30 julio, 2009

Llegar al comunismo en 20 minutos (o cuando la dictadura es supermegachupiguay)

Supongo que la mayoría de ustedes no la conocen pero Calle20 en una revista mensual que edita mi antiguo periódico, 20minutos, y que se denomina a sí misma ”de cultura, tendencias y ocio”. Por lo que yo recuerdo de la primera palabra de la definición no había mucho más que algunas entrevistas o reportajes con grupúsculos musicales cuyo único requisito era que fuesen tan desconocidos como olvidables, de esos cuyo disco y nombre te sirven para esta más in que los más in... durante un par de semanas.

Recuerdo que Calle20 tenía una fama manifiestamente mejorable entre el resto de la redacción del periódico: se rumoreaba que jamás habían dado beneficios y se contemplaba con no muy buenos ojos su ritmo de trabajo, aparentemente lejos del estrés que a todos los demás, bien trabajásemos en la edición en papel o en la electrónica, nos causaba el día a día.

Les cuento todo esto como introducción al hilarante artículo que he encontrado hoy en la susodicha revista (a través de la web de 20minutos) y que supone un ejercicio de ese periodismo tan comprometido… que deja de ser periodismo para convertirse en panfletismo: ni asomo de datos, crítica o de plantearse algo más allá que la opinión de los que opinan en el reportaje. Y, por supuesto, ninguna voz que sea ligeramente disonante.

Pese a ello, les recomiendo que lean completo el larguísimo artículo (aunque es cierto que hay que echarle un par) ya que les servirá para dos cosas: en primer lugar se echarán unas risas con el estilo apocalíptico y altisonante de periodistas y opinadores, digno de los mejores momentos del MSV; además, puede que hasta les ayude a conocer un poco más lo que podríamos denominar “comunismo fashion”, es decir, el izquierdismo antiliberal de moda (todo lo que sale en Calle20 está de moda) que alerta contra el neoliberalismo salvaje y advierte, alborozado, del fin del capitalismo.

Eso sí, en una actitud miedica que sin duda sería muy criticada por sus kamaradas del MSV, nadie se atreve a citar la palabra mágica: comunismo, será que es un término todavía no lo suficientemente “avant garde”.

Como sé, queridos lectores, que su tiempo es limitado les incluyo algunos momentos gloriosos del artículo, también para que vayan haciendo boca en caso de que decidan leerlo entero. Una de los primeras risotadas salta cuando le preguntan a un dibujante de cómics si la risa "es un arma contra la dictadura de lo económico":

“Es un arma contra toda imposición, dogma o falso pensamiento. La risa que brota de la alegría o del auténtico buen humor, no la risa bobalicona o incluso histérica que emana machaconamente de los medios de masas y que sólo responde espasmódicamente al gag perpetuo y estéril del espectáculo”.

Qué “joía” la risa ahí emanando sin que podamos parar… El mismo “endividuo” nos avisa con su verbo sencillo y humilde del final del capitalismo y su sustitución por un modelo mucho más mejor:

“Paulatinamente, de aquí a unas décadas, será el fin del liberalismo a rajatabla, o cuando menos de su aplicación global actual. Tal vez queden algunos focos que aún se beneficien de él, presumiblemente los países occidentales, mientras el resto del planeta sucumbe en un caos aún mayor que el actual, o en el mejor de los casos en algún otro modelo más igualitario y de menor depredación”.

No crean que sólo los opinadores se esmeran en la emisión de gilipolleces, los tres redactores (sí, han hecho falta tres personas para escribir esta sarta de tonterías) se esmeran particularmente en párrafos tan gloriosos como este en el que critican al mundo de la música, esos pendejos que sólo piensan en el sexo, el alcohol y el rock’n’roll:

La música se ha mostrado tibia con los responsables de la miseria derivada de la aplicación del neoliberalismo salvaje. Parece dominar la complacencia y se echan de menos actitudes guerreras como la de The Clash

Pero lo mejor llega con la entrevista final a un entrañable tipo cuyo mayor mérito para hablar de política es haber sido guionista de “La bola de cristal”, un tal Santiago Alba, que yo creo que lía con las palabras que acaban en ismo: “Refundar el capitalismo sería como refundar el canibalismo”.

