07 julio, 2008

Rajoy no se parece a Rafa Nadal (ni Zapatero a Federer)

El no-lider de la no-oposición ha renunciado hoy a ser periodista político para, pocos segundos después, entrar de lleno en las labores de cronista deportivo y hacernos un resumen del fantástico partido de tenis de ayer. No debemos sorprendernos, ya sabíamos que el primer diario que lee todos los días Rajoy es el Marca, dato que nos hace comprender no sólo la pasión por el deporte que anida en el corazón de este hombre sino su elevadísimo nivel de instrucción.

El caso es que al escuchar como glosaba hoy la gloriosa victoria del manacorí se me ha ocurrido comparar la trayectoria del tenista balear con la del político gallego, y he descubierto, oh desolación, campos de soledad, mustios collados, que no se trata precisamente de vidas paralelas.

Además de su aspecto imberbe y babado, respectivamente, hay varias diferencias significativas y la primera, pensarán ustedes, es que mientras que Nadal gana Rajoy pierde; nada más lejano de la realidad: el líder popular también es capaz de obtener glorisas victorias, la diferencia estriba en que el balear lo hace frente a los más complicados rivales... y el gallego sólo gana cuando no tiene rival. Otra cosa que cambia entre uno y otro es que el primero disputa sus partidos sometiéndose a un conjunto de árbitros y jueces e incluso al informático "ojo de halcón"; por su parte, el segundo tiene predilección por amañar los avales, digo los partidos.

Como jugador Nadal destaca, todos los comentaristas lo dicen hoy en la prensa, por su fe en sí mismo y la confianza que tiene en su propio juego y en la lectura que hace de cada partido y de cada momento del encuentro. Rajoy confía tan poco en sus propias ideas que casi siempre nos acabamos preguntando si las tiene y así, por ejemplo, cuando el PSOE pone sobre la mesa una batería de propuestas con una profunda carga ideológica como el aborto, la eutanasia o el voto inmigrante el líder popular se escuda en que "eso no interesa a la gente" y evita pronunciarse.

Ojo, soy consciente de que todas esas ocurrencias del PSOE son, sobre todo, cortinas de humo para tapar la crisis, pero creo que hace falta algo más que una larga cambiada para vadear el tema, al menos si se quiere ser líder de algo más que el famoso Partido Campesino.

Otro rasgo que hace acrecentarse la diferencia es, y aquí me van ustedes a permitir cierto grado de maldad, que Rafael Nadal tiene 22 años y un esplendoroso futuro por delante; en este momento no sé decirles la edad de Rajoy (y paso de buscarla en google), pero creo que ya ha superado la treintena. En cuanto al esplendor de su futuro... sí, mejor hablamos de otra cosa.

Pero ya que estamos hablando de parecidos entre el tenis y la arena, batida o no, política, hay que decir que el gran contrincante político de Rajoy tampoco se parece demasiado al archirival de Nadal: ya nos gustaría a nosotros tener a un Federer de la cosa pública en la Moncloa, pero nos tenemos que conformar con un Zapatero que, ni es un superclase en lo suyo, ni uno de los mejores políticos de la historia... ni tan siquiera un caballero de la pista como el suizo.

País el nuestro, menos mal que por lo menos Nadal gana, que si fuese por los otros...