08 julio, 2010

Cuando deseábamos ser como los alemanes

Mi primer recuerdo, muy vago, de un espectáculo deportivo es algún partido del Mundial del 78, teniendo yo cinco años. Algo más tarde recuerdo también entre brumas una final de la Recopa de Europa que el Valencia ganó en los penaltis. De ahí ya al sufrimiento del Mundial 82 y todo lo que vino después.

Y es que los que crecimos durante los ochenta vivíamos con un país en el que nunca, repito, nunca, nadie ganaba nada. Competición tras competición y fuese en el deporte que fuese perdíamos con épica, nos puteaban los árbitros o nos faltaba un poquito, pero ganar, lo que se dice ganar, ni amigos.

Pedro Delgado y su Tour del 88 marcaron una pequeña inflexión, también ese año la pequeña de los Vicario vencía sorprendentemente en Roland Garros, en un partido de tenis en el que oí decir a Matías Prats Jr., por aquel entonces especializado en las emisiones deportivas, una frase que refleja muy bien las penurias que te suponía ser español y seguir el mundo del deporte: “¡Por fin una retransmisión histórica!”, decía Matías entusiasmado y harto de tantos no pudo ser que le había tocado contar antes.

Finalmente, entre Indurain y la Olimpiada de Barcelona algo empezó a cambiar, y desde entonces hemos ganado todo en casi todos los deportes: en el ciclismo cuatro Tours con tres corredores distintos; en el tenis ya antes del formidable Nadal (que va ser y ya es el mejor deportista español de la historia) pusimos nuestra bandera en la arena de París y en muchos otros lugares y ganamos la Davis; en motociclismo el legado del formidable Nieto creció y se multiplicó; en los coches llegaron Carlos Sainz primero y Fernando Alonso después… pero nos faltaban los grandes deportes de equipo.

Y ahora el baloncesto ya nos ganó un mundial, un europeo y casi unos Juegos Olímpicos; y en fútbol hemos ganado la Eurocopa y estamos, quién nos lo iba a decir, en la final de un Mundial.

Estamos en ese lugar con el que antes era imposible tan siquiera soñar, en esa posición de privilegio que antes parecía reservada, precisamente, a los alemanes a los que hoy hemos vencido. Y es que cuando éramos niños siempre deseábamos ser como los alemanes, con esa capacidad para competir y triunfar, con esos equipos que, jugando mejor o peor, siempre llegaban a las finales.

Mañana volveremos a preocuparnos de la crisis, de nuestros políticos y de que quizá sea el último Mundial al que vaya España tal y como la conocemos, pero hoy toca disfrutar: ahora el fútbol es un deporte que juegan once contra once y ganan los españoles.

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05 julio, 2010

Última hora: el Orgullo gay es homófobo

Lo que más me llama la atención de la ofensiva contra Intereconomía es que el anuncio de marras (que tendrá mejor o peor gusto, esa no es la cuestión) refleja sobre todo escenas de una marcha del Orgullo Gay.

Deducción más o menos lógica: si el anuncio que se basa en imágenes del Orgullo es homófobo.. ¿no será que la propia cabalgata del Orgullo es homófoba?

Tampoco descubrimos nada, tal es la teoría (si bien expresada con más suavidad) que defiende con sensatez gente como el colectivo COLEGAS, que sufre en sus propias carnes lo que es enfrentarse a la “mafia rosa de Zerolo” por negarse a ser una marioneta política en lugar de una organización que defienda a un determinado grupo de personas.

Pues como digo, COLEGAS ha vuelto a criticar (y se han quedado solos otra vez) “la imagen estereotipada y carnavalesca que ofrece el Orgullo Gay de Madrid, muy alejada del proceso normalizador y de eliminación de estereotipos” que ellos defienden y en el que está la inmensa mayoría de la comunidad gay, que son señores y señoras normales que no van por la calle medio en pelotas y tampoco hacen de sus preferencias eróticas un motivo de exhibición y un show, simplemente las viven como las vivimos todos.

Y es que las imágenes del anuncio de Intereconomía lanzan por sí mismas, sin añadidos externos, una imagen que creo que la comunidad gay debe superar: la de ser gente muy extraña y muy sectaria. Pero no eso no es achacable a la cadena televisiva ahora perseguida, ni al responsable del espot: es culpa de los que se toman su propia forma de vivir la sexualidad como una carnavalada y como un ataque a aquellos que no son de “la secta”, ya sean Rajoy, los curas, la religión...

