09 julio, 2008

Niños deportistas: por fin alguien dice algo

De una forma muy oportuna, ya que estamos en año de infamia olímpica, la ONG Save the Children (STC) ha publicado un informe (pdf) sobre el deporte de alta competición en la infancia y los problemas que puede acarrear a los niños que caen en las redes del deporte "de élite", por paradójica que pueda parecer la expresion.

No he tenido todavía tiempo de leer el informe completo, pero en una "lectura diagonal" he encontrado bastantes cosas que me han parecido interesantes y reveladoras. En primer lugar, en su índice vemos que presta atención especial a cuatro deportes: el fútbol (tiene cierta lógica: es el más popular del mundo y, para lo bueno y para lo malo, va a aparecer en prácticamente cualquier estudio que se haga a nivel global), el boxeo infantil en Thailandia (una práctica bastante salvaje de un país que no parece tener mucho respeto por la infancia), las carreras de camellos en los Emiratos Árabes Unidos (en las que parece ya prácticamente erradicado el uso de niños) y, para vergüenza de España y de todo occidente, la gimnasia, ese deporte lamentable basado en la explotación de niñas indefensas.

Y es que ese deporte tan "hermoso" en el que las niñas tan monas hacen cosas tan increíbles tiene un lado oscuro que más que oscuro es negro zaino. Así, leemos en el informe de STC

(...) la competición de alto nivel requiere sesiones de entrenamiento para las niñas que podrían considerarse extremas incluso para los adultos. Las exigencias de éxito cada vez mayores generan una presión constante en las gimnastas para entrenar más horas,con más esfuerzo y,especialmente en el caso de las gimnastas, a una edad excesivamente temprana (muchas veces los cinco años). Las consecuencias adversas de este tipo de entrenamientos, con sesiones semanales a veces entre las 30 y las 45 horas, han sido ampliamente citadas en la literatura médica.

¡Niñas entrenando entre 30 y 45 horas a la semana!

Según el informe, y tal y como podemos ver en cualquiera de las competiciones que son retransmitidas continuamente (¡que asco!) por las televisiones, el peso de una cría que se dedique "profesionalmente" a este deporte está entre 10 y 15 kilos por debajo de lo que se consideraría el peso ideal de una persona normal. Obviamente, esto las lleva a tener una tasa brutal de problemas de anorexia y desarreglos alimentarios de todo tipo.

Además, creo que es importante recalcar que las pobres niñas que caen en esa auténtica "trata de blancas" sacrifican su salud, su infancia y buena parte de su juventud a cambio de nada, al fin y al cabo un profesional destacado de muchas disciplinas deportivas consigue durante su carrera unos ingresos (y unas cotas de reconocimiento público) excepcionales, mientras que las gimnastas tienen una carrera a la que han de sacrificar mucho (entrenando 40 horas a la semana a ver quién se saca unos estudios), que acaba muy pronto y tras la que no tienen un duro.

El informe nos habla de estas cosas (y otras peores) y cuenta los casos de varias gimnastas a cual más terrible, incluso a algunas de ellas el "amor por el deporte" la llevó directamente a la tumba con menos de 25 años.

CHINA, ESE GRAN PAÍS

Uno de los apartados más interesantes del informe de STC es el extenso capítulo que dedica a China y su benéfico régimen, bendecidos este año por los sátrapas filoasesinos del COI, como podemos ver muy preocupados por la limpieza en el deporte y en los restantes ámbitos de la vida. En resumen, un hermoso ejemplo... de organismo absolutamente vomitivo.

A lo que íbamos, el informe habla del sistema de escuelas deportivas que pueblan toda China y en la que los niños entran a edades muy tempranas. Como ejemplo, una de las más prestigiosas del país, la de Shishahai, de la que se cuentan cosas como:

El director de la escuela, Liu Hong Bin, asegura que los estudiantes tienen edades comprendidas entre 6 y 22 años. Sin embargo, según el principal entrenador Wang Zhi Jian, un gran porcentaje de niños tenía 4 años. Según él, los niños atletas comienzan a competir a los 7 años y, para llegar a este punto,necesitan al menos 3 años de entrenamiento.

Por cierto, en el paraíso comunista no se aprovechan de los más pobres para crear campeones deportivos de los que se pueda servir la propaganda, no, que va:

El hecho de que en las zonas rurales el límite esté situado en 2 hijos y que muchos padres vean en el deporte una oportunidad para abandonar la pobreza,puede ser un factor que explique el origen de muchos talentos en los pueblos más remotos.

Eso sí, el benéfico régimen comunista y sus entrañables y filantrópicos líderes se preocupan mucho de los deportistas captados en la niñez cuando sus carreras terminan, vamos, muchísimo:

Muchas veces, la vida se vuelve incluso más dura para los deportistas que se ven obligados a abandonar la competición. El pasado año,la agencia nacional de noticias Xinhua informaba que casi 6.000 deportistas profesionales que se retiraban cada año de la competición acaban sin trabajo o sin ningún tipo de plan educativo de cara al futuro. La campeona del Campeonato Internacional de Maratón de Beijing en 1999, Ai Dongmei, 26, anunciaba el pasado año que no tenía ahora otra opción que vender todas sus medallas para conseguir algo de dinero para alimentar a su familia. La campeona asiática de levantamiento de pesas, Cai Li,moría a los 33 años de neumonía por no poder costearse los medicamentos.

¡Y yo que pensaba que el único sitio en el que no había un sistema público de salud eran los malvados EEUU!

Ironías (amargas ironías) a parte, les recomiendo la atenta lectura del informe (pdf). Una razón más, por si no teníamos suficientes, para boicotear los Juegos de la vergüenza.

PD.: Y a ver cuando la opinión pública se escandaliza tanto con esto como con los niños de las fábricas.