19 junio, 2005

Ni sí ni no ni todo lo contrario

Las elecciones gallegas nos han salido muy… gallegas y a esta hora no tenemos nada claro quien gobernará Galicia los próximos años y eso que el escrutinio ya está por encima del 96 %. Pero es que a estas horas y con ese 4 % de votos todavía en las urnas y, sobre todo, con el voto de los inmigrantes esperando en las sacas de correo, el PP de Fraga se queda a sólo un escaño de la mayoría absoluta.

Con esas dudas y aun existiendo un importante riesgo de que el PP pierda la Xunta, los resultados me parecen bastante buenos para Fraga, que luchando contra el hecho de llevar ya cuatro legislaturas gobernando con mayoría absoluta y contra su avanzadísima edad (está claro de que Fraga con 82 años sigue siendo mucho Fraga, pero no es menos cierto que son muchos años para un puesto de tal responsabilidad) ha sido de largo el candidato más votado y está muy muy cerca de poder formar gobierno.

Pero en cualquier caso no hay que perder de vista otros aspectos importantes de estas elecciones entre los que creo que hay que destacar que el partido menos votado de los que tienen representación y el que pierde un mayor porcentaje de voto podría decidir quien será el presidente d la Xunta, lo que resulta cuanto menos extraño.

También hay que analizar estos resultados en virtud de su impacto en la política española y en este momento sólo hay una cosa que podemos asegurar, sea cual sea el resultado final tras el recuento de los votos de los inmigrantes: los que auguraban que estas elecciones podrían debilitar a Rajoy se han equivocado porque el resultado obtenido y su muy intensa participación en la campaña (que ha tenido mucho que ver con él) no hacen sino reforzarle como un líder que puede hacer grandes campañas y obtener muchos votos. Está claro: su Galicia no será el sitio donde Rajoy empiece a caer.

No quiero dejar de comentar lo que podría significar un cambio en el gobierno gallego que no es en absoluto improbable y que seguramente tendría un impacto notable en todo lo que está ocurriendo alrededor de la Constitución y los diferentes procesos de redacción de nuevos estatutos de autonomía, teniendo en cuenta además que Galicia es una de las comunidades “históricas”. Es obvio que la presencia de un “bipartito” en la Xunta con un miembro tan radical como el BNG podría llevar el proceso mucho más allá, más rápido o más extremo…

Y por último, no puedo resistirme a reseñar el cachondeo que, una vez más, han sido las encuestas, que a pie de urna pronosticaban al PP entre 33 y 35 escaños.

La solución a todo el 27 de junio.