10 septiembre, 2008

Al gobierno se le acaban las ocurrencias

Más allá de la pelea habitual en estos casos y del "ay tu me has dicho pues yo te digo", creo que la larga sesión parlamentaria de hoy tiene una lectura política bastante destacable: al gobierno, que nos tenía acostumbrados a sacar un conejo de la chistera en cada una de estas ocasiones parlamentarias, parece que se le han acabado las ocurrencias, vamos, que la bombilla de Sebastián ya no se enciende, si me permiten ustedes la metáfora.

Bien es cierto que no sé decirles si esto es necesariamente malo o, visto lo visto, casi que puede ser bueno, lo que sí es sorprendente es presentarse en el Congreso como si fueras a transmitir la gran y eterna verdad, anunciándolo días antes y todo, llegar ahí, estar una hora hablando... y no decir nada.

Y me pregunto cómo se sentirán los parados de la construcción, que supongo que esperarían las palabras de Moisészetapé con una ansiedad similar a la que tenía el pueblo de Israel en plena huída de Egipto, pero que cuando esperaban el milagro han visto como éste les ha vuelto a decir que la apertura de las aguas del Mar Rojo es "inminente", y todo esto el faraón del paro que se les echa encima por momentos.

ADEMÁS DE CENTRISTAS, PONER LA CAMA

Comentario aparte merece nuestro querido partido de la oposición, por llamarle de alguna forma y siempre sin ánimo de ofender, que pese a su peregrinación al centro, a sus caras nuevas y a su moderación glacé, ve como en cada sesión parlamentaria de cierta importancia recibe más que una estera, que un colchón de los de antes o que un esparring de Mike Tyson, cuando Mike Tyson era Mike Tyson.

Lo daríamos por bueno si, al menos, sirviese para que los genios de la estrategia genovitas se diesen cuenta de que aunque Soraya y María Dolores saliesen a la calle gritando "nosotras parimos, nosotras decidimos" con camisetas de tirantes y abundante pelambrera sobaquil, el PSOE y sus satélites mediáticos seguirían llamándoles fachas, con mejores o peores modos. Así que sería cosa de que los susodichos genios vayan viendo si les compensa el esfuerzo desde el punto de vista político (que por el lado de la estética, queridas amigas, ya os digo yo que no).

Rajoy no ha estado mal hoy como parlamentario, al fin y al cabo es probablemente su mejor faceta, pero se echa en falta algo más de coraje político a la hora de plantear, no sólo una crítica acertada y necesaria al gobierno, sino unas medidas que no sean un remedo de las del PSOE, en la misma línea y, en ocasiones, incluso más socialistoides.