Y, por último, el electroduende de la política nos explica por qué al sistema económico mundial no lo va a conocer “ni la madre que lo parió”, como decía aquel:

“La economía capitalista no admite reformas y debe ser, por tanto, sustituida por un régimen de producción y distribución de bienes y servicios capaz de proporcionar una vida digna a todos los habitantes del planeta”.

Eso sí, unas páginas más allá esta enriquecedora revista, biblia del anticapitalismo, nos ofrece otras formas de luchar contra ese terrible mal, bien sea posando con ropa superideal de la muette, como esta joven:




Puede que comprando gafas de sol de más de 200 euros:



Incluso puede que poniéndose perfumes que no bajan de los 40 euros el tarrito pequeño (¡y con uno que también pasa de 220!):



Visto lo visto, no sé ustedes, lo que es yo me he quedado tan concenciao… que ya mismo me voy de compras.

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25 julio, 2009

La energía solar: ¿Un peligro para la riqueza natural?

Descubro a través de un breve pero interesante texto en un blog de National Geographic Adventure la polémica que está empezando a crearse (con información al respecto incluso en el WSJ) por los nuevos y grandes planes para construir plantas de energía solar en Estados Unidos, que podrían suponer un peligro para áreas de gran riqueza natural.

La polémica se ha reavivado por la orden del Secretario del Interior de Obama, Ken Salazar, de “reservar” algo más de 2.500 kilómetros cuadrados de “tierras federales” para su estudio como “Áreas de Energía Solar”. Los proyectos que se desarrollasen en estas áreas se añadirían a otros ya en marcha.

El problema es que muchos de estos planes se frenan por la autoridades locales, ya que su impacto en zonas de interés natural es considerable. Así, toda una senadora, Dianne Feinstein (que además de ser mujer, del Partido Demócrata y preocupada por el cambio climático y no un malvado vaquero republicano con intereses en el petróleo como le habría encantado a algunos) ha puesto en marcha iniciativas para frenar la construcción de una de esas plantas en el entorno del desierto de Mojave y del Parque Nacional Joshua Tree (sí, el del disco de U2, aunque aquellas extrañas fotos de Anton Corbijn que lo ilustraban estaban tomadas en otro sitio).

También las autoridades de conservación del estado de Nevada han llamado la atención sobre la nefasta ubicación de uno de esos proyectos, en mitad de una ruta migratoria de una especie de cabra montesa de bellos y enormes cuernos.

Me pregunto que pensaría esta ilustre senadora si se diese una vuelta por España y viese como prácticamente en cada una de nuestras montañas hay una colección de molinos de viento destrozando el paisaje y, según algunos grupos ecologistas, masacrando aves.

Y todo para generar energía a gotas y pagándola a precio de oro.

Con amigos como estos, me temo que el planeta necesita pocos enemigos.

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22 julio, 2009

Cartas estivales (II): Un par de ideas para mejorar en el Tour

Querido P.:

Como supongo que tú también harás, estoy siguiendo con bastante interés la edición de este año del Tour, una carrera que me ha fascinado desde niño, y no sólo por su aspecto competitivo, como explicaba esta madrugada en mi blog de viajes.

El caso es que viendo las retransmisiones televisivas con la pasión que ha despertado el enfrentamiento entre Contador y Armstrong (¡bravo Alberto!) me sorprende, como seguro que te ocurrirá a ti, que la organización de una carrera que se acerca a sus cien ediciones todavía no haya superado algunos pequeños errores que, cualquier día de estos, nos dan un disgusto.

El primero de ellos, y probablemente el más grave, es permitir a centenares de estúpidos correr al lado de los corredores para animarles, logrando en la mayor parte de los casos molestarles y, en alguna que otra, tirarlos de la bicicleta.

Ya sabes que la frase “correr es de cobardes” ha sido una de las máximas que ha guiado mi vida, así que no me preguntes qué puede llevar a un ser aparentemente racional a ponerse a hacerlo cuesta arriba, bajo el implacable sol de julio y, encima, gritando como un poseso.

Para más INRI algunos de ellos lo hacen disfrazados (como aquel que iba de diablo con tridente y todo y que seguro que recuerdas), a veces llevan enormes banderas (que suelen ser de países en los que no hay ningún corredor con la más mínima posibilidad de hacer algo en ese Tour) y en otras ocasiones con pelucas y aditamentos varios que hacen pensar que, o bien les ha dado demasiado el sol o bien se han pasado con el calimocho.

