16 septiembre, 2005

La Otra nos hace perder el foco

La pretensión de Esperanza Aguirre de empezar a emitir en analógico el segundo canal de “su” televisión autonómica, Telemadrid, ha levantado un nuevo enfrentamiento con el gobierno central, que está empeñado en hacerle la vida imposible a la presidenta de mi comunidad como parte de su estrategia para allanar el camino a Simancas y, sobre todo, hundir la muy representativa y políticamente significativa preponderancia de la derecha en Madrid.

Me gusta como está plantando cara Aguirre a ese ataque continuo del gobierno central que hemos podido ver en temas como las infraestructuras, la liquidación de los impuestos, la financiación sanitaria y, ahora, la televisión autonómica. Nuestra Espe se está mostrando como lo que es: un político que no ha llegado a donde está por patéticos repartos de cuota, extraordinariamente preparada, con las ideas muy claras y que sabe expresarlas.

Pero ahora se equivoca.

Porque los madrileños no necesitamos un canal autonómico más, de hecho ni tan siquiera necesitamos el que tenemos, que aporta poco a una parrilla televisiva en general patética pero en la que Telemadrid no es una excepción. No necesitamos más gasto público en cosas inútiles, ni más periodistas amancebados, sino más libertad, menos impuestos (que es algo que Aguirre entiende bien), más prosperidad y, si quieren, una sanidad mejor. A ninguna de esas cosas contribuye un segundo canal de televisión autonómica.

Por otra parte, además, Aguirre que es una político muy inteligente sabe que está medida en una guerra de singular importancia y debería saber también que en una conflagración hay ocasiones en las que no puedes luchar en todas las batallas que te plantea el enemigo (para los susceptibles: estamos haciendo una metáfora, términos como “guerra” y “enemigo” no deben entenderse literalmente). Todos los combates suponen un desgaste y hay que medir las fuerzas, siendo así, ¿es la de La Otra la que debe luchar la Comunidad de Madrid?

Pues va a ser que no. Sea valiente, Esperanza, no nos de otra televisión: privatice.

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