06 octubre, 2008

La prensa deportiva y el Atlético como síntoma

El periodismo deportivo es un sector en el que se magnifican y agravan muchos de los errores del resto de ámbitos de la prensa, además de tener sus propios vicios, por así decirlo.

No sé si la causa de esto es el forofismo propio del deporte, el hecho de que al final son cosas que tampoco tienen la importancia de la política o la economía o que, como el periodismo del corazón, quizá los consumidores son menos exigentes en este campo que en otros, pero la falta de rigor en las retransmisiones o en los análisis es digna de analizarse.

En lo poco que llevamos de liga hemos asistido a un perfecto ejemplo de esto que creo que vale la pena comentar: el encumbramiento inaudito de un equipo, el Atlético de Madrid, y un jugador, el "Kun" Agüero, que todavía no habían hecho nada de verdad, porque ganar media docena de partidos al principio de la temporada no es nada.

Pero a pesar de que el número de títulos ganados por el Atlético en los últimos lustros es igual a cero, y que lo único que ha ganado el Kun es un campeonato del mundo de juveniles con su selección (y el oro olímpico, cierto) ya se hablaba del equipo como un firme candidato a la liga (de hecho para algunos parecía que ya la hubiera ganado) y del argentino como el mejor jugador del mundo, llamativa corona para un jugador que no ha jugado ningún mundial y que sólo ha disputado dos partidos de la Champions.

Pero la realidad ha sido que en cuanto estos que iban a comerse el mundo se han enfrentado a un equipo fuerte han perdido si el partido era en casa (el Sevilla) y han hecho el ridículo más espantoso fuera (el Barça). Así, en seis jornadas de liga ya están a siete puntos de los líderes. Glorioso.

Creo que en el fondo de todo esto está el más burdo interés económico: el Atlético de Madrid tiene una afición especialmente fiel y todos sabemos que cuando las cosas para tu equipo van bien se lee más la prensa, se oye más la radio y se ve más la tele. No obstante, cabría preguntarse si, a pesar de que el deporte es en el fondo un juego, los colegas que nos lo cuentan no deberían ser un pelín más serios.

- Oiga, pues como tomen ejemplo de la política apañaos estamos.

- Ahí voy a tener que darle la razón. ¡Qué tiempos nos ha tocado vivir!

4 comentarios:

Dwight dijo...

Agüero. Con diéresis. Cuidado no te la vaya a montar algún colchonero de pro... :-)

Un saludo,

Coase dijo...

Uf... ¡Carmelo! Disiento, disiento, disiento.

Primero, Agüero ha ganado un oro olímpico en Pekín (igual que Messi).

Segundo, que no haya ganado nada no presupone que sea malo. Si gana algo, lo hará con la selección. Lo mismo que Maradona, que con el Nápoles apenas ganó dos ligas y una copa de la UEFA.

El Kun es un jugador excepcional en un equipo mediocre. Tiene 20 años y si no sigue las malas costumbres de su suegro le espera un futuro excepcional en el fútbol.

Y que conste que mi colchonerismo no me ciega.

Carmelo Jordá dijo...

Corregidas las dos cosas, gracias por el aviso.

De todas formas, el oro olímpico me parece un premio bastante escaso para pretender ser el mejor jugador del mundo, un título que yo creo que hay que asignar cuando se lleven varios años disputando las principales competiciones contra los mejores jugadores del mundo.

No digo que el Kun no sea un buenísimo jugador o el Atlético un buen equipo, pero me llama la atención la rapidez con la que se nos ha vendido la burra y lo pronto que se ha desinflado la pobre borrica.

Además, esa falta de realismo es particularmente habitual en el A. de Madrid, que todos los años se creen que van a ir a por la liga (o les hacen creer, que es de lo que va el artículo).

Un saludo a los dos y gracias por los avisos.

Anónimo dijo...

Me parece acertada tu reflexión sobre la prensa deportiva en general, pero no acabo de entender por qué personalizas con el Atlético de Madrid.

La prensa deportiva en España es absolutamente pendular por una sencilla razón: Las medias tintas no venden periódicos.

Así, se exarceban las victorias o derrotas para aprovechar bien el estado de euforia del aficionado cuando su equipo funciona, bien el sentimiento de cabreo cuando no.

Y ello es aplicable a todos los diarios deportivos, y a todos lo equipos, de tal forma que, si el Real Madrid (o el Barcelona, o el Atlético, o el Valencia, o el Sevilla, etc.) pierde un partido, las portadas, editoriales y sanedrines varios hablarán de catástrofe sin paliativos, mientras que si la semana siguiente se gana, será un rotundo éxito, el equipo aspira a todo, tal o cual jugador es lo mejor desde que se inventó el pan de molde, etc.