08 septiembre, 2009

Dictaduras, pequeños pueblos, museos y muchas cosas más: julio y agosto en Artículos de viaje

El verano ha pasado ya y con él la época en la que más gente decide ponerse en el camino y emprender viajes y vacaciones y, aunque un servidor también ha tenido unas semanas de descanso, eso no ha impedido que siguiéramos hablando de viajes y de lugares maravillosos que visitar, por supuesto en Artículos de viaje.

O no tan maravillosos pero extremadamente interesantes, como uno que estoy seguro que encantará a muchos de los lectores habituales de este blog (y en especial a los kamaradas del MSV): nada más y nada menos que un bunker en el que se da la oportunidad al visitante de viajar en el tiempo y sentirse... como un ciudadano de la felizmente extinta URSS. Sí, ya sé que así a priori no suena como una idea muy atrayente pero para unas pocas horas estoy seguro que debe ser una experiencia muy lectiva.

Tanto que habría que recetársela a muchos...

En cuanto a viajes más mundanos pero también con ciertos cambios sustanciales, si alguno de ustedes está pensando en viajar a un país musulmán antes del próximo día 21 de septiembre quizá les interese leer algo de mis experiencias sobre el Ramadán en Estambul, que puede que les sean útiles ya que hasta esa fecha los seguidores de Mahoma celebran en todo el mundo ese mes dedicado al ayuno pero también a la fiesta y el jolgorio.

Pero también hemos hablado de lugares menos lejanos y exóticos, así algunas visitas de este verano me han hecho pasar por sitios cercanos y en algunos casos menos conocidos: la localidad castellonense de Segorbe, sus fiestas y sus museos; el famoso (este sí) Oceanográfico de Valencia y los detalles que debe conocer para visitarlo con niños; y un pequeño rincón en la montaña de la provincia de Alicante que merece, pese a ser casi desconocido, tiene una larga historia y nos ofrece un paisaje que merece ser visitado.

Nuestra serie sobre museos neoyorquinos ha tenido un nuevo capítulo en el Guggenheim, quizá el más famoso de todos ellos o, mejor dicho, el que ocupa el edificio más famoso y, quizá, el más bello. Otra serie, la de los rincones (casi) secretos de Madrid, nos ha hecho pasar por un viejo clásico que no estoy seguro que esté en las rutas turísticas: el Teleférico, un paseo por los aires de la capital que es otra visita muy recomendable para los pequeños de la casa.

Por último, no quiero dejar de recomendarles un artículo sobre los desiertos en el que trato de transmitirles la fascinación que sobre mí ejercen los inmensos (o no tan inmensos) espacios vacíos (o no tan vacíos) de esos lugares que llamamos, la mayor parte de las veces con algo de inexactitud, desiertos.

LISTADO COMPLETO DE ARTÍCULOS

En agosto

Un viaje a una parte muy oscura de la historia
Un lugar en el que la naturaleza y el hombre se da...
Cuando viajar y fotografiar es un asunto de pareja...
La irresistible atracción por el desierto
Dos sobre el turismo sexual, una de ellas sin grac...
Experiencias del Ramadán en Estambul
Museos de Nueva York o razones para visitar la Gra...
Segorbe y su sorprendente museo sobre su sorprende...
De nuevo en el Oceanográfico, esta vez con niños

En julio

Viajando con el Tour
Tres formas diferentes de descubrir Nueva York
Rincones (casi) secretos de Madrid: el Teleférico ...
Un enfoque nuevo(?) de los sitios sobre hoteles
Mis fotos: Nueva York
Sorolla: deslumbrarse con el mar... en Madrid