29 enero, 2005

Que poquita gracia tienen algunos

El dibujante de los fines de semana de El Mundo, Guillermo, nos ha obsequiado hoy con una cagada esplendorosa. No sé si su intención al hacer un chiste así es tan ofensiva como parece o es que es tan tonto que ni siquiera se da cuenta del daño que pueden llegar a hacer sus paridas.

El chiste en cuestión es este (normalmente les pondría un enlace, pero es que no quiero darle ni una página vista a esta mamonada):



Ya no nos basta con comparar a Ben Laden con Bush y Aznar, ahora directamente relacionamos a las víctimas y a los verdugos, todo es lo mismo en el maremágnum de idiocia que debe ser el cerebro de este insensato.

Me pregunto si después de esta mierda el “gracioso” este tendría lo que hay que tener para mirar a la cara a Irene Villa si un día se la encuentra por la calle. Lo dudo mucho, la verdad, este tipo de personajes suelen ser expertos en tirar la piedra y esconder la mano.

Sr. Belloch, aquí tiene usted una buena oportunidad para empezar: reprima reprima, no se corte.