17 diciembre, 2008

Las carreteras, las nevadas y papá Estado

Vengo sorprendiéndome todos los inviernos del follón que se monta cada dos por tres cuando se cierra una carretera por la nieve y pilla a unos cuantos indignados ciudadanos (bueno, supongo que indignarse se indignarán al verse en plena autopista pasando fríos y calidades), ocasión que quién más quién menos se aprovecha para meterse con el ministerio de Fomento o los responsables de algo.

No digo yo que Fomento, y sobre todo su inclasificable titular, no merezcan la crítica e incluso una tanda de latigazos en la mejor tradición de la Sharia, pero creo que, al menos desde un punto de vista liberal, deberíamos empezar a esforzarnos para que cada palo vaya aguantando su vela.

Con esto quiero decir que si un ciudadano, haciendo uso de su santa libertad para desplazarse, decide coger el coche en un día en el que todos las radios, televisiones, periódicos y tenderos de los más diversos ramos están cansados de comentar que viene la ola de frío y nieve, quizá debería darse cuenta de que está corriendo un riesgo alto y, si se queda atrapado, no echarle la culpa a nadie sino a su propia imprudencia.

Analicemos un par de casos. Si miramos lo ocurrido esta semana en el norte de la provincia de León (donde hace un frío que los grajos van por túneles) comprobaremos que la autopista en cuestión, además de ser de peaje y de una calidad notable, es lo que se denomina una "autopista de montaña". Recuerdo que cuando recorrí un tramo hace unos años esa condición se nos advertía por medio de enormes carteles cada pocos kilómetros, en los que ponía algo así como que las condiciones climáticas podían resultar peligrosas.

A pesar de eso y de encontrarnos en mitad de un temporal de frío y nieve los conductores se aventuraron en una carretera que especifica claramente que no es el mejor lugar en esas condiciones.

Hace unos años ocurrió lo mismo en la A3, la carretera que une Madrid con Valencia y buena parte del Levante. A pesar de su destino final tan tibio, se trata de una vía de comunicación que atraviesa varias zonas, por ejemplo en la provincia de Cuenca, en las que hace un frío de pelarse. Es más, cualquiera que conozca un poco esta carretera sabe que si nieva un poco en Madrid hay no pocas posibilidades de que en varios tramos, por ejemplo a la altura de La Almarcha (a unos 140 Km. de la capital), esté cayendo una nevada de tomo y lomo.

También a pesar de eso unos miles de inconscientes se echaron a la carretera, se quedaron atrapados, y protestaron de lo lindo "porque nadie les había avisado" y porque se tardó horas en sacarlos de allí.

Resumiendo, que en estos casos y en otros similares los protestones ciudadanos tenían todas la posibilidades del mundo de estar informados de que la situación climatológica era complicada (y, desde mi punto de vista, también la obligación), intentaron atravesar zonas en las que el frío es especialmente duro y, para más INRI, lo hicieron sin tomar las más mínimas precauciones (llevar comida, los depósitos llenos, mantas, cadenas).

Pero luego la culpa era de Fomento, de la ministra, de la Guardia Civil y hasta del sursun corda. Pues no señores, la culpa era suya, y encima después tenemos que pagar entre todos su operación de rescate, que seguro que nos cuestan un ojo de la cara.

¿Es que es acaso lo que necesitamos y queremos es un Guardia Civil en cada coche que nos vaya contando cómo están las carreteras? ¿Tiene que haber un funcionario de Fomento a cada kilómetro de vía que nos vaya diciendo si es prudente o no seguir por esa carretera? ¿No sé supone que somos adultos (los menores no tienen carné) y sabemos tomar decisiones lógicas basadas en parámetros lógicos y con una evaluación racional de los posibles riesgos?

Si defendemos que el Estado no puede ser un padre que nos vaya llevando de la manita en cada capítulo de nuestras vidas deberíamos empezar a aplicar la película a algo tan sencillo, al menos aparentemente, como darnos cuenta que hay días en los que es mejor no coger la carretera.

PD.: Eso no quiere decir que haya que dejar a la gente tirada en medio de tundra helada, pero excepto en casos de verdadera urgencia (enfermos, niños...) no les vendía mal una noche de frío, a ver si el fresco les espabila. Ah, y luego, por supuesto, un buen multazo por hacernos gastar el dinero de todos.

4 comentarios:

atroma dijo...

Ayer, escuchando al inmemorable Carlos herrera, llamo un ciudadano que se dedica a esto de ayudar al personal cuando estos son unos locos. Conto con que una vez tuvieron que rescatar a una mujer con su hijo de dos meses, que a pesar de las advertencias previas del mal tiempo, había decidió ir a 150 kilómetros para que su hijo viese la tradicional matanza. Repito, a su hijo de dos meses.

Anónimo dijo...

Hombre, el tema de que la autopista fuera de peaje no me parece menor. Se supone que si pagas es a cambio de algo, es este caso ese algo tiene que ser como mínimo que la carretera sea transitable. Ahora se conformarán con devolver ese peaje, pero además debería indemnizarse a esa gente que fue engañada.

Anónimo dijo...

Impuestos especiales sobre combustibles, impuesto de matriculación, impuesto sobre vehículos a motor, tasas varias de aparcamiento, IVAs...

Más razón que unos santos tienen quienes se quejan de que una autopista (por darle algún nombre a la colección de curvas que une Asturias y la Meseta) de peaje se interrumpa por una nevada.

Con la pasta que se le levanta a los propietarios de coches seguro que hay para un breve cursillo en Alemania sobre cómo mantener abiertas autopitas con nevadas mucho más copiosas que las que caen por aquí, con veinte bajo cero y vientos heladores.

O eso, o que dejen de cobrar impuestos y peajes.

israel yojimbo nava dijo...

Hace unos fines de semana tuve que ir por un entierro hasta Ciudad Real desde Coruña. Salí un sábado y volví un domingo. A la vuelta nos pilló nieve en Piedrafita. Casi nos quedamos allí. De hecho los que vinieron detrás tuvieron que ser rescatados, según las noticias. Lo mío fue de fuerza mayor y nos arriesgamos. Y salimos bien.

Los paneles de la autopista ponían precaución, que no fuéramos a más de 60 por nieve. ¿60? A 20 íbamos.

Más tarde me entero que Guardia Civil de Tráfico tiene en esa zona a 8 personas. En total. Divide en turnos y mira tu lo que hay para controlar el tráfico en estos casos.

En fin, que ya estamos tan acostumbrados a que nos digan lo que tenemos que hacer que cuando no lo hacen, les reñimos porque no nos controlan. Demencial.