26 marzo, 2009

¿Hacia un nuevo “mínimo de Maunder” (y un frío siberiano)?

Publicaba este miércoles El País un interesante artículo sobre la sorprendente escasez de manchas en la superficie solar, que por lo visto está dejando bastante estupefactos a los estudiosos.

Las manchas solares, que se relacionan con periodos de mayor o menor actividad del astro rey, vienen contándose desde el antes del año 1.700 y esta mayor o menor actividad tiene consecuencias directas, aunque no muy grandes, sobre el nivel de energía que emite nuestra estrella.

En el periódico de PRISA no se atreven a relacionar esta actividad con la temperatura en la Tierra, aunque al final del artículo propiamente dicho en un pequeño cuadro nos hablan del “mínimo de Maunder”, un periodo de unos 70 años entre 1645 y 1715 en el que las manchas solares fueron poquísimas y que coincidió, que casualidad, con temperaturas globales algo más bajas.

De hecho, tal y como nos cuentan en Ciencia Kanija algunos momentos fueron de temperaturas bajas de verdad como el día de enero de 1709 en el que prácticamente toda Europa se despertó congelada, estado en el que se mantuvo durante varias semanas.

O el invierno de 1694 y 1695 en el que, tal y como nos cuenta Antón Uriarte en un documento sobre el mínimo de Maunder, el Thamesis se mantuvo congelado durante meses.

No obstante, en el artículo de la Wikipedia sobre el mínimo de Maunder nos advierten de que la conexión entre las manchas solares y el clima en nuestro mundo no está clara del todo o, al menos, no está clara para todos:

“Si hay una conexión causal entre la baja actividad de las mancha solares y los inviernos fríos es un tema que todavía se discute. Algunos científicos creen que la variación solar es la responsable del cambio climático más que el anhídrido carbónico”.

Es una frase prudente que no vamos discutir, el propio Antón Uriarte nos advierte en el articulo antes citado que la variación en la energía que emite el sol no explicaría por sí misma las bajadas de temperatura, aunque sí podría hacerlo junto con otros fenómenos también relacionados con la actividad solar:

“Las variaciones del flujo energético solar repercuten más en la parte del espectro radiativo correspondiente a las radiaciones ultravioletas, creadoras de ozono. La disminución de ozono durante las épocas de debilidad solar, debido a la baja intensidad de las radiaciones ultravioletas, sería lo suficientemente importante como para enfriar la temperatura estratosférica y modificar directamente la circulación estratosférica e, indirectamente, la circulación troposférica”.

Por otra parte, y perdonen la boutade, si el sol influye en que sea verano o invierno, me parece bastante razonable que pueda influir en el clima de una forma más global.

También ayer se daba noticia en Desde el Exilio de un nuevo estudio que pone en solfa el cambio climático o el rollo que se nos quiere vender sobre el cambio climático y sobre su origen antropogénico, y es que según este informe la mayor parte del incremento de CO2 atmosférico se debe a causas naturales.

Resumiendo en una pocas y escasamente centristas palabras: no sólo no tenemos la culpa del calentamiento global sino que, si las manchas solares siguen brillando por su ausencia, incluso es posible que nos dirijamos a algunos añitos de un frío pelón (¿el momento de olvidarse del oro e invertir en abrigos de piel?).

Y ojo, que lo dice (o está a punto de decirlo pero al final no se atreve), nada más y nada menos que El País.

PD. con un poco de humor y otro poco de mala leche: Anda que como se entere Gustavo Catalán Deus de las herejías que están publicando sus colegas prisaicos los corre a gorrazos por toda la superficie de la Antártida que se está descongelando.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Carmelo, sólo una precisión: El sol no es responsable de que existan el verano y el invierno. Es la inclinación del eje terrestre lo que hace que a lo largo de su órbita, los rayos solares incidan más o menos perpendircularmente en las distintas zonas del planeta. Vamos, que el sol sigue emitiendo la misma cantidad de energía tanto en verano como en invierno.
Por lo demás, de acuerdo con todo.
Pablo Molina.

Carmelo Jordá dijo...

Hola Pablo (que gusto verle por aquí),

Soy bastante zote no me he explicado bien, pero no me refería a que emitiese más o menos energía sino a que, efectivamente, la forma según nos de es lo que provoca el invierno o el verano, y no la perniciosa acción de un grupo de desalmados capitalistas.

Un saludo,

Carmelo

Luis I. Gómez dijo...

Suma y sigue:

lo del agujero de Ozono tampoco era culpa nuestra

Y es que en ciencia no hay nada como tener paciencia :)