Una de las cosas más detestables de la casta política que sufrimos en este bendito país nuestro es la creación del “politiqués”, un lenguaje específico desarrollado a partir del habla tradicional del vulgo para uso y disfrute de los “iniciados” y cuya misión final es hablar sin decir nada pero que
parezca que decimos mucho.
El “politiqués” es un lenguaje en constante evolución y, al igual que el habla vulgar, se ve atacado por modas que le influyen durante algún tiempo para luego pasar a un olvido más o menos definitivo. Así, más o menos cuando los mortales del común decíamos aquello de “¿te das cuén?” y lo de “torpedol, pecadorrll”, los privilegiados conocedores del “politiqués” hablaban de la cultura de esto y la cultura de aquello; y por la temporada en que casi todos estábamos poniéndonos la pierna encima triunfó entre los poliqués-hablantes aquello de implementar: todo era implementar: políticas, planes, desarrollos, incluso los más atrevidos se atrevieron a implementar una cultura...
Ahora lo que se estila (y la expresión ya lleva tiempo “en el candelabro”) es “poner en valor”.
Lo usa mucho Leire en sus fenomenales comparecencias ante la prensa en las que quiere ser Demóstenes y se queda en una pobre imitación de Pepiño (devenido ahora en Don José Blanco, hay que ver qué vueltas da la vida), pero no podemos echarle la culpa a ella: en general la expresión triunfa entre toda la clase política, a diestra, siniestra y entre el centro mediopensionista.
Si uno pierde unas elecciones hay que “poner en valor” el resultado dadas las circunstancias, si otro cumple una promesa electoral hay que “poner en valor” el hecho, “ponemos en valor” los gestos, las palabras y los silencios, e incluso hay políticas destinadas a “poner en valor” algo más o menos concreto (las energías renovables, la igualdad, el orgullo GLTB…).
El significado de la expresión es confuso y no admite traducciones lineales (como todo el politiqués, por otra parte) viene a ser algo a mitad de camino entre apreciar, valorar, potenciar… Pero claro, si el político de turno usase cualquiera de estas palabras estaría rebajando su florido verbo al nivel de una lengua vernácula cualquiera cuya comprensión está al alcance del populach… digoooo de los votantes soberanos.
Y no crean que exagero o que es algo que les sale a los pobres cuando hablan, con el atolondramiento y los nervios, tomo dos ejemplos de las últimas 72 horas: la propia Pajín nos cuenta en el último post de su blog que un artículo periodístico “pone en valor la valentía de los emprendedores”; y todo un presidente autonómico, el extremeño Guillermo Fernández Vara, nos habla en el suyo de que “Zapatero otorga un valor esencial al cumplimiento de los compromisos electorales... y eso no puede ser más que puesto en valor”.
Que digo yo que, puestos a mentirnos, podrían hacerlo en nuestro idioma o, al menos, complicar un poco más el “politiqués” para que no se les vea tanto el plumero.
29 junio, 2009
Por favor, dejen de “poner en valor” de una p@#*€ vez
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25 junio, 2009
Ramoneda: "Gobernar no es vacilar y entretener. Gobernar es dirigir y decidir"
Josep Ramoneda, uno de los articulistas de cabecera de nuestra izquierda, le da este viernes una importante manta de palos al Gobierno por su política de hoy - pacto - esto - y - mañana - justo - lo - contrario, que está llegando a extremos de mucha risión en el Congreso.
Algunas frases destacadas:"Con el camelo de la deliberación republicana se quiere justificar a veces lo que sólo es una elusión de responsabilidades".
"¿Qué credibilidad puede tener una política que se mueve como una veleta según soplan los aires en el Parlamento?".
"Lo que no tiene sentido es esperar que los problemas se resuelvan solos, sin dirección política".
Pueden leerlo completo en El País o, si sufren una muy justificada alergia, pasen por el resumen que hemos sacado en Libertad Digital.
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22 junio, 2009
Un par de ideas sobre futbolistas, dinero y contratos
Como cada verano, es llegar el calor y empezar el circo del fichaje futbolero, para gozo de la prensa deportiva, solaz del aficionado que se ve huérfano de partidos y escándalo de los puritanos del dinero, una grey cada vez más numerosa y que en ocasiones se nos destapa desde portadas de insospechados diarios.