Hoy mismo un tipo que debería pesar unas 140 arrobas en canal ha corrido más de doscientos metros por delante de Armstrong, cómo intentando llevarle hacía arriba. Además del grotesco espectáculo de su descomunal cuerpo bamboleándose en la carretera estaba yo sufriendo porque a partir del metro 50 tenía la seguridad de que iba a caerse al suelo y empezar a convulsionar del mismo esfuerzo.

No, no es que me preocupe por la salud del chaval, ya sabes que soy bastante insensible ante las tragedias causadas por la propia estupidez del afectado, es que seguro que en mitad del último estertor hace caer al americano y luego dicen que nuestro Contador, que le está dando un repaso fenomenal al yanqui, ha ganado por eso.

Buscando la solución a este problema he llegado a pensar que se podrían instalar en las ruedas de las bicicletas unos a modo de puñales, como los que llevaban las cuadrigas de Ben Hur, pero luego he desechado la idea porque igual resultaba un tanto peligrosa para los propios ciclistas y, de hecho, los sprints podrían acabar con más sangre derramada que una corrida de todos de las de cuando los caballos no llevaban peto.

La siguiente opción sí que la veo más aplicable y desde aquí se la ofrezco, con humildad y generosidad, a los organizadores de la ronda gala: colocar en moto a unos pastores como los que siguen a los cabestros en los Sanfermines y que, del mismo modo que éstos sacuden a los que cometen alguna imprudencia unos varazos que no te menees, cuando a algún espectador se le ocurra imitar a Bolt al paso de la serpiente multicolor (coño, llevo toda una vida queriendo escribir eso de la serpiente) le dejen media docenita de marcas en la espalda.

Ya, ya sé que sería mucho mejor un látigo de siete colas de esos que acaban en un cacho de hueso, pero ten en cuenta que viajando en moto el manejo de tal flagelo iba a ser complicado y a los pobres ciclistas sólo les faltaría que, con lo que duele ya subir esas cuestas, les arreen un zurriagazo a traición.

¡Cómo para exigirles luego que no se dopasen!

Una opción que sí se podría estudiar es equipar a los “pastores” con porras eléctricas, algo que seguro que iba a proporcionarnos momentos de mucha diversión. Por supuesto, si algún espectador resultaba demasiado insistente y recalcitrante los susodichos portadores de porras (o varas o lo que fuese) tendrían carta blanca para marcarse un “rodneykin”, tú ya me entiendes.

En definitiva, se elija un método u otro creo que adoptar la medida redundaría no sólo en una mayor seguridad para los ciclistas sino en una notable mejora del espectáculo.

La otra idea, que ya sé que te he dicho al principio de la carta que eran dos, sería correr el Tour de France en España en lugar de en Francia, pero me da a mi que los franceses, que para algunas cosas son muy suyos, no lo iban a ver muy bien.

Queda con Dios,

Carmelo

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19 julio, 2009

Cartas estivales (I): El infierno es un bar de carretera

Querido P,

No te dejes engañar por las imágenes pictóricas de calderos llenos de pecadores, por las evocaciones sobre el azufre y los sulfuros o por la poza de la mierda* con la que amenazaban en su niñez a nuestros padres, o al menos a los míos, no sé si era esa una historia que se utilizase por donde se criaron los tuyos. A lo que íbamos: todas esas imágenes satánico – volcánicas son una filfa: el infierno, estoy seguro, tiene forma de bar de carretera.

Y no lo digo a humo de pajas: estuve en un uno hace poco y me ha parecido una experiencia aterradora e infernal, nunca mejor dicho.

Lo primero de lo que uno se da cuenta al entrar en un bar de carretera es que, invariablemente, está lleno de gente fea. Ya sabes que no soy ni me creo un Adonis (tengo un pasar, como diría aquel) pero en estos infernales tugurios o bien se da cita lo más monstruoso del género humano, algo que sería mucha casualidad, o bien es uno de los pocos puntos en los que se nos permite a los humanos echar un vistazo a los horrores del averno, y esa es, claro, mi teoría.

