Todo el follón que de un tiempo a esta parte se ha despertado con el tema del robo digital, perdón, quise decir canon digital (hoy mismo se ha aprobado, por cierto), me ha recordado la infame campaña aquella de "la música se muere" en la que una pandilla de desharrapados artísticos como Bisbal o Alejandro Sanz nos alertaban de lo preocupados que deberíamos estar porque a ellos se les acabe el chollo.
Alrededor de todo esto (y en definitiva de las bolas que nos cuentan) me ha parecido sumamente interesante el artículo que David Byrne (cantante y compositor de Talking Heads y uno de los personajes más influyentes e interesantes del mundo del pop y el rock en los 80) ha publicado en Wired (y que me ha mandado mi colega Raul).
El título ya adelanta algo del tema: David Byrne's Survival Strategies for Emerging Artists — and Megastars (Las estrategias de supervivencia para nuevos artistas y megaestrellas de David Byrne) y el larguísimo escrito (algo difícil de leer en pantalla pero les aseguro que vale la pena) es un repaso a la completamente nueva situación en la que la tecnología ha puesto a la industria musical. Y en uno de los primeros párrafos da respuesta a la pregunta que me hago en el título y a la afirmación que hacían Bisbal, Teddy y demás: la música no se muere, lo que sí palma es la industria de vender CDs:
What is called the music business today, however, is not the business of producing music. At some point it became the business of selling CDs in plastic cases, and that business will soon be over.Pero no la música, de hecho el propio Byrne nos cuenta en su artículo hasta seis modos diferentes de que los artistas establezcan su relación con el negocio, con la industria e incluso con los consumidores, media docena de formas de sobrevivir en el mundo de la música (y de vivir de ella) a las que puede acogerse un artista según sus necesidades, el momento por el que atraviese su carrera, su peculiaridad...
Lo que llamamos el negocio de la música hoy en día no es el negocio de producir músico. En algún momento se convirtió en el negocio de vender CDs en cajas de plástico, y ese negocio se acabará pronto.
En definitiva, no sólo no se muere la música y los artistas se van a paro, más bien lo contrario:
For existing and emerging artists — who read about the music business going down the drain — this is actually a great time, full of options and possibilities. The future of music as a career is wide open.¡¡Y todo esto sin mentar al canon!!
Para artistas y establecidos y también para los nuevos -que leen que el negocio de la música se está yendo por el desagüe- este es en realidad un momento estupendo, lleno de opciones y posibilidades. El futuro de la música como trabajo está abierto de par en par.
PD.: Llevo unos días enfermo con una puñeta no muy grave pero sí bastante molesta, tras casi una semana jodido empiezo a sentirme mejor y espero volver a un ritmo algo más constante de blogueo. Leer más...