Este año a la ración habitual de ofertas y contraofertas y millonadas de aquí y de allá hay que sumarle el “efecto Florentino”, ese presidente que presume de ser el que mejor ficha cuando sólo es el que más paga (lo que quizá también sea un mérito, no lo niego, aunque lo dudo), que ya nos ha dejado un par de perlas por el camino y, sobre todo, que ha vuelto a batir récords con la contratación de ese chico portugués tan fashion por la módica suma de 94 millones de euros.
La cifra es tan alta que hasta un presidente del Gobierno acostumbrado a despilfarrar miles de millones del erario público (es decir, de nuestro dinero) se ha mostrado hipócritamente escandalizado por que una institución privada invierta lo que estime oportuno en un activo que probablemente será relativamente sencillo rentabilizar.
Porque lo que muy pocos han visto o han querido ver es que la contratación del dichoso Cristiano no es un gasto, como el famoso Plan E del Gobierno que en unos meses habrá dilapidado miles de millones en cosas absolutamente innecesarias, sino una inversión que probablemente de muy buenos dividendos.
Un periódico tenía, por ejemplo, uno de los titulares más estúpidos que he leído en mi vida: con un tono crítico se decía que CR9 (o CR7 o como le llamen) costaba lo mismo que un Boeing 747. Lo curioso es que el responsable de tan desafortunado titular no se dio cuenta de que, precisamente, daba en el clavo: Cristiano Ronaldo o un avión con 350 plazas son dos inversiones que se van a rentabilizar de formas distintas, pero que al cabo se parecen bastante: cada uno de ellos hará un trabajo que le supondrá a su empresa unos ingresos.
Es cierto que si la pelotita no entra será más complicado sacar beneficios del fichaje del futbolista, pero también lo será en el caso del avión si sube el precio del petróleo o se desploma el mercado turístico (cosas ambas que, por cierto, están ocurriendo justo ahora). Además, el periodo de amortización del futbolista es significativamente más corto, lo que si no me equivoco también es un punto a su favor a la hora de juzgarlo como inversión.
Por último, lo más importante de todo es que el Real Madrid es, nos guste más o menos y nos caiga peor o mejor, una institución privada que puede hacer con su dinero lo que le plazca. Eso sí, si por una de estas se va al garete que no venga a pedir dinero público.
Villa y los contratos
La segunda serpiente futbolera del verano está siendo la contratación de Villa, el excelente delantero del Valencia, por el Real Madrid o por otro equipo que todavía no sabemos. En este caso y en un peculiar movimiento pendular, el futbolista juega con todo a favor: como él quiere cambiarse de equipo si no le dejan hacerlo los directivos del Valencia son unos esto y unos aquello y tienen al jugador poco menos que secuestrado (creo que he llegado a leer la palabra secuestro en alguna portada).
En este caso la gente se olvida de que Villa, jugador al que admiro y persona que me merece cierto respeto (no responde al modelo de futbolista absolutamente descerebrado que suele triunfar) no sólo cobra un dineral de su actual club (si alguien quiere secuestrarme por varios millones de euros al año que se sepa que estoy dispuesto) sino que además ha firmado un contrato con su el Valencia en el que se especifican muy claramente los requisitos para abandonarlo: o que el club esté de acuerdo o que el jugador (es decir, el equipo que lo fiche) abone la llamada “cláusula de rescisión”.
¿Qué esa cláusula es muy cara y está fuera del precio de mercado? Pues lo siento oiga, haberlo pensado cuando firmó ese contrato que le permite ingresar una millonada al año.
En resumen, que no veo por qué los contratos que firma un futbolista deben tener menos validez que los que firmamos los demás pero, eso sí, me parece estupendo que cobren todo lo que alguien quiera pagarles, al fin y al cabo ellos son el centro de un espectáculo que mueve miles de millones.
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19 junio, 2009
Dos detalles positivos en un día triste
No estoy seguro de si es algo bueno o más bien malo, pero no logro acostumbrarme a noticias como la que hoy ha sacudido la redacción de Libertad Digital (y la de los demás medios de comunicación, claro) a eso de las 9,30 de la mañana.
Son días duros para ser periodista, hay pocas cosas tan desagradables como tener que dar este tipo de informaciones: conocer pocos datos al principio, buscar confirmaciones y datos durante horas, combatir la confusión y la desazón y, finalmente, acabar la jornada con la imagen en portada de alguien que ya no está y viendo en televisión rostros de dolor, de llanto y de rabia.