O los propios amigos de COLEGAS, a los que más les vale andarse con cuidado: cualquier día les llaman homófobos e intentan quemarlos en plaza pública. Las sectas es lo que tienen…

PD.: A respecto de este tema, no se pierdan el excelente artículo de Daniel Rodríguez Herrera.

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19 junio, 2010

Quiero ser un escritor comprometido

José Saramago era un gran escritor, pero también era un malvado. Y digo malvado porque me parece más respetuoso que llamarle tonto al día siguiente de su muerte, además de que estoy íntimamente convencido de que sólo se puede llegar a ese grado de inmundicia intelectual a través de la maldad.

Como era de prever con la muerte de Saramago se ha cumplido el ritual de beatificación habitual con los santones de la izquierda. En su caso resulta algo más sangrante que en otros, eso sí, porque él sí tenía una obra que le respaldase y al autor de El evangelio según Jesucristo o Memorial del convento no le hacen falta más que esas dos impresionantes novelas para merecer recuerdo y homenaje.

Sin embargo, tal y como bien dice el editorial de Libertad Digital sobre el tema, en este momento no sabemos si se ha muerto un escritor con ideas de izquierda o un comunista que escribía algo, y de hecho más parece lo segundo que lo primero.

A estas alturas lo que ya le ha quedado claro a todo el mundo es que era un hombre comprometido. Ay, la palabra.

Porque sí, es cierto, por convicción moral, por pura maldad, por interés económico o por una mezcla de las tres anteriores (en la que el porcentaje de la primera les aseguro que era menor de un 33%), Saramago estaba comprometido... con la ideología más asesina y despreciable del S XX y con todos aquellos que la habían llevado a su perfección: la muerte, la tiranía y el hambre.

Saramago estaba comprometido con que en Cuba se siguiese persiguiendo a los homosexuales, con que se encarcelase y torturase hasta la muerte a los disidentes, con que los cubanos carezcan de todo y vivan en el hambre y la miseria; estaba comprometido con que centenares de millones de chinos sean confinados en zonas en las que el sistema comunista les sume en la indigencia más absoluta mientras el Partido decide qué pueden hacer, cuántos hijos pueden tener y hasta con quién pueden casarse; estaba comprometido con los campos de exterminio de Camboya, con el Gulag soviético, con el Muro de Berlín y la Stasi alemana, con la Etiopía de Mengistu y su millón y medio de muertos de hambre... con cualquier cosa, en resumen, que implicase el asesinato masivo y la más cruel represión del individuo, con cualquier cosa que implicase acabar con la libertad.

Sí, estaba más que comprometido con el comunismo, pero eso es algo de lo que sus herederos hasta seis generaciones deberían avergonzarse, que la prensa debería reseñar como una ominosa tara en la vida del gran escritor, y por la que hasta un presidente rojo debería pasar de puntillas, en lugar de abrazar árboles, se ve que cansado de abrazar farolas.

Así las cosas, les confieso un deseo: quiero ser un escritor comprometido, apuntarme al carro ideológico más rentable, forrarme, vivir como un pachá, pontificar aquí y allá antes de llevármelo crudo y que al final se destaque mi "compromiso", pero no la bazofia inmoral y asesina a la que he apoyado toda mi vida.

Quiero ser un escritor comprometido, el problema es que no soy tan malvado como Saramago y no sé si me va a salir.

Lean sobre este mismo tema:

- Saramago, por Víctor Gago en LD Libros
- ¿Ha muerto un escritor o un comunista?, editorial de Libertad Digital
- El detestable compromiso de Saramago, por Elentir.

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01 junio, 2010

¿Sabían todos los "solidarios" a lo que iban?

Se escribe mucho en estos días (yo mismo lo hago en LD) sobre la tragedia en la que ha terminado la flotilla “solidaria” y pro Hamas, un incidente desgraciado a más no poder porque le ha costado la vida a 10 personas y también porque está suponiendo una derrota de Israel en la guerra de la imagen pública, y las derrotas del estado judío lo son también de todos aquellos que amamos la libertad.

En Libertad Digital estamos narrando una secuencia ligeramente distinta de los hechos, creo sinceramente que más racional y ajustada a la verdad. Del mismo modo el excelente editorial de hoy ha resumido bastante bien la línea de la empresa y lo que muchos pensamos dentro de ella, así que quién quiera saber mi opinión al respecto puede remitirse a lo que vamos publicando allí.

No obstante, viendo algunas cosas que aparecen por ahí, quiero reflexionar sobre dos o tres temas, que tampoco son los más importantes, pero sí que me parecen interesantes.