¿Crees que exagero? Te equivocas, como diría el replicante de Blade Runner, he visto familias resultado del apareamiento entre monstruosas ballenas y alfeñiques consumidos y en un lamentable estado de embriaguez vital, cuyos hijos llevan camino de la redondez más absoluta y hacen que uno se pregunte por qué el cruce entre cetáceo y anguila tiende siempre a ballena.

He visto grupos de orondos centroeuropeos con pendientes, de los que comen cogiendo el tenedor por la parte del mango junto a las puntas y lo mueven como una pala con la que acarrean ingentes cantidades de alimento hacia sus fauces, de los que se beben un litro de cerveza antes de empezar a comer, de los que terminan su plato descomunal expresando su satisfacción por vía eruptiva.

He visto parejas patibularias con tatuajes carceleros, desvencijados por la edad y comiendo a pocos, sin mirarse, mientras fumaban compulsivamente; jovenzuelos cuyos tatuajes eran más profesionales, pero no por ello menos repugnantes, con el pelo con el mismo aspecto que un pedazo de césped y las cejas tan torturadas de piercings que se diría que han sido víctimas de un antiguo ritual indio; jóvenes que se creen modernos porque imitan a patéticos deportistas y que piensan que con su aspecto logran camuflar su origen y sus modales barriobajeros.

He visto niños gritones y porculeros molestar de mesa en mesa ante la pasividad de sus padres, arrobados por la insolencia del crío o preocupados por si llegarán a casa a tiempo de ver “Los hombres de Paco”, “Aquí no hay quién viva” o cualquier otra hediondez similar, pensando en que
mientras sus hijos (que parecen hechos para desmentir el dicho aquel de que no hay niños feos) molesten a los demás no les están molestando a ellos y así pueden hablar por el móvil a gritos repitiendo a su hermana, su cuñao, el tito Pepe y otros las mismas tonterías sin interés.

En resumen, un grupo humano (por decir algo) que podría haber salido en el vídeo del Thriller sin pasar por el departamento de maquillaje.

Ya decía Sartre que el infierno son los otros, lo que él no sabía, probablemente, es que además te los puedes encontrar a todos en un bar de carretera.

*La poza de la mierda era una divertida versión del infierno en la que el eterno castigo para los condenados era permanecer sumergidos hasta el cuello en una especie de piscina llena de un material que supongo que ustedes pueden imaginar, dado el explícito nombre del invento.

La “refinada” tortura se completaba con un diablo que blandía una enorme guadaña justo a ras de las heces, por lo que
para evitarla los pecadores tenían que sumergirse por completo durante un instante.

Y así una y otra vez por toda la eternidad.

Queda con Dios,

Carmelo

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14 julio, 2009

Liliput y el periodismo

Durante los últimos días estoy leyendo “Los viajes de Gulliver”, el típico libro que todo el mundo sabe de qué va pero muy pocos conocen de verdad. Está resultando una lectura de lo más interesante y recomendable, especialmente las partes en las que el protagonista cuenta las costumbres y las leyes de los peculiares países a los que le llevan sus viajes y sus naufragios.

En la parte más conocida, la del pequeño país de Liliput, tiene un interesante párrafo que quiero reproducir aquí:

La ingratitud allí es un crimen capital, como leemos que lo ha sido en algunos otros países; porque -razonan ellos- aquel que paga con maldad a su bienhechor ha de ser necesariamente un enemigo común del resto de la Humanidad, que no le ha hecho beneficio ninguno, y, por lo tanto, tal hombre no es a propósito para esta vida.

Por supuesto, este post no tiene nada que ver con esta noticia… o sí.

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11 julio, 2009

El peligro, la libertad, la vida y la muerte

Veo con cierta sorpresa que ante la desgraciada muerte de un corredor en los Sanfermines se levanta una polémica sobre la seguridad en los encierros. ¿Podrá haber un debate más gratuito? Lo dudo.

