18 abril, 2009

Hazañas de los curillas de la SGAE

Mi madre me ha contado muchas veces que cuando era muy jovencita había en el pueblo un cura de esos línea dura preconciliar que decía desde el púlpito con voz cavernosa: “¡Chiiiiicaaaaaasss, no os caséissssss!”. Aquello debía tan sórdido y tenebroso (piensen lo que era el cura en un pueblo de 1.500 habitantes hace 50 años) que mi madre lo sigue recordando cinco décadas después, y cuando lo cuenta notas que todavía se le ponen los pelos de punta.

El caso es que no sé muy bien por qué, pero me he acordado de Don Antonio, que así se llamaba el individuo, cuando he visto este bonito vídeo proSGAE que he encontrado en el blog de Iván Reguera gracias a mi buen amigo Israel:



Este engendro teatral es parte de un proyecto “educativo” que se ha hecho en varios colegios e institutos de Asturias dentro de una mamonada llamada Educar para crear (y que, por lo pronto, seguro que ha creado una serie de sueldos apañaditos) en cuya web se pueden encontrar joyas como otro vídeo en los que unos jóvenes y jóvenas se muestran en contra de la copia privada. Y ojo a la solidez del argumento que esgrime una chiquita que se pone en la piel de los propios artistas: “Si nos hacéis copias nosotros no nos damos a conocer y (eso) es lo que necesitamos”.

Tremendo.

En cuanto a la obrita creativa de arriba, repito lo que dije aquí de Pirritx y Porrotx hace poco: pocas cosas hay más sórdidas que aprovecharse de que los niños son niños para meterles toda esa mierda en la cabeza. Sí, ya sé que lo de los tiros en la nuca y las bombas lapa es infinitamente más grave que las batallitas de la SGAE, pero es curioso que coincidan en eso atacar en la infancia.

Como atacaba en la infancia Don Antonio, que a estos de la ceja les parecería tan facha y que también hacía obritas de teatro en las que había unos muy malos muy malos y otros muy buenos muy buenos, simplistas como los malos curas… y los curillas de la SGAE.