Sin embargo, y esforzándonos por sacar algo positivo de un día que sólo se puede definir como muy triste, tengo que decir que ha habido dos cosas que hoy me han producido una cierta satisfacción ya que no un consuelo: por un lado ver un lehendakari que ha hablado con justicia, con verdad y con sinceridad, sin esperar la nuez que caiga del árbol.
Y por otro ver un Parlamento Vasco en el que todo el mundo ha condenado la barbarie y el crimen, sin excepciones, sin hijos de puta que no sólo se nieguen a condenar un acto tan absolutamente condenable sino que se aprovechen del dolor ajeno para hacer un lamentable paripé político.
Me ha gustado mucho la intervención de Patxi López, un político que siempre me ha inspirado muy poca confianza pero del que tengo que reconocer que, desde las elecciones del pasado 1 de marzo, ha tenido un comportamiento y unas declaraciones bastante razonables.
Hoy ha sido uno de esos días y su breve discurso ha tenido la claridad y la contundencia que requería el caso y ha sido pronunciado con una sinceridad, o al menos transmitiendo una sinceridad, que hacía mucho tiempo que no se veía en la institución que hoy representa.
También me ha parecido emocionante ver que en el Parlamento Vasco no estaba Otegui, no estaban la nekanes, no había un Josu Ternera llegado a esa institución después de cometer o mientras ordenaba barbaridades como la que hoy han padecido Eduardo Puelles, su familia, sus amigos, sus compañeros y, aunque no sea comparable, todas las personas de bien que hemos sufrido con la noticia.
Son dos detalles, no nos alivian, pero quizá indican que algo está cambiando y que ese cambio puede ser importante.
PD.: Por supuesto, y aunque sé que de poco les servirá, no quiero terminar este artículo sin un recuerdo para la familia y los compañeros de Eduardo Puelles y sin decirles que, aunque hoy sea difícil de creer, no están solos.
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16 junio, 2009
Centro Nacional de ¿Inteligencia?
Una persona que vivía muy cerca del CNI me contaba un día un tiroteo que se había producido en la misma puerta de “la casa” de la Cuesta de las Perdices. Al parecer dos bandas de delincuentes que venían persiguiéndose en coche habían llegado justo a la entrada del Centro, lugar que estimaron apropiado para entablar la “balasera”.
Pero lo mejor no era esto, que ya resulta bastante chocante, sino que ante tal situación en lugar de un despliegue de acción, tiros y explosiones digno de una película mala de Tom Cruise la única respuesta de la institución de seguridad era una insistente llamada de megafonía que rogaba que no aparcasen en la puerta, algo así como: “Por favor, estacionen su vehículo lejos de la zona prohibida”.
Les cuento esta anécdota (de cuya veracidad no puedo responder al 100% pero que me llegó de primera mano) para que todos tengamos una perspectiva de cómo funciona nuestro servicio de espías, que es más o menos como funciona todo lo demás: de pena cuando no de risa. Mal vamos cuando, puestos a buscar un referente en el mundo de la ficción nuestro servicio secreto se parece más a una cosa con Maxwell Smart que a algo con James Bond.
Lo de hoy, sin ir más lejos, es una de las cosas más chuscas que se ha visto en los periódicos en los últimos años: que un equipo de espías se ponga a retocar una foto y no se les ocurra nada mejor que ponerle a uno la cabeza de otro que está dos metros más allá es una muestra de chapucería de primera división o, peor todavía, todo un plan medido para dejar en evidencia al jefe; y no sé si es peor que los servicios secretos sean chapucerillos o que vayan poniéndose trampas a sí mismos.
Y a todo esto, si yo fuera un alto cargo socialista la única afición que me permitiría practicar de forma intensiva sería el mus, que tal y como se están poniendo las cosas no conviene ir a cazar o a pescar, que al final siempre sale uno en los periódicos… aunque sea con la cabeza de otro.
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15 junio, 2009
Hugh Laurie (House) entrevista a Michael Jackson
Seguro que alguno me dice que no sé parece mucho a Michael Jackson pero, a estas alturas de la película a ver quién es capaz de decir si alguien o algo se parece a qué Michael Jackson.
No se pierdan la actuación del final, es hilarante.
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12 junio, 2009
Nos mienten (y nos gusta)
No encuentro palabras para definir el descaro y la falta de ética de un Gobierno que, tras pasarse quince días de campaña avisándonos de lo verdes que eran los brotes, tiene que utilizar el primer Consejo de Ministros para advertir que se ha quedado sin dinero para pagar el subsidio de desempleo, retrasar el menor atisbo de recuperación económica hasta 2011 y subir los impuestos.