El primero es el hecho de que hay una parte de la realidad que es directamente negada por muchos de mis compañeros en los medios: podemos incidir más en este o aquel aspecto de la noticia (en LD lo hacemos) pero llama poderosamente la atención que algunos datos fundamentales desaparezcan completamente de la narración: por ejemplo en El País los vídeos del ejército israelí no existen (o al menos no he sido capaz de encontrarlos), y yo diría que son bastante relevantes.

En segundo lugar un servidor percibe en todo esto cierto racismo, pero no contra los judíos (ese ya lo tengo descontado) sino contra los propios palestinos. Puede que sea culpa mía y de mi colmillo excesivamente retorcido, pero titulares como este entrecomillado de El País: "Si hacen esto con los europeos, ¿qué no harán con los palestinos?”, me parece que esconden cierta sensación de superioridad, cierto aire de “a – mi – que – soy – de – un – país – civilizado – no – se – atreverán – a – tocarme – un – pelo, - no – como a – esos – pobres – diablos”.

Lo decía la madre de uno de los tres españoles participantes en la opereta con final trágico, que nos lo explicaba mejor dos frases más adelante: “Es como si la vida de un europeo valiese más que la de ellos" (los palestinos). Sí, eso es, exactamente lo que creo que pensaban usted y su hijo y ahora han descubierto lo mucho que nos iguala la guerra, aunque afortunadamente no les haya tocado.

En relación con esto, hay otra cuestión que me parece relevante y que me gustaría plantear: ¿sabían todos los integrantes de la flotilla “solidaria” a lo que iban de verdad? No me cabe duda que los organizadores sí lo sabían: iban buscando que pasase exactamente lo que ha pasado, que hubiese muertos y que se pudiese organizar un espléndido escándalo internacional con el que hacerle daño a Israel.

Pero, ¿cuántos de los integrantes de la expedición sabían que no sólo podía ocurrir algo así sino que, de hecho, éste era uno de los objetivos clave de la misión? ¿Cuantos “solidarios” más o menos de pacotilla sabían que lo mejor que podían hacer era, mire usted por donde, morirse? Tengo la intuición que muy pocos...

Todo esto nos muestra varias cosas y una de ellas es el profundo desconocimiento que la mayor parte de la opinión pública occidental tiene de un conflicto sobre el que es muy fácil pontificar pero cuya lógica no se entiende; ni tan siquiera entienden la lógica de sus aliados para los que, como para todos los totalitarios que en el mundo han sido, la muerte no es un terrible accidente sino una ventaja táctica, algo con lo que poder especular y que suele salir rentable.

Y si están dispuestos a matar o dejar morir a sus propios compatriotas y hermanos en la fe, ¿qué no serán capaces de hacer con unos extranjeros infieles, por muy “solidarios” que sean?

La mayor parte de los europeos, y la inmensa mayor parte de la prensa europea, no comprende que Israel está luchando en una guerra, y no tienen ni idea de cual es el verdadero rostro de su oponente. Y lo peor es que ahora tampoco se van a enterar.

PD.: Sé que llevo demasiado sin escribir, espero sepan disculparme.

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24 abril, 2010

En la tertulia de César Vidal

Este viernes tuve el placer de estar por primera vez en la tertulia de César Vidal, placer todavía mayor si tenemos en cuenta que me acompañaron don viejos conocidos de contubernios liberales varios: María Blanco y Pablo Molina.



Durante la casi una hora de tertulia en directo hablamos del ataque al Tribunal Constitucional, del proceso a Garzón, de Evo Morales y sus estupideces transgénicas, de la prohibición del velo en un instituto de Madrid e incluso de las amenazas terroristas a los responsables de South Park.

Creo que la tertulia quedó bastante bien y resultó interesante y, por momentos, incluso bastante divertida, al menos los que estábamos allí nos lo pasamos bastante bien y esas cosas suelen notarse al otro lado de la pantalla (o de la radio).

Se admiten críticas constructivas e incluso un poco de peloteo ☺.

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03 abril, 2010

¿Y realmente nos importa que Ricky Martin sea homosexual?

Discutía ayer con una compañera del periódico (sí, he trabajado Viernes Santo y también el Jueves) si a estas alturas tiene o no sentido “salir del armario”. La cosa venía a colación de Anna Paquin, que ha elegido la Semana Santa para hacer pública su bisexualidad, y por supuesto de Ricky Martin, que hace unos días anunció al mundo también que le gusta el amor de los efebos, como decía Valle Inclán.

