01 julio, 2008

El antisemitismo según Vasili Grossman

Anoche terminé de leer "Vida y destino", la impresionante novela de Vasili Grossman que supongo que muchos conoceréis y no pocos habréis leído (y los que no, ya podéis correr a la librería...). No tendría demasiado sentido que me extendiese mucho hablando sobre este libro excepcional, pero no puedo dejar de apuntar que me ha parecido una novela absolutamente brutal, sin duda una de las mejores que he leído en mi vida. Además, por su temática y por cómo la trata es uno de esos libros que marcan un antes y un después: no eres el mismo tras él.

Muchas son las partes de la novela cuya lectura resulta sobrecogedora, pero hoy quiero traer aquí un capítulo que me parecio de una lucided especial, un capítulo que habla de uno de los temas centrales de la novela, el antisemitismo, y dice cosas así de sabias:

(El antisemitismo) Puede asumir diferentes aspectos: ideológico, interior, oculto, histórico, cotidiano, fisiológico, y son varias su formas: individual, social, estatal. (...)

Sin perder un ápice de su fuerza el antisemitismo ha pasado de la época de las lámparas de aceite, los barcos de vela y las ruecas a la época de los motores a reacción, las pilas atómicas y las máquinas electrónicas.

El antisemitismo nunca es un fin, siempre es un medio, es un criterio para medir contradiciones que no tienen salida.

El antisemitismo es un espejo donde se reflejan los defectos de los individuos, de as estructuras sociales y de los sistemas estatales. Dime de qué acusas un judio y te diré de qué eres culpable.

(...) El antisemitismo es la expresión de la falta de talento, de la incapacidad de vencer en una contienda disputada con las mismas armas; y esto es aplicable a todos los campos, tanto la ciencia como el comercio, la artesanía, la pintura. El antisemitismo es la medida de la mediocridad humana. Los estados buscan la explicación de sus fracasos por las artimañas del judaísmo internacional. Pero este es sólo uno de los aspectos del antisemitismo.

El antisemitismo es la expresión de la falta de cultura en las masas populares, incapaces de analizar las verdaderas causas de su pobreza y su sufrimiento. Las gentes incultas ven en los judíos la causa de sus desgracias en lugar de verla en la estructura social y en el estado. Pero tambien el antisemitismo de las masas no es más que uno de sus aspectos.

(...) El antisemitismo del día a dia es un antisemitismo que no hace correr la sangre. Sólo atestigua que en el mundo existen idiotas, envidiosos y fracasados.

En los países democráticos puede nacer un antisemitismo de tipo social. Se manifiesta en la presa que representa a estos o aquellos grupos reaccionarios; en las acciones de grupos del mismo tipo, (...) en la religión y en la ideología de los reaccionarios.

En los países totalitarios, donde no existe la sociedad civil, el antisemitismo sólo puede ser estatal.

El antisemitismo estatal es el indicador de que el Estado intenta sacar provecho de los idiotas, los reaccionarios, los fracasados, de la ignorancia de los supersticiosos y la rabia de los hambrientos. La primera etapa es la discriminació: el Estado limita las áreas en las que los judíos pueden vivir, la elección de profesión, su acceso a posiciones importantes y el derecho a matricularse en las universidades y obtener títulos académicos, grados, etcétera.

La siguiente etapa es el exterminio.

Cuando las fuerzas de la reacción entablan una guerra mortal contra las fuerzas de la libertad, el antisemitismo se convierte en una ideología de Partido y del Estado; eso es lo que ocurrió en el siglo XX con el fascismo.

No dejen de leer la novela completa, la ha editado maravillosamente bien Galaxia Gutemberg.