27 marzo, 2009

El sábado a las 20,30… ¡a encender todas las luces de casa!

Llega la enésima bobada tonto – progre para “concienciarnos” sobre el cambio climático ese: apagar las luces durante una hora para así reducir las emisiones de CO2. Los organizadores esperan que participen 1.200 millones de personas (¡amos anda!) y, lo peor de todo, muchas empresas y no pocas administraciones se han apresurado a sumarse a la bobada al grito de “ecofacha el último”.

En España para que la estupidez sea lo más unánime posible los dos grandes partidos se han mostrado muy entusiasmados, lo que tampoco debería extrañarnos mucho dado que la socialdemocracia se ha quedado con pocas banderas y una es la ecotontería; y que el centroderecha (y que me perdonen lo de derecha) no pierde una oportunidad de jalear los argumentos de sus adversarios.

Para poner un poco en perspectiva el asunto, creo que es buena idea leer el artículo de Bjorn Lomborg que hoy viernes publica El Mundo, titulado “Yo no apagaré la luz el sábado”, y que dice algunas verdades bastante sorprendentes sobre la “magnitud” de la iniciativa:

“Aun en el supuesto de que en este sábado 1.000 millones de personas apagaran las luces, toda la operación supondría en su conjunto el equivalente a la suspensión de las emisiones de gases de efecto invernadero de China durante sólo seis segundos. En términos económicos, los beneficios medioambientales y humanitarios de los esfuerzos de todo el mundo desarrollado ascenderían a no más de 10.000 libras esterlinas [alrededor de 10.752 euros al cambio de hoy]”.

Otras que darían risa si fueran el primer caso de tonterías ecologistas que resultan contraproducentes (después de lo que han hecho con la malaría no estamos para reírnos):

”Si se enciende una vela por cada bombilla que se apague, el que lo haga no estará reduciendo las emisiones de CO2 en absoluto e incluso, si enciende dos velas, emitirá aún más CO2”.

Y, por último, algo en lo que deberían pensar los que de verdad y de buena fe crean en el calentamiento global:

“Esta iniciativa es un gesto puramente simbólico que infunde la errónea impresión de que hay fórmulas fáciles e instantáneas para resolver el cambio climático. (…)La campaña no pide a nadie que haga algo que le cueste más, como prescindir de calefacción, el aire acondicionado, los teléfonos, internet o la comida caliente”.

En definitiva, dudo mucho que demasiada gente haga la tontería de prescindir de la luz durante una hora, así que todavía menos van a prescindir de las comodidades de la vida moderna. No vamos a reducir emisiones de CO2 por la vía de vivir peor, si de verdad creen que nos estamos cargando el planeta (yo tengo serias dudas), tengan la decencia de admitir que la única solución viable, al menos por ahora, es la energía nuclear.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Viendo tu rigor científico hace unos días, creo que apagaré las luces...

http://www.globalizate.org/ld2009.pdf

José M. dijo...

No apagues la luz. Si lo haces, cualquier cuidador de linces o anillador de gamusinos se sentirá autorizado a okupar todo tu espectro de consciencia. Por la mañana, cuando despiertes, te habrás convertido en... ¡un zombi de Igualdad Animal!. Andate con ojo.

Drizzt dijo...

Probablemente en la impresión de los carteles que han empapelado Madrid con la iniciativa, se haya gastado más energía, que la que se va a ahorrar en una hora de apagado de luces de monumentos en toda España. Personalmente, pasaré olímpicamente de apagar ninguna luz ni ningún aparato, puesto que, aparte, la generación de electricidad tal como es, no permite cambio instantáneos en la misma: Ni se van a parar centrales ni los molinillos van a dejar de girar, puesto que exceptuando las centrales hidráulicas de distinto nivel, no hay manera sencilla de acumular la electricidad ya generada.

Miguel García dijo...

La histeria es generalizada, señor Jordá.

Trabajo en una multinacional que se ha sumado a la gilipollez ecolojeta. En su defensa cabe decir que les es casi gratis: salvo en países islámicos, mañana cierra to' díos. Y, por poco precio, quedan bien ante un buen número de tontitos, como el anónimo de pocas luces que inicia los comentarios.

Casi que estoy por sumarme a la gilipollez: una variación suficientemente grande en la demanda eléctrica (como la que les gustaría a los bobitos seguidores de la histeria) y podemos conseguir un efecto cojonudo en el sistema eléctrico. ¿Qué le parece que salten las protecciones en las líneas de alta y que el apagón dure, no una hora, sino unas cuantas más? ¿No sería divertido?

No se puede decir que no son más tontos porque no se entrenan; éstos son tontos con gran práctica.

Anónimo dijo...

Hoy en el trabajo una mujer mayor me ha dicho que mañana en su pueblo cortan la luz durante una hora, no se si la mujer no se ha enterado bien o han decidido
que voluntariamente todo el pueblo(desgraciadamente no recuerdo el pueblo) se una al apagón.

spartan dijo...

Sin contar que se pueden causar grandes problemas a la red eléctrica si de verdad la gente se uniera a la tontuna esta.

Claro que lo mas peligroso es convertirse en un zombi de Igualdad Animal. Porque por mucha Igualdad que haya, si uno es zombi se come lo que sea, y cuando acaben con los humanos irán a por los linces y las ballenas.