29 junio, 2009

Por favor, dejen de “poner en valor” de una p@#*€ vez

Una de las cosas más detestables de la casta política que sufrimos en este bendito país nuestro es la creación del “politiqués”, un lenguaje específico desarrollado a partir del habla tradicional del vulgo para uso y disfrute de los “iniciados” y cuya misión final es hablar sin decir nada pero que Italicparezca que decimos mucho.

El “politiqués” es un lenguaje en constante evolución y, al igual que el habla vulgar, se ve atacado por modas que le influyen durante algún tiempo para luego pasar a un olvido más o menos definitivo. Así, más o menos cuando los mortales del común decíamos aquello de “¿te das cuén?” y lo de “torpedol, pecadorrll”, los privilegiados conocedores del “politiqués” hablaban de la cultura de esto y la cultura de aquello; y por la temporada en que casi todos estábamos poniéndonos la pierna encima triunfó entre los poliqués-hablantes aquello de implementar: todo era implementar: políticas, planes, desarrollos, incluso los más atrevidos se atrevieron a implementar una cultura...

Ahora lo que se estila (y la expresión ya lleva tiempo “en el candelabro”) es “poner en valor”.

Lo usa mucho Leire en sus fenomenales comparecencias ante la prensa en las que quiere ser Demóstenes y se queda en una pobre imitación de Pepiño (devenido ahora en Don José Blanco, hay que ver qué vueltas da la vida), pero no podemos echarle la culpa a ella: en general la expresión triunfa entre toda la clase política, a diestra, siniestra y entre el centro mediopensionista.

Si uno pierde unas elecciones hay que “poner en valor” el resultado dadas las circunstancias, si otro cumple una promesa electoral hay que “poner en valor” el hecho, “ponemos en valor” los gestos, las palabras y los silencios, e incluso hay políticas destinadas a “poner en valor” algo más o menos concreto (las energías renovables, la igualdad, el orgullo GLTB…).

El significado de la expresión es confuso y no admite traducciones lineales (como todo el politiqués, por otra parte) viene a ser algo a mitad de camino entre apreciar, valorar, potenciar… Pero claro, si el político de turno usase cualquiera de estas palabras estaría rebajando su florido verbo al nivel de una lengua vernácula cualquiera cuya comprensión está al alcance del populach… digoooo de los votantes soberanos.

Y no crean que exagero o que es algo que les sale a los pobres cuando hablan, con el atolondramiento y los nervios, tomo dos ejemplos de las últimas 72 horas: la propia Pajín nos cuenta en el último post de su blog que un artículo periodístico “pone en valor la valentía de los emprendedores”; y todo un presidente autonómico, el extremeño Guillermo Fernández Vara, nos habla en el suyo de que “Zapatero otorga un valor esencial al cumplimiento de los compromisos electorales... y eso no puede ser más que puesto en valor”.

Que digo yo que, puestos a mentirnos, podrían hacerlo en nuestro idioma o, al menos, complicar un poco más el “politiqués” para que no se les vea tanto el plumero.

12 comentarios:

spartan dijo...

Completemente de acuerdo. Lo de "poner en valor" me recuerda a una frase que estudié en los apuntes del CAP y que decía "individualizar la validez social". A fecha de hoy, y con mi título de CAP en el bolsillo, sigo sin saber que querían decir.

Otras que me dan repelús:

- "las antiguas pesetas". Que sí, que ya sabemos que no hay pesetas. La frase tendría su gracia la primera vez que la pronunció o escribió el periodista que fuera (esta no viene del politiqués, piene del "periodistés", que también es digno de estudio), pero a mi me carga "sobremanera".

- Las "reformas estructurales". De tanto hablar de reformas estructurales, van a perder el significado que originalmente pudieran tener. Si de lo que se habla es de flexibilizar los contratos laborales, pues digamoslo claro.

- La "crispación". Esta directamente creo que no se refiere a nada concreto. Es un recurso de cualquier gobierno para no contestar a las denuncias de la oposición, que -oh, casualidad- es siempre la que crispa.

- El "consenso". Esto es pura neolengua. No significa que dos partes en conflicto cederán cada una en mayor o menor medida para llegar a un acuerdo. Significa "el PP debe plegarse a los dictados de la izquierda y los nacionalistas".

Bueno, voy a seguir trabajando un poco.

mmm... dijo...

He leído y escuchado esa expresión. Su significado sería precisamente: "elevar a la vigencia social", "introducir el uso de", etc.

Don Estrafalario dijo...

¿Qué me dicen de "arrimar el hombro"? Cada vez que José Blanco, antes, y Leire Pajín, ahora, salen a filosofar sobre la crisis mencionan la dichosa frase en referencia al PP.

La crisis, además, nos ha traído numerosas modas linguísticas. ¿Quién no habla de "riesgo sistémico" o "las familias y las PYME" hoy en día?