Mi opinión previa era que las preferencias erótico sentimentales de Ricky Martin tienen un interés cuasi nulo para la inmensa mayoría de la población, pero la verdad es que el día que saltó la noticia casi no había otro tema de conversación y, de hecho, fue de lo más leído en todos los diarios digitales. Más aún: sus “secuelas” han seguido apareciendo y siendo leídas, por chorribobas que fuesen como una antigua novia (¿?) mostrándole todo su apoyo.

No obstante, más allá de la atención puntual (que no es lo mismo que el interés) que reciba la noticia en unos días que tampoco se han caracterizado por su intensidad informativa, el análisis creo que debe hacerse en otro sentido: ¿qué consecuencias puede tener para la figura pública de Ricky Martin (o Anna Paquin) que los demás sepamos de su propia palabra sus preferencias sexuales?

Mi respuesta, puede que optimista, es que ninguna o, en todo caso, alguna positiva: declaraciones de apoyo, solidaridad no se sabe muy bien con qué, e incluso una buena publicidad (casualmente el propio Martin está a punto de publicar sus memorias).

No quiero decir con esto que me parezca mal que un personaje público exprese públicamente algo así (y aun menos que sea homosexual, bisexual o le guste frotarse vestido de muñeco de peluche), pero sí que estos actos de “outing” tienen para mí un aroma un tanto rancio y hasta cierto punto incomprensible, al menos en las sociedades como la nuestra en las que, afortunadamente, la homofobia es una actitud residual, bastante ridícula y mal vista.

¿Ayudará el gesto de Ricky Martin a otros homosexuales que tengan problemas por su orientación? Pues, la verdad, dudo mucho que alguien que, sea por la razón que sea, no pueda hoy por hoy vivir con naturalidad su homosexualidad se sienta aliviado o identificado con la experiencia de un cantante famoso, guapo y multimillonario.

Es obvio que no estoy seguro de esto y puede que me equivoque, pero la verdad es que mi impresión es que el tiempo del “outing” ha pasado y que ahora lo que sería positivo es vivir la vida con naturalidad, sea cual sea la que decidimos vivir. Y naturalidad no implica, por supuesto, ir por la calle con la chorra fuera o estar todo día hablando de si nos gustan las señoritas o los señores, al fin y al cabo la sexualidad es sólo una parte de nuestras vidas, desde luego importante, pero no la más importante.

Todo esto hablando, por supuesto, de la comunidad gay en un país como España; en sitios como Irán creo que serían necesarios otros gestos. Y esos sí que podrían ser valientes.

PD.: Dicho lo cual, el señor Martin tiene todo el derecho del mundo de decir lo que quiera… tanto como yo de reflexionar al respecto.

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25 marzo, 2010

Tengo un e-mail muy especial

Hoy en recibido en mi correo un mensaje divino, en el sentido casi literal de la expresión. ¿Qué no se lo creen? Miren, miren el remitente:

maildejesucristo


La verdad es que los spammers ya no saben qué inventar, pero lo más curioso es que luego tampoco querían venderme nada, ni siquiera la salvación eterna.

La conclusión que saco yo de estas cosas es que hay mucha gente a la que le sobra mucho tiempo.

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19 marzo, 2010

El mejor regalo del mundo

(ADVERTENCIA PREVIA: Este es un post edulcorado, sentimental, paternal y básicamente moña, están a tiempo de no leer pero luego no digan que no les advertí).

Ayer me hicieron el mejor regalo del mundo o, al menos, el más bonito que me han hecho en mis ya casi 37 años de vida. Por supuesto, fue por el Día del Padre y, por supuestísimo, me lo hizo mi pequeña Laura, que a sus tres años y pico se ha tenido que esforzar mucho para hacerme un retrato así de favorecedor, colorido y soleado:

mipapa180310

Como se pueden imaginar, casi se me saltan las lágrimas, tengan en cuenta que, además del dibujo, el regalo está compuesto por la expectación y el orgullo con los que te lo dan, el besito, la impaciencia mientras lo abres y los saltos de alegría cuando dices lo mucho que te gusta.

Si se fijan en el dibujo verán que a la derecha de mi rotunda y poco esbelta anatomía hay un amarillísimo y deforme sol, la verdad es que, con Laura en casa, pese a los nubarrones de la vida casi todos los días son soleados.

Por cierto, verán que estoy sonriendo, para los que me conozcan eso les dará una idea de lo mucho que me quiere mi hija: ya es raro pensarme con una sonrisa en la cara… claro, que quizá a ella le sonrío más que a los demás.

¿Será porque se lo merece? Gracias Laura.

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