02 febrero, 2004

Ni un película española más

Siempre he dicho que me gustan las películas buenas, y que no pregunto ni me interesa si son españolas, americanas, rusas o polacas… A partir de hoy, sin embargo, voy a cambiar de actitud, y he decidido que consciente y premeditadamente no volveré, por ahora, a ver ninguna película española.

Hace mucho que me tiene harto esa pandilla de creídos que se denominan así mismos “el cine español”. Les cuesta sangre sudor y lágrimas hacer una buena película y todavía más hacer un proyecto rentable. Algunos de ellos no tienen reparos en fabricar mierda, con perdón, para fácil consumo de las masas y, a pesar de ello, seguir tirándose el rollo de la cultura y de lo importante qué es SU cine (¿son “Torrente” o “Airbag” cultura?).

En resumen, la mayor parte de ellos ni sabe hacer buenas películas ni saben hacer éxitos de taquilla y, encima, a los que hacen éxitos de consumo rápido y calidad dudosa tenemos que tratarlos como si fueran los hijos y herederos de John Ford y Billy Wilder, en lugar de asumir que imitan a los hermanos Farrelly.

Y para colmo de males, todos tienen espíritu de curilla de pueblo, siempre soltando sermones y, como los curas de antes (y algunos de ahora, todo hay que decirlo), desde un púlpito que no admite réplica, porque toda réplica es “un intolerable ataque a la libertad de expresión y un intento más de censura en estos tiempos de pensamiento único bla bla bla”.

El sábado tuvieron una buena oportunidad de, por primera vez en su vida como gremio, no decir una tontería. Como era previsible la desperdiciaron. Pues bueno señores, a partir de hoy no cuenten con que engorde las filas de su público, confórmense con mi dinero y porque no tengo más remedio que pagar impuestos. Por cierto ¿por qué no hay subvenciones para que me vaya a mi casa a escribir novelas horribles?

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