17 septiembre, 2009

Libros y discos... ¿vidas paralelas?

Se ha publicado ya la segunda entrega de mi columna sobre el mundo de los eBooks en Libertad Digital, que esta semana se titula Libros y discos... ¿vidas paralelas? y trata de ser una reflexión sobre si lo ocurrido en los últimos años en la industria de la música podría suceder en el mundo editorial.

Mi idea básica es que, al menos por el momento, da la sensación de que los responsables de las editoriales están teniendo la misma actitud que en su día tuvieron los jefes de las discográficas, lo que ha llevado a que mientras el mercado del CD ha caído por un lado, el de la música por internet ha tardado en desarrollarse de una forma saludable por el otro, con el resultado de que la crisis es de primera.

El artículo empieza así:

Cuando allá por el año 2000 llegaron a nuestras vidas una cosa llamada Napster y otra llamada MP3 la industria discográfica dio un respingo, las sociedades de gestión de derechos pegaron un grito y, entre tanta sorpresa y estupefacción, muy pocos se dieron de verdad cuenta de que el mercado de la música había cambiado para siempre.
Y por supuesto les recomiendo leerlo entero.

5 comentarios:

Emilio Alonso dijo...

Querido Carmelo: yo creo que hay un elemento cualitativo en el caso de los libros que no se da en absoluto en el mundo de la música, y es el amor al libro como objeto, aparte como contenido, la "bibliolatría", que dirían los psicólogos (o la "bibliolatía", añadiría un gracioso). De hecho, la tecnología aplicada a la sustitución de los libros de papel por los digitales es muy anterior a la difusión de las redes de compartición de música (por no hablar que ya se predijo la desaparición del libro cuando se popularizaron, primero, el cine y, más tarde, la TV) y, sin embargo, el libro no ha perdido ni su vigencia cultural ni su pujanza comercial.

Puede que haga falta otra generación para que el cambio que tú vaticinas se produzca, para que el gran consumo sea protagonizado por la generación de los "tablet PC" que se está gestando ahora gracias a la generalización de los mini PC como instrumento docente en los centros educativos. Pero hoy por hoy yo le sigo viendo un gran futuro al libro.

Un abrazo
EAF

Carmelo Jordá dijo...

Hola Emilio,

El libro electrónico no va a significar la muerte del libro en papel y yo no lo he dicho en ningun momento. Lo que sí creo es que su uso va a ser mucho menor y se va a limitar a los libros que sea placentero poseer dentro de esa pasión bibliófila de la que hablas y que es muy cierta, pero que no tiene demasiado sentido en una edición de bolsillo de un best seller (por ejemplo) y que, por tanto, se quedará para algunas cosas concretas como las maravillas que publica Atalanta.

Por cierto, creo que comentes un error al decir que los aficionados a la música no tienen sus propios fetiches, de hecho el coleccionismo de vinilos siempre ha sido muy activo y en los últimos años está creciendo. Es más, tal y como están las cosas creo que sobrevivirá a los CDs.

Un saludo,

Carmelo

Emilio Alonso dijo...

No, si yo no digo que no haya coleccionistas de vinilos, que los hay; yo mismo tengo algunos ejemplares que para qué las prisas. Tú pones el dedo en la llaga al señalar que "sobrevivirán al CD". Yo quería referirme un poco a eso, a que el CD, que es el soporte universal hoy día, no tiene en su segmento el atractivo que el libro tiene en el suyo desde hace 500 años. El coleccionismo de vinilos se parecería, en todo caso, al coleccionismo de libros antiguos, raros, facsímiles y cosas así; lo que discutimos, creo, es la supervivencia del modelo de comercialización asociado a los soportes convencionales. Yo creo que la quiebra del modelo en el caso de la música no tendrá su paralelo en el caso de los libros, al menos durante los próximos 10 ó 15 años, en que el gran consumo seguirá protagonizado por nuestra generación.

Una cuestión muy importante es que la reproducción de música está ligada a la tecnología en cualquier caso: primero el tambor de cera, el vinilo, la cinta magnetofónica, el CD y por fin los novedosos sistemas actuales de codificación y reproducción basados en dispositivos informáticos. El cambio de tecnología no ha venido causado sólo por el cambio de modelo de comercialización, sino también por la necesidad de mejorar cada vez más la calidad de audio, la portabilidad del dispositivo, etc. El hallazgo de esas nuevas tecnologías ha facilitado el cambio en el modelo de comercialización.

Al libro no le pasa lo mismo; no es un elemento tecnológico. Por eso, el mismo soporte que era válido hace 150 años lo sigue siendo ahora. Insisto en que la muerte del libro se vaticinó hace mucho más tiempo que la del disco y, sin embargo, el libro sigue ahí tan campante.

Por resumir: no creo que en el mundo del libro se opere el cambio de modelo de comercialización que se ha producido, de la noche a la mañana, en el caso de la música. Los paralelismos son aparentes, mientras que las diferencias son fundamentales. En consecuencia, no creo que en los próximos 10 ó 15 años se experimenten retrocesos en el mercado editorial. En todo caso, podemos hacer una cosa: nos sentamos, esperamos 15 años y volvemos a tener esta conversación. ¿Qué te parece? :-P

Alfarache dijo...

Pues yo creo que en cuanto haya un verdadero libro electrónico, un verdadero sistema para leer con calidad visual IGUAL al papel (que lo habrá igual que salió el iPod), que no canse la vista, que pase las páginas de manera instantánea sin barridos de pantalla, que sea físicamente flexible y que no pese, es decir que sea manejable de verdad como lo es un libro, las descargas de libros por Internet machacarán el negocio del libro en papel en menos de un año. Y el no ver eso es negar la realidad como ya pasó con los MP3 y la miope industria discográfica.

Evidentemente las cifras de descargas no serán ni de lejos similares a las de música, ya que la cantidad de gente que lee no es ni de lejos similar a la que escucha música, pero el porcentaje de descargas/lectores será similar a descargas/escuchantes. Los libros sólo sobrevivirán como ahora puedan hacer los discos, tanto de vinilo como CDs, que tampoco estos tienen porqué desaparecer del todo como objeto a conservar. A mí me gusta mantener mi colección de CDs de Dire Straits con sonido estupendo digital.

Pero vamos que está cantado. Los libros no pueden evolucionar a HD como los DVD a los Bluray... Su futuro como industria para leer tiene los días contados. Su uso será otro y la lectura realmente será digital.

El que los libros hayan existido durante siglos no impide su desaparición. También los caballos fueron la base del transporte durante siglos, y el coche los hizo desaparecer. Se pueden buscar caballerizas o herrerías en las ciudades... ¿cuantas hay?... cero

Emilio Alonso dijo...

El argumento del caballo, querido amigo, está en mi opinión a mitad de camino entre la ignoratio elenchi y la generalización apresurada; con igual razonamiento podría yo decir que los libros permanecerán siempre y que buena prueba de ello es el agua, que lleva bebiéndose desde el principio de los tiempos y sigue de plena vigencia. Como demostración empírica adicional, declaro que acabo de beberme yo mismo un vaso lleno.

De todas formas, Alfarache, lo que te digo: dentro de 15 años nos tomamos un café (cuya supervivencia como bebida digestónica tras 500 años de ininterrumpida historia también prueba que los libros durarán para siempre, ¿no?) y lo discutimos. Si resulta que me he equivocado, pago yo :-P