22 septiembre, 2008

300 kilos son muchos kilos

Aunque desde un punto de vista humano es obvio que lo más importante que ha ocurrido este fin de semana es la muerte de Luis Conde (desde aquí mi solidaridad con su familia y con todos los demás heridos) creo que hay un aspecto de la ofensiva de ETA que tiene una relevancia que no podemos desdeñar: el hecho de que la banda de asesinos haya logrado preparar y hacer estallar tres bombas con una carga conjunta de casi 300 kilos de material explosivo, según las primeras estimaciones.

De un tiempo a esta parte hemos venido asistiendo a las operaciones de un grupo de asesinos con una limitada capacidad operativa y no demasiada pericia a la hora de alcanzar sus repugnantes objetivos, de hecho esta misma semana vimos fracasar, afortunadamente, un atentado con bomba-lapa que podría haberle costado la vida a un miembro de la policía autonómica vasca. Antes hemos vivido no pocos atentados fallidos y a bastantes explosiones de poca monta, que parecía transmitirnos la idea de una banda con escasa capacidad operativa y con un comportamiento de sus componentes "poco profesional", si me permiten la expresión.

Este fin de semana la cosa ha cambiado: tres bombas potentes que ha funcionado y con ánimo evidente de crear víctimas mortales en, al menos, dos de los casos (aunque soy de los que piensan que ETA siempre quiere matar, si no en lugar de poner bombas pondrían flores).

En este país tenemos la manía de entronizar prematuramente a los deportistas, de dar las cosas por hechas cuando no están más que empezadas... y de pensar que la banda ETA está a cuatro días de su final. Espero que, al menos, lo que ha ocurrido este fin de semana sirva para que seamos conscientes de que lo más probable es que ésto último no sea cierto. Y, por supuesto, para que sigamos teniendo la guardia bien alta y no se nos olvide el tipo de gentuza con la que nos la estamos jugando.

2 comentarios:

Hiel dijo...

Quizá a quien no se le tenía que olvidar lo de la gentuza es a esos que siguen creyendo a toda costa que lo mejor que se puede hacer es 'dialogar'.
Vocablo que, en este caso, provoca ganas de vomitar sobre todo. Por supuesto también de despreciar en la cara a todo el que 'cree' que sentarse en una mesa con una panda de asesinos como es ETA es la 'mejor y única salida al conflicto'.
Curiosamente, muchos de esos talantosos ciudadanos también se desgañitaban pidiendo el mismo final que tuvo la pequeña Mariluz para su asesino.
No me lo merezco. Ni tú tampoco, Carmelo.
Saludos.
YO NO LE VOTÉ: ^^

Anónimo dijo...

Una reflexión muy cierta y necesaria. Agradezco el post, pues observo con tristeza que mucha gente no ve necesario ni tan siquiera tratar el tema. ¿No estaba ya ETA acabada? Basta ya de juegos del PSOE y del PNV, basta de cambiar de nombre a bandas legales de etarras, y por Dios pido que el PP no entre en pactos nacionalistas. A mi ya me dan ganas de vomitar. Cuarenta años son demasiados. ¿Es que estamos muertos?

Un saludo de Nora.