Vivimos en una sociedad en la que nos espanta la muerte, y es lógico: tiene que ser un momento tan desagradable que, como decía Woody Allen, sólo espero no estar allí cuando me ocurra. Sin embargo, por mucho que la temamos la muerte no es sino la consecuencia natural de la vida, algo tan normal como inevitable y que ocurre por miles a diario: por ataques repentinos, tras largas enfermedades, heridos por un asta de toro, en la cama y con muchos años, en el coche, andando por la calle…

Cierto que muy pocos la desean (de hecho, desearlo es tan poco natural que sólo el sentimiento nos genera rechazo), pero no es menos cierto que a pesar de ello muchos se acercan a ella con plena consciencia de que lo hacen: el alpinista que afronta un "ochomil", el soldado, el que se sube al coche en una operación salida y, desde luego, el que corre un encierro, y no digamos el que se fuma un paquete al día o los que se desayunan con el primer brandy…

¿Quiere esto decir que debamos ir por la vida como locos buscando desesperadamente a la parca? No, tampoco es eso. Es más, lo inteligente es que se tomen precauciones para desarrollar todas esas actividades e incluso que las autoridades las tomen en algunas de ellas: regulando el tráfico y poniendo unas normas (otra cosa es que las normas son una mierda), procurando una atención sanitaria adecuada en los encierros…

Pero por mucho que hagan las autoridades tenemos que asumir que cualquier actividad encierra una dosis mayor o menor de peligro, que los accidentes ocurren y, sobre todo, que cuando se trata de elecciones personales que no afecten a los demás, allá cada cual con las dosis de riesgo que quiera asumir.

Porque un encierro, ya que es el ejemplo que ha puesto el debate sobre la mesa, es una actividad absolutamente voluntaria y el 99% de los que la afrontan tienen muy claro los riesgos que corren (y el otro 1% se podría haber informado si hubiese querido) y, por mucho que las autoridades quieran restringirlos, esos riesgos seguirán ahí, a menos que nos metan en capsulas estilo Matrix, una perspectiva muy segura que gustará a no pocos pero que, sinceramente, no creo que merezca ser vivida..

Un último apunte: creo que no me equivoco si digo que cada año mueren muchas más personas haciendo alpinismo que en los Sanfermines, pese a lo cual nadie propone que se prohíba subir por encima de los 6.000 metros… al menos por ahora.

PD.1: No se pierdan la hilarante solución al problema que ha encontrado Lucía Etxebarría en un artículo sobre el tema que firma hoy en El Mundo:

Si en el encierro de San Fermín en lugar de soltar toros vivos a los mozos los persiguieran otros mozos encerrados en un disfraz de toro (a la manera de los gigantes y cabezudos que persiguen a los niños en las fiestas de mi pueblo, por ejemplo) la tradición persistiría, pero dejaría de ser cruel y peligrosa.
Y eso que el artículo no iba mal del todo, pero al final se ha dejado dominar por ella misma, la pobre.

PD2.: Acabo de descubrir que me repito como las viejas estrellas de rock, como diría la Salmones: "¡¡Santo Dios que mala es la edad, Santo Dios!!"

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El final de una época

Se quiera o no, ayer fue un día histórico. Sí, ya sé que hoy en día se da ese calificativo a demasiadas cosas, hay acontecimientos históricos a tutiplén, incluso alguno que otro planetario, cada año tienen media docena de “partidos del siglo” y personajes de medio pelo pasan a la historia semana sí semana también.

Pero ayer sí fue un día histórico, al menos para el mundo del periodismo y la comunicación en España, más allá de ideologías y preferencias es imposible negar la importancia que tuvo la irrupción en la COPE de un grupo de periodista llegados de la difunta Antena 3 Radio y, sobre todo, lo que esos periodistas y algunos que se han adherido después al grupo han significado para el periodismo y la sociedad españoles en los últimos años.

Y es que con la salida de César Vidal y Federico Jiménez Losantos de la COPE se cierra un ciclo, casi una época, en el periodismo en España, después de ayer ya nada será lo mismo, puede que sea peor, yo tengo la esperanza de que sea mejor, pero mejor o peor lo importante es que sin duda será diferente y que dentro de un tiempo recordaremos “aquellos años de la COPE” como un periodo concreto de la historia de la comunicación, e incluso de la historia política de nuestro país.

Además, a este cambio se le unirá otro no menos importante: antes de lo que pensamos las posibilidades tecnológicas dejarán atrás este mundo arbitrario y repugnante de las concesiones administrativas, del control político, del EGM…

Cuando ese cambio (que quizá tenga en el día de ayer su hito simbólico) se haya producido miraremos atrás y la hazaña de esos periodistas que lucharon a brazo partido contra el poder establecido nos parecerá más propia de una película de piratas que de la realidad, una película en la que, como en los clásicos de Errol Flynn, los piratas rebeldes y simpáticos son los buenos y los poderosos, como casi siempre, los malos.

