08 agosto, 2009

Piratería, ética, progresistas y Estado

Publica este sábado El País un artículo sobre la piratería y la industria cultural escrito por Luisgé Martín, un escritor al que no tenía el gusto de conocer hasta hoy. Sin embargo, leyendo su texto he pensado que tenía algunos detalles que de lo más progreizquierdosos, y buscando un poco por Google resulta, voilá, que estamos ante un admirador de Allende.

Se preguntarán ustedes en qué he notado esa tendencia, pero ha sido relativamente sencillo: en cuanto alguien abjura de la ética y exige represión no falla, es de izquierdas (lo que no quiere decir que todos los de izquierdas pasen de la ética, hay gente así de rara por ahí).

En este caso la cosa empieza a oler a chamusquina desde el principio, desde un título que es como mínimo inexacto: “Confesiones de un pirata arrepentido”. ¿Inexacto? Sí, el tipo confiesa ser pirata, pero yo le veo más lejos del arrepentimiento que a Aníbal el Caníbal.

El conjunto del artículo es una reflexión sobre lo malísima que es la piratería para la industria cultural y los creadores, pero el autor admite que tiene 500 películas que ha conseguido por internet sin pagar ni un duro. Eso sí, él es un tipo culto y sólo piratea (o no sólo pero sí más) producto cultural fetén: películas francesas, rumanas o brasileñas que no llegan a estrenarse o a venderse en DVD. No cita al cine de tesis búlgaro de antes de la caída del Muro, pero seguro que también lo piratea mucho (si es que alguien se ha tomado la molestia de subírselo a la red).

No sólo eso, él no piensa dejar de piratear, a menos que le obliguen. Pero no es por maldad, tiene una explicación muy buena para que le entendamos:

No dejo de piratear, egoístamente, porque sé que la solución al problema no es el acto ético individual, sino la acción política, la regulación, la intervención del Estado para proteger los derechos vulnerados: los de los creadores y los de las empresas que han invertido en ellos y que esperan, con toda lógica, una rentabilidad. No dejo de piratear pero estoy deseando que me obliguen a dejar de piratear.

Las negristas, obviamente, son mías.

Hombre, Luisgé, probablemente que usted deje de piratear no hará que Lars Ulrich pueda por fin comprarse su mueble-bar de oro, como decían en South Park, pero igual sí sería un buen primer paso. Por si no lo coge se lo explicaré con un ejemplo: aunque si yo no mato a nadie el mundo seguirá siendo un lugar peligroso y lleno de crímenes, estaremos en el buen camino y, mientras tanto, pues no soy un asesino.

Al final va a resultar que la izquierda está naturalmente en contra de la libertad, pero no es por maldad o, mejor dicho, no es por “maldad colectiva”, si me permiten la expresión, es porque saben que ellos individualmente son unos miserables incapaces de ninguna ética y que si no hay alguien que les ate en corto esto sería el acabose.

Vamos que en el fondo es, cómo no, por nuestro bien.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo

judas dijo...

Suscribo lo dicho por el anónimo con una excepción:

"en cuanto alguien abjura de la ética y exige represión no falla, es de izquierdas"

Si la memora no me falla, cuando el asunto El Jueves y la portada de los príncipes, las peticiones de represión vinieron desde la derecha. No pretendo negar la mayor, sino matizar que el ansia represora anida a ambos lados porque ambos lados tienen fetiches sagrados intocables.

Y mira que lamento tener que destrozarte el tópico, pero es que es eso.

Anónimo dijo...

Vinieron de todos los lados y siempre desde posiciones éticas que, por lo visto, consideras equivocadas. Pero eran consideraciones éticas.

Lamentablemente cometes OTRO de los errores muy habituales de la izquierda en temas de ética: la descalificación como sujeto moral de los que no piensan como uno. En definitiva, una variante de lo que la entrada denuncia.

Carmelo Jordá dijo...

Hola,

Judas, creo que tienes razón, debería haber hablado de "los socialistas de todos los partidos", como decía Hayek, más que de la izquierda en sí.

Un saludo,

Carmelo

judas dijo...

Bueno, en ese caso habrías cometido el mismo error que Hayek, que consiste en generalizar de nuevo y equivocarse otra vez. Aliñado, si me permites, con esa extraña técnica que consiste en nombrar algo "malvado" con términos de mi adversario político o simplemente de quien no piensa como yo.

Porque yo no soy socialista, pero conozco a unos cuantos que no van por ahí exigiendo represión. Y al revés, simplificar que toda petición de represión es algo socialista es simplemente hacer trampas con las palabras.

En cuanto al tema, yo tampoco entiendo cómo ha acabado la izquierda defendiendo cosas como el canon. A veces me da la impresión de que se ha "derechizado" mientras la derecha se ha "siniestrizado". Será que se aburren.