25 agosto, 2008

374, 374, 374...

Un número, un simple número, un cifra más si no fuera por el significado que le da el corresponsal de El Mundo, David Jiménez, en el último de la excelente serie de artículos que ha escrito desde los Juegos Olímpicos.

Porque Jiménez sabía, y usted lo sabe también ahora, que ese es el número de personas que han sido ejecutadas durante las dos semanas de duración de los JJOO, tal y como denuncia Amnistía Internacional. Ejecutados por nada más y nada menos que 68 delitos diferentes, algunos económicos, y con un sistema judicial que no es sino otra correa de transmisión del Partido Comunista.

En realidad puede que hayan sido más, puede que hayan sido menos, 374 es sólo la terrible media que puede hacerse si se tiene en cuenta el ritmo habitual de ejecuciones que hacen de China, ese paraíso de las libertades y la gente que hemos visto reflejado en nuestras pantallas durante estas dos semanas gracias, por supuesto, a la colaboración de la inmensa mayor parte de los medios y los profesionales de la información de todo el mundo, como bien señala Jiménez en su artículo:

Y aunque no sorpresa, uno sí siente algo de impotencia al contar todo esto, porque está claro que no importa lo más mínimo a los que más debería. No le importa al CIO, ni a nuestros políticos -y Príncipes- y, desgraciadamente, tampoco a la mayoría de los periodistas que han venido a cubrir el evento, unos por ignorancia, otros cegados por el reflejo de los nuevos rascacielos de cristal de Pekín y no pocos por un exceso de comprensión hacia una dictadura que les resulta tolerable mientras no pise sus derechos.

Ayer, sin ir más lejos, uno de los presentadores del programa especial de Televisión Española despedía las retransmisiones de esta forma:

Han sido unos Juegos magníficos, los Juegos de la tecnología y los Juegos de las personas, sólo ha faltado un poquito de libertad.

“Ha faltado un poquito de libertad”, así describe el ‘periodista’ (por llamarle de alguna forma) la situación de China y limpia su conciencia sin necesidad de prelavado ni centrifugado.

Es ha sido la cómoda postura de la mayoría durante esta Olimpiada, pocos han sido los que como David Jiménez han dicho la verdad sin temor a estropearle a la gente el sillonbol de la contemplación de las carreras y la excitación de los récords. También lo hemos hecho unos cuantos en Olímpico Desprecio, pero al cabo no dejan de ser dos pequeñas gotas de agua (la de Jiménez algo menos pequeña) en un inmenso mar de indiferencia.

Pero al menos podría quedar una cosa: en lugar de pensar solo en los ocho oros de Phelps, en los 9.69 de Bolt o en las 18 medallas españolas tengan también en su mente esta cifra: 374 personas ejecutadas, 374 personas que no han podido defenderse justamente, 374 seres humanos que, me temo, no disfrutaron de los Juegos.

PD.: Y no dejen de leer el excelente artículo de David Jiménez.

2 comentarios:

José Javier dijo...

Desgraciadamente, las ejecuciones por pena de muerte solo son noticia cuando ocurren en Estados Unidos.

A principio de mes, 30 personas fueron ejecutadas en Irán en la horca, y la mayoría de los periódicos no se hicieron eco

Anónimo dijo...

Magnífico post de denuncia, Carmelo. En España estamos soportando uno de los gobiernos, más hipócrita de la Europa moderna. Políticamente, amigo de los gobiernos más totalitarios, fascistas y asesinos del mundo actual... y como consecuencia, políticamente hablando, le convierte en el más fascista, totalitalitario y asesino del occidente europeo. Si las olimpiadas se hubiesen hecho en la dictadura de Pinochet (absurda e injusta donde las haya), la cuarta parte de la mitad de dichas ejecuciones, hubiesen sido suficientes para boicotear estas olimpiadas.

...pero ya sabes, para zp, su gobierno y su partido, el valor de las victimas no está en si mismas, sino en función de quien las mate. Y a las víctimas de China las ejecuta el PC, y a las víctimas de Iran las ejecuta el islam. No tienen importancia para zp.

Recibe un cordial saludo

Pablo el herrero