PD.: No quiero terminar este artículo sin comentarles la sensación de caballerosidad, elegancia y saber estar que me transmitieron ayer las despedidas de Federico y César, fue uno de esos días en los que uno se siente muy orgulloso de estar donde está.

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07 julio, 2009

Genial Borja Montoro sobre la COPE

Absolutamente genial la viñeta de hoy de Borja Montoro en La Razón sobre lo que ha pasado en la COPE:
Y mucho más genial todavía tras escuchar el resultado de la última oleada del EGM, que ha dado una subida espectacular a Federico (200.000 oyentes más que en la anterior) que lo coloca de nuevo en el segundo puesto de los programas matinales de la radio española, con muchísimos postes menos que la competencia y con todo el mundo, incluso algunos (cuando no muchos) en su propia empresa, metiéndole palos en las ruedas.

Me parece que esRadio tiene por delante un gran futuro.

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06 julio, 2009

La diferencia entre el PP en el País Vasco y en Cataluña

Aunque la maniobra de Rajoy para deshacerse de María San Gil fue absolutamente infame, a pesar la complicidad de bastantes y el silencio de muchos fue vergonzoso, aunque las últimas elecciones han sido todo un batacazo, en el PP vasco todavía hay políticos que merecen la pena y, sobre todo, que aún no van por ahí pidiendo perdón por existir.

En el PP de Cataluña, por el contrario parece que el traumático proceso que ha dado lugar al liderazgo (por llamarlo de alguna forma) de Alicia Sánchez Camacho se ha llevado también por delante la mayor parte de los restos de dignidad política de los populares, que con su ya no tan nueva presidenta a la cabeza parecen completamente embarcados en la operación “perdóname por ser facha que en el fondo soy de centro” en su variante "déjame entrar en el sistema y pillar algo de cacho".

Y es que, volviendo al titular de este post, hay una enorme diferencia entre el Basagoiti que va a ETB en pleno dominio peneuvista y les dice en la cara las verdades del barquero: “Aquí se da bola a ETA”; y la Sánchez Camacho que empieza aclarando en una entrevista que en lugar de estar con los fachorros esos de FAES prefiere estar en TV3 y que la quiere mucho y que es como su casa y qué felices semos todos. Sí, la TV3 de “la putaesaña”, de la humillación continua del charnego y la demonización permanente del PP

Por cierto, qué poco se acuerda la señorita Sánchez Camacho de que a algunas de esas personas de FAES a las que ella desprecia (y, sobre todo, a lo que esa gente significa) ella les debe completamente lo mucho (o lo poco) que es en política.

PD.: Pablo Molina, también encantado con la señorita.

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Museos, parques naturales, iglesias y bazares: junio en Artículos de Viaje

Un nuevo mes ha acabado hace poco y una vez más repasamos lo que nos ha traído en el blog viajero hermano de este que están ustedes leyendo, Artículos de viaje. Como en anteriores ocasiones el menú peca de ser un tanto de escaso, pero hay que reconocerle (creo yo) la virtud de la variedad: en sólo 9 artículos hemos viajado de los bazares de El Cairo a los museos neoyorquinos, pasando por la naturaleza asturiana y un rincón (casi) secreto de Madrid.

Vayamos al detalle:

El último destino de Artículos de Viaje en junio fue el mítico Jan el-Jalili, el antiguo bazar que es una de las principales atracciones turísticas de la capital egipcia y que, además, servirá a los viajeros que sepan prestar atención para poder asomarse a la realidad de un país tan diferente al nuestro y que no siempre es fácil encontrar tras el decorado por el que en los viajes organizados parecen querer llevarnos.

Menos exótico, quizás, muy diferente pero también dignos de ser visitados, la apabullante oferta museística de la ciudad de Nueva York está siendo objeto de una serie de post en Artículos de Viaje de la que por ahora se han publicado sólo los dos primeros (pero que prometo que seguirá creciendo durante julio): los dedicados al impresionante Metropolitan y al MOMA, un lugar que todo amante del arte moderno debería visitar.

