05 diciembre, 2008

Partidas y presuntos homenajes

Ayer entrábamos en una pequeña polémica en este y otros blogs a raiz de la ya famosa foto de la partida de cartas de Azpeitia, principalmente el buen amigo José M. Guardia, de Barcepundit, aventuraba la posibilidad de que lo que algunos juzgábamos como una muestra de la podredumbre moral de buena parte de la sociedad vasca fuese más bien lo contrario.

Hoy, en Barcepundit se apunta más en esa dirección, pero para ello se basa en algo que creo que no es completamente fiable: el testimonio de uno de los interesados (al fin y al cabo qué va a decir el hombre) que explicaba a la televisión vasca que la partida era "un homenaje" al asesinado.

En cualquier caso, podemos admitir como tesis que eso fuese así, que lo único que se les había ocurrido hacer a los compañeros de partida de Ignacio Uría es hacer como que no pasaba nada, pero eso (que de verdad y con toda la sinceridad no puedo creerme) no haría cambiar mucho mi opinión sobre el tema, porque lo que ha ocurrido en Azpeitia no es una catástrofe natural inevitable, no es ni siquiera la consecuencia de una de esas extrañas series de fallos humanos que a veces acaban en gran desgracia o uno de esos golpes de mala suerte tontos que nos pueden llevar a la tumba.

No, lo que ocurrió es que unos hijos de puta han matado a un hombre como a un perro.

Y los compañeros de Ignacio Uría saben quienes son esos hijos de puta, saben donde viven sus amigos, saben quién les consigue el dinero que extorsionan a los tenderos del pueblo, saben que su alcalde es asimismo de la cuadrilla y que va a justificar y apoyar a los que apretaron el gatillo.

¿Y sabiendo todo eso qué homenaje han rendido a Uría? ¿Quizá han denunciado a los que colaboran con los asesinos? ¿Le han cantado las cuarenta al alcalde que sigue las órdenes de los mismos que ordenaron matar a su amigo? ¿Han hablado al menos con los medios para denunciar la infamia en la que viven y que se ha llevado a su colega?

Pues tampoco, se han quedado en el bar, haciendo como si no hubiese pasado nada, calentitos, sin destacar mucho que en ese pueblo cuanto menos destaques mejor... En un gesto de valentía y honor sin precedentes han hecho un sentido homenaje consistente en no hacer nada, que casualmente es lo que vienen haciendo desde hace cuarenta años y que también casualmente es lo que les permite vivir sin meterse en líos y no tener demasiadas papeletas para ser los próximos.

Continuar con la normalidad sería un homenaje allí donde todo fuese normal, aparentar la normalidad allí donde todo es anormal (antes y después de la muerte de Uría) no es un homenaje sino lo que popularmente se conoce como "ponerse de perfil".

No todo el mundo puede ser un héroe, no todo el mundo tiene que serlo (aunque, como dice la canción, podamos serlo al menos un día), pero por lo menos que no traten de dárnosla con queso, ni siquiera de idiazabal.

1 comentario:

Carlos Díez dijo...

Completamente de acuerdo.

En comentarios en éste y otros blogs he opinado que el verdadero triunfo de los asesinos no es tanto el cobrarse víctimas (eso es el medio usado para lograr un fin) como lograr que sus actos sean parte de la normalidad, subvirtiendo así lo normal y logrando la anormalidad permanente.


Para seguir con la lógica de ese homenaje consistente en sepultar la cabeza entre los naipes y quedarse calladitos, ¿por qué no organizan un campeonato vasco de mus con el nombre de Ignacio Uría y cuya entrega de premios sea en la fecha del asesinato?

Eso sí que sería un homenaje, eso sí que sería plantarle cara a los pistoleros y decirles que no pueden matar como si nada. Pero claro, si se promoviera realmente ese campeonato de mus, ¿cuánto tardarían los progres, nacionalistas y apaciguadores en poner el grito en el cielo diciendo que ese sería crispar la sociedad? ¿Y pegarle un tiro en el cráneo a alguien no crispa?