30 junio, 2008

¡Que gozada!

Lo nunca visto, "the never seen", la repera, la releche... ¡¡España ganando algo al jurgol!!

He de decir que, como casi todos, no me esperaba nada de esta Eurocopa, han sido demasiados años de disgustos y decepciones como para empezar un nuevo campeonato, ilusionarse y que luego nos sacaran del torneo en un partido de mierda o en una desgraciada tanda de penaltis.

Cierto es que muy pocas veces la cosa había tenido tan buena pinta. En el último mundial, por ejemplo, se empezó goleando pero inmediatamente después la cosa pasó a un racaneo de lo más cutre y, al final, un equipo de verdad nos echó a al calle: la Francia del Zidane al que íbamos a jubilar y que nos pasó por encima como un tanque.

Sin embargo, esta vez los partidos tenían otro matiz, incluso cuando no se jugaba bien del todo se veía "otro aire" y, finalmente, llegó una tanda de penaltis en la que no palmábamos después de haberlo hecho en distintas ocasiones con Bélgica, Inglaterra y, la más dolorosa, con Corea. Por fin habíamos pasado de cuartos y, una vez hecho eso, todo parecía posible.

Lo mejor del asunto es que, además, se ha ganado como hay que ganar: haciendo el mejor fútbol de la Eurocopa, siendo el equipo más sólido y superando claramente a todos los rivales con los que nos hemos ido enfrentando, incluso a los asquerosos italianos, asesinos del fútbol entendido como espectáculo bello y estimulante y que, por una vez, tuvieron su merecido.

Lo peor (porque todo tiene un lado malo en esta cochina vida) ha sido ver a los políticos subirse al carro de la victoria para chupar cámara y, además, rindiendo todos pleitesía a Cuatro y repitiendo las consignas de la cadena prisaica: que si podemos por aquí, que si la roja por allá... Zapatero aprovecha para decir que no es gafe y hasta la ministra de Defensa ha iniciado hoy su comparecencia en el Congreso (con la que vuelva a la actividad tras la baja por maternidad) ¡felicitando a la selección y a Luis Aragonés!

Ya que estamos por imitar a la tele, un poquito de por favor señores, ¿por qué no se callan y nos dejan disfrutar en paz?