Por otra parte, también existen modas atemporales. ¿Cuántos años llevamos oyendo el dichoso "tolerancia cero"?

spartan dijo...

¡Tolerancia cero con la puesta en valor! XD

D0MINGO dijo...

También se a adjetivar todas las palabras posibles con social:
Diálogo social, justicia social, políticas sociales, ayudas sociales etc...

Llevo muchos meses preguntando a la gente qué coño significa justicia social y en qué se diferencia de la justicia convencional, pero nadie me ha dado una explicación.

Carmelo Jordá dijo...

Diego, tienes razón pero si te fijas en que estamos en un "Estado social y democrático de Derecho" tampoco nos tenemos que extrañar tanto.

Y, por cierto, comparto lo de tolerancia cero con la puesta en valor.

:-)

Un saludo y gracias a todos por opinar,

Carmelo

etrusk dijo...

El camarada Stalin decía: "No hay que escuchar las palabras que nos ocultar la realidad, hay que mirar a los hecho que están en la superficie."

:-)

Anónimo dijo...

Interesante este asunto lingüístico. Ciertamente, llama PODEROSAMENTE la atención cómo nos cuelan de rondón ciertas palabrejas.

Alfredo dijo...

Eso de las palabras "grandiosas" es muy latino y tiene su origen en el Jesuitismo católico y papista. En muchas partes de ésta triste Europa latina se dice mucho, aún hoy en día, de que los "anglosajones son simplones" pero tiene su origen en el recelo que sentimos TODOS los amantes de la libertad hacia el palabrerío hueco y al jesuitismo intelectual. Todavía somos un país donde las formas son más importante que el contenido -- muy parecido a la Iglesia Católica donde se prima la celebración de la misa por encima de lo que dice el cura (que no suele ser nada importante o bíblico). La gente va por el misticismo, el incienso y para "sentirse bien" en vez de reprochados y por los suelos debido al pecado y a la naturaleza humana.

Pues lo mismo con este palabrerío "jesuítico". Queda más bonito decir "vamos a integrar a los inmigrantes" que decir "los inmigrantes son una amenaza para el país y viene lo peor de cada casa, hay que echarles."

En eso valoro mucho a los anglosajones: de izquierdas o de derechas, llaman a las cosas por su nombre, dentro de sus convicciones, y no pierden tanto tiempo con las palabras ni con las formas.

España es un país muy ceremonial todavía. Y desde luego todavía hay mucha ignorancia tras siglos de catolicismo.

frentemi dijo...

 También está lo de las metáforas náuticas, como lo de “remar en la misma dirección”. Yo sólo espero que, además de en la misma dirección remen también en el mismo sentido, pues se chocarían y se hundirían inevitablemente.

 Hay una expresión muy habitual en Rajoy que me disgusta bastante: “yo soy de los que pienso”... pero si ahí no hay concordancia, hombre. será “yo soy de los que piensan”. El atributo es una oración subordinada cuyo sujeto es tiene número plural, luego el verbo ha de conjugarse también en plural. Y sería mucho más sencillo decir “yo opino que” o “yo creo que”.

 Los políticos hablan muy malamente. Y no sólo los que se trabucan, como la inefable Maleni, Moratinos o el vicepresidente último, Chaves. También hablan mal los que se supone que por su cuna castellana deberían hablar con más correción o más claridad. Parece el Mundo poseído por una espesa bruma de palabras hueras y lugares comunes indecentes.

 Una pregunta ¿Alguien de por aquí sería tan amable de decirme quién es ese jovenzano que se sienta al lado de Alonso en el Congreso, justo detrás de De la Vega, y que mira con tanta ambición como arrobamiento el cogote del Presidente ZP? Me da en la nariz que ese chaval quiere hacer carrera política y quiere hacerla pronto. Tiemblo sólo de pensar que después de Zapatero venga un personaje todavía más ambicioso y temerario que él mismo.

Salud

Strelnikov dijo...

Domingo, acudo en tu ayuda:

Cuando lleguen a tus oídos, o a tus ojos, constructos lingüísticos como políticas sociales, justicia social, y otras expresiones similares, lo que tienes que hacer es sustituir mecánicamente el adjetivo "social" por "socialista". Así todo cobra sentido. El verdadero significado de esas expresiones se revela, entonces, de un modo mágico y misterioso.

Es un viejo truco que descubrí hace tiempo. Con un poco de entrenamiento, tu mente automatizará el proceso de traducción al lenguaje normal.

Eso sí, el truco no sirve con cualquier expresión que termine en "social". Vida social, por ejemplo, tan solo significa eso, vida social. Pero claro, no es una expresión con contenido ideológico.

Anónimo dijo...

Yo también odio esta estúpida expresión de origen francés. Otra que odio es "a día de hoy", en lugar de "hoy en día" o "actualmente". Quien quiera hablar francés, que lo hable y se deje de hacer traducciones literales. Como la que se hace del inglés con la expresión "violencia de género", como si "género" y "gender" fuese equivalentes.