Hace ya varios días que la cosa política va sobre el pacto, que si el Rey quiere que los partidos pacten para sacarnos de esta, que si se lo ha pedido el PSOE, que si unos están a favor, que si otros en contra, que si todos en contra, que si según el día…
Este mismo domingo, sin ir más lejos, el presidente del Gobierno ha entrado en la fase dospuntocero del asunto del pacto: después de echarle la culpa de todo al PP ha pedido por favor que pacte, polamódeDios o por el bien de España, elija usted lo que prefiera pero percátese del tono apremiente-suplicante.
A mí, la verdad, no deja de sorprenderme que nos haya salido ahora la necesidad del pacto, como a quién le sale uno de esos granos molestos y purulentos que de repente te encuentras en un lugar cuya existencia casi ignorabas pero en el que todo el mundo parece rozar: el país lleva años si no lustros yéndose al garete y parece que hasta hace dos semanas no nos habíamos dado ni cuenta y ahora hay que pactar a todo meter.
Menudos cracks.
Además, volvemos a ver cómo el virus del consenso se ha instalado en esta sociedad porque, si bien es cierto que no es plan de que andemos a la gresca por todo, tampoco por pactar que lo blanco es negro y lo negro es blanco las cosas van a cambiar por arte de birli birloque. Es decir, que el consenso puede estar bien, o no, pero no es un fin en sí mismo ni una solución mágica y funcionará si se crea alrededor de puntos razonables y, en este caso, económicamente efectivos.
Vamos, que hasta los sacrosantos Pactos de la Moncloa fueron, en lo económico, más bien una gigantesca cagada (vía Barcepundit) así que el posible Pacto de la Zarzuela no tiene pinta de ser el Bálsamo de Fierabrás.
Ahora bien, la magnitud de la cirugía necesaria y la incapacidad, no ya de la clase política, sino de la propia sociedad española para ver la profundidad del hoyo en el que nos encontramos, hacen que sea prácticamente imposible que un partido corte y suture por sí mismo, sin el apoyo de, al menos, el otro gran bloque político.
Pero si ese apoyo no es una forma de lograr hacer lo que hay que hacer y sólo sirve para tapar las vergüenzas de unos y otros una temporadita en lugar de sacarnos de la crisis hará que el viaje hacia el peronismo en el que nos encontramos sea, simplemente, más rápido.
Eso sí, nos convertiremos en la versión europea de Argentina con una alegría y un consenso sin par. Vamos, que no sé que es peor, al menos como dice Bernaldo de Quirós si no hay grossen coalition uno siempre tiene la esperanza (poca, todo hay que decirlo) de que venga otro y lo arregle.
22 febrero, 2010
¿Y a usted cuánto pacto le pongo? Pues cuarto y mitad
04 febrero, 2010
¿Y entonces para qué sirve Rajoy?
En las últimas semanas, y muy especialmente en los últimos días, el Gobierno ha alcanzado un grado de degradación política que no recordábamos desde los peores tiempos del final del felipismo.
Su desorientación y la ausencia de una línea política claramente definida han sido más palpables ahora que nunca y empieza a verse que la Unión Europea no va a dejar que la economía española siga deteriorándose al mismo ritmo, así que Zapatero y su Gobierno pueden encontrarse, y de hecho se encontrarán, entre la espada de las obligaciones con el Euro y la pared de una serie de duras medidas económicas, impopulares y, sobre todo, cuya necesidad u oportunidad han negado hasta ahora mismo.
De hecho, se empiezan a ver ahora sí los primeros movimientos de entidad entre las propias filas: lo que pueda quedar del guerrismo empieza a enredar, Barreda ya ha marcado sutilmente distancias y cada día son más los que señalan que la cosa va realmente mal y Zapatero nos lleva, y les lleva como partido, de cabeza al hoyo. Eso sí, por ahora lo hacen cobardemente, con anonimato y alevosía.
¿Y frente a esto que hace el líder de la oposición? Pues nada: no va a exigir adelanto electoral y menos todavía a plantear una moción de censura; ahora, con el gobierno boqueando y el país yéndose al garete (hasta la Bolsa se hunde) Rajoy cree que lo que tiene que hacer es “plantear cosas útiles”.
Pero lo mejor es lo que entiende Rajoy por “cosas útiles”: un debate en el Congreso entre él y Zapatero que de “certidumbres” a los ciudadanos. Pues don Mariano, en los últimos tiempos los debates entre usted y el señor Presidente lo único que le han dado a los ciudadanos es bastante sopor y no poca vergüenza ajena.
Hoy el CIS revela que el 70% de los votantes del PP no están satisfechos con la oposición de “cosas útiles” que Rajoy esta desarrollando, dirán algunos que la cosa no es tan grave, pues el porcentaje es idéntico al de votantes del PSOE insatisfechos con la labor el Gobierno, pero ni los más acérrimos genoveses serán capaces de negar que es ligeramente más difícil gobernar que ejercer la oposición y que, además, la nota de Zapatero y sus menistras se corresponde con una de las peores crisis que ha atravesado el país en décadas, así que cabe preguntarse qué está haciendo (o casi mejor qué no está haciendo) el PP para levantar un entusiasmo tan descriptible.
Pues aquí tenemos la respuesta: está haciendo “cosas útiles”, es decir, nada.
Mientras cualquier partido de oposición estaría mordiendo la yugular del presidente de la mañana a la noche día sí y día también, nuestro PP se desliza hacia las elecciones, melifluo, entre alguna protesta por lo bajini, alguna declaración más o menos altisonante según la semana y, básicamente, una acción política inexistente, absolutamente falta de coraje y, en definitiva, borracha del arriolismo de las “cosas útiles”.
Pero... ¿nadie en Génova se ha preguntado si en este momento y en estas circunstancias habrá algo más útil que echar al Gobierno?
Tanto me llama la atención esta pasividad perruna que he llegado a pensar si no será que los populares creen que les interesa más que sea el PSOE el que inicie el durísimo ajuste que necesita esta sociedad y llegar ellos dentro de un par de añitos con el partido medio jugado y el marcador a favor.
Podría ser un plan brillante si no fuese un par de pequeños detalles: la posibilidad de que al final se de la vuelta a la tortilla (al fin y al cabo, algún día tendrán que despertar en el PSOE) y su gozo se quede tres o cuatro puntos por debajo; y, sobre todo, el hecho de que se supone que Rajoy y demás pandilla están ahí por el bien general, no para buscar un despacho oficial de forma rastrera, que al fin y al cabo moqueta no les va a faltar en Génova 13.
01 febrero, 2010
A propósito de lo de Esperanza Aguirre
Pues eso, que empecemos la semana con humor.
PD.: Nunca pensé que postearía este vídeo :-). Leer más...
Posted by
Carmelo Jordá
at
12:44 PM
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