La naturaleza y los destinos en los que la belleza del paisaje es el principal ingrediente han tenido también su hueco en nuestro blog viajero durante junio, concretamente una de las zonas más bellas de Asturias, el Parque Natural de Somiedo, donde todavía moran los osos pardos, y concretamente uno de sus pueblos más característicos: Valle de Lago. Imprescindible para los amantes del turismo rural y de las caminatas por la naturaleza.

Madrid también ha tenido su espacio en Artículos de Viaje durante el pasado mes, concretamente una entrega más de la serie los rincones (casi) secretos de la ciudad, lugares no demasiado conocidos pero interesantes para el viajero exigente. En esta ocasión hemos hablado de una maravilla que los amantes de la arquitectura moderna sabrán apreciar: la Iglesia de los PP. Dominicos del famoso arquitecto Miguel Fisac.

Y además de todo eso algunas propinas como un par de artículos sobre aviones y aerolíneas, desde el lujo extremo hasta el coste del bajo coste; o una reflexión sobre las razones que nos llevan a viajar a unos lugares y no a otros.

Y eso es todo, que no es tan poco. Bon appetit.

LISTADO COMPLETO DE ARTÍCULOS
Jan el-Jalili: una inmersión en el verdadero Egipto

Museos de Nueva York o razones para visitar la Gran Manzana (II, el MOMA)

¿Qué nos hace elegir un destino para viajar?

Valle de Lago o el esplendor de Somiedo

¿Se gastaría usted 350 millones de euros en un avión?

Museos de Nueva York: una razón para visitar la Gran Manzana (I, el Metropolitan)

Rincones (casi) secretos de Madrid: la iglesia de los PP. Dominicos

Algunas oportunidades para viajar gratis, o casi

No es broma: a los vuelos de Ryanair habrá que ir con todo hecho

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03 julio, 2009

El futuro de Bárcenas (y el futuro de Rajoy)

El líder de la oposición (dicho sea lo de oposición sin ánimo de ofender) cultiva la fama de político que sabe medir muy bien los tiempos. En realidad, en mi modesta opinión si hay algo en lo que Rajoy es un auténtico desastre es, precisamente, en decidir el ritmo de su actuación política.

El caso Bárcenas es el último ejemplo (por ahora) de la forma desastrosa en la que Rajoy elige los momentos para tomar sus decisiones y que consiste, básicamente, en posponer cualquier asomo de decisión difícil, a ver si la cosa se arregla por sí misma.

Pero los problemas, ay, tienen la malísima costumbre de no solucionarse por sí mismos y si uno no hace nada al final acaban por explotarte en las manos, casi siempre en el momento más inoportuno y después de haber adquirido una magnitud imponente o de llevar meses haciéndote daño.

Les cuento todo esto porque parece que, al final, Rajoy se está empezando a dar cuenta (tarde, como siempre) de que su defensa a ultranza de Bárcenas no lleva a ninguna parte o, en todo caso, al precipicio. Así que hoy
ha hecho por primera vez unas declaraciones que dejan entrever que el futuro político del por ahora tesorero del PP tendría un color tirando a negro zaino (en el sentido vacuno del término).

Para colmo, va el Gobierno y hace lo que un partido en la oposición debería hacer incluso con mayor premura: mostrar amablemente la puerta de salida a aquellos que se colocan (y colocan al Ejecutivo) en una situación complicada. Así, en un acto de intolerable insolidaridad con el compañero Bárcenas ayer dimitía el mismísimo Saiz (otra gloria de la caza y la pesca patrias) y dejaba, todavía más si cabe, con el trasero al aire al departamento de tesorería del PP.

Aunque ya lo he dicho alguna vez, no quiero dejar de repetir que la necesidad de que Bárcenas dimita como tesorero popular es algo que va más allá de su inocencia o su culpabilidad, aunque no se pueda afirmar en este momento que haya cometido ningún delito, las conjunción entre la rotundidad de las sospechas y la muy particular responsabilidad de Bárcenas al frente de las finanzas populares hacen que la situación sea ya insostenible y, potencialmente, una carga de profundidad que se puede llevar por delante a medio PP.

Efectivamente, si al final Bárcenas es inocente de todo lo que se le imputa apartarlo ahora puede que fuese una injusticia, pero tampoco es muy justa la actual situación con los miles de cargos electos, militantes y votantes populares que ven sobre su partido la mancha ominosa de un probable caso de corrupción.

Además… ¿quién dijo que la vida es justa?

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