31 diciembre, 2009

El futuro de las librerías, en Libertad Digital y El País

Con mi columna de este jueves en Libertad Digital empiezo una serie de tres o cuatro en la que trataré de reflexionar sobre el futuro de los diferentes sectores (libreros, editores, escritores…) que forman el mundo editorial tal y como lo conocemos hoy en día, y sobre los cambios, los riesgos o las oportunidades que el advenimiento de los libros electrónicos les supondrá.

Empiezo por las librerías, tratando de encontrar formas para que el librero siga ofreciendo valor a sus clientes más allá de una disponibilidad física que, probablemente, se verá superada por otras formas de adquisición más confortables y rápidas.

En un resumen rápido les diré que veo varios puntos interesantes para la pervivencia de la librería: la labor de guía y consejo que tradicionalmente han venido cumpliendo los libreros; la potenciación de la librería como punto de encuentro entre lectores y entre el público y los autores y también como espacio cultural; la especialización; y, por qué no, la entrada en el mundo de la edición digital.

Coincidiendo con mi columna, El País (hay que ver la influencia que tengo en PRISA ☺) publica también este jueves un artículo sobre el tema con un significativo título: El libro digital gana el primer asalto. En él recuerda un par de datos que no he tenido tiempo de comentar por aquí: que las ventas de Amazon de libros digitales han superado por primera vez las de libros físicos en esta campaña navideña (un hecho cuyo valor simbólico es evidente); y que por cada 100 ejemplares de Dan Brown comprados en papel se han descargado 120 (lo que demuestra que tener un lector electrónico no te salva de la estupidez).

Además, y sobre todo, se nos narran los esfuerzos de la industria editorial española, que podría tener para primavera una plataforma en la que ofreciese al público entre 5.000 y 7.000 títulos, algo que se anuncia con un salto brutal y que en realidad es una ridiculez importante: Amazon va ya varios centenares de miles.

La plataforma no apostará por la venta directa sino por un modelo al que puedan incorporarse las librerías. Esto no me parece malo en sí mismo, pero sí me da la sensación leyendo el artículo de que lo que se pretende es que todo cambie para que todo siga igual y nadie se haga demasiado daño, un propósito que, vista la revolución a punto de llegar, me parece más una ilusión que un plan de negocios razonable.

PD.: Por supuesto, feliz año a todos.