26 febrero, 2004

¿Barceló en el Prado?

El Cultural de El Mundo inicia una serie de artículos sobre la controvertida decisión del director de Museo del Prado, Miguel Zugaza, de invitar al pintor Miquel Barceló a realizar una exposición en la célebre pinacoteca.

La serie se inicia, con buen criterio creo yo, con la opinión de Fernando Checa, prestigioso crítico y ex director del propio Prado. En un sesudo y bien escrito artículo Checa se muestra claramente contrario a que pintores actuales encuentren su espacio en un Museo tan cargado de historia.

Al parecer, un comité de expertos decidió en 1995 un norma para separar las colecciones estatales, una “frontera”, por así decirlo, entre lo que debía tener su sitio en el Prado y lo que debía tenerlo en el Reina Sofía. La fecha elegida respondía a un criterio tan simbólico como razonable: el nacimiento de Picasso, es decir, 1881. Obviamente, esta posible exposición de Barceló no cumple.

A pesar de esta “contradicción de principio”, por así decirlo, la idea de Zugaza tendrá, como casi todo en esta vida, casi tantos defensores como detractores, y se presenta como uno de los temas más polémicos del mundo del arte en este 2004.

Y a mí me llama la atención que pueda polemizarse sobre algo que es tan fácil resolver con sentido común: hay normas marcadas al respecto, aceptadas por todos y que, como decimos, son bastante lógicas; Barceló, gran pintor por cierto, tiene un espacio importante y de prestigio donde puede hacer las retrospectivas que quiera, no necesita el Prado; y, por último, ¿necesita el Prado a Barceló?

¿Por qué se empeñan en arreglar lo que funciona?

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