De acuerdo, vale que no podíamos pedirle que hiciese algo así la semana de las elecciones, ni tan siquiera diez o quince días antes de ir a votar pero, o bien ya sabían que todo esto sería necesario hace algún tiempo y han callado como verdaderos miserables hasta estar seguros de que no les hacía daño en las urnas, o bien se han dado cuenta esta semana y la situación es de tal gravedad que hay que actuar con una velocidad inusitada.
Aunque las dos posibilidades me resultan particularmente escalofriantes, tiendo a inclinarme por la primera, la mentira soez, el engaño masivo, una inmensa tomadura de pelo que se hace sin ningún pudor, sin ninguna vergüenza y, me temo, con un muy reducido coste político.
Porque lo más triste de todo es comprobar como al Gobierno le sale extremadamente barato mentir, como nuestra sociedad está tan aborregada, nuestros medios tan manipulados y nuestra oposición tan idiotizada que dará lo mismo, ahí seguirán dentro de un tiempo (de bastante tiempo, me temo) mintiéndonos una y otra vez… y los españoles tan felices votándoles también una y otra vez... será que nos gusta.
PD.: Y no dejen de leer el excelente artículo que ha publicado Juan Ramón Rallo en Libertad Digital con el expresivo título La carrera de la rata.
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10 junio, 2009
Perplejo ante la perplejidad socialista
De todos los sesudos análisis postelectorales que nos estamos merendando tras estas europeas el más divertido era el que publicaba en su blog el mismo lunes el socialista Jordi Sevilla, en su tiempo una de las figuras del nuevo PSOE y ahora en el limbo de los justos (aceptemos lo de justo por no entrar en polémicas) que en ocasiones son los escaños altos del Congreso.
Sevilla, que era aquel que le aseguró al por entonces candidato Zapatero que “en dos tardes” tenía cogido eso de la economía (¿habrá sido aquella indiscreción la que lo habrá apartado para siempre de la diestra del “uan”?) nos decía que no entendía que, si la culpa de todo la tiene el neoliberalismo salvaje y cavernícola, como es que la gente no ha votado a los sociatas en casi ningún país de Europa.
Lean sus propias palabras y regocíjense en ellas (las negritas son mías):(…) si algo está claro, creo, sobre la naturaleza de esta crisis económica es que en su origen se detecta el fracaso del modelo neoliberal de gestión de la economía: desregulación, sector privado, mercado, estado como problema han sido los axiomas cuyo seguimiento gubernamental durante las últimas décadas ha conducido al desarreglo financiero internacional que ha acabado en la actual crisis. Por tanto, uno podría esperar que aquellos partidos más identificados ideológicamente con estos principios, vieran que los electores les dan la espalda como ocurrió en USA con los republicanos. En Europa, sin embargo, ha ganado la derecha neoliberal y ha perdido la socialdemocracia que se reclama de Obama.
Ante este párrafo uno se pregunta si el señor Sevilla se cree sus propias trolas, si simplemente aun después de comprobar que no funcionan pretende que nos las creamos nosotros o si, pese a que parecía un poco por encima de la media de su partido, es tan estúpido en temas económicos como corresponde a su filiación socialista.
Uno de los problemas de los partidos políticos tal y como se conciben en España es la falta de rigor intelectual a todos sus niveles: tanto sus dirigentes como sus cuadros o sus militantes están dispuestos a tragarse cualquier consigna que parta de la dirección, sin examinarla, sin criticarla y, por supuesto, sin confrontarla con la realidad.
En el caso del PSOE este mecanismo de embaucamiento es tan poderoso que se la suelen meter doblada a la sociedad entera de tal forma que las trolas esparcidas por los estrategas de Ferraz pasan, en poco tiempo, a darse por sentadas como dogma de fe. Es normal, por tanto, que cuando las sociedad les sale respondona, por poco que sea, los socialistas se queden boquiabiertos, perplejos y ojipláticos, porque a esas alturas igual hasta ya se han olvidado que la mentira la empezaron a esparcir ellos mismos.
Por otra parte, creo que Sevilla tendría que darse cuenta que las mentiras no sólo son más o menos creíbles sino que, además, son de mejor o peor calidad, están elaboradas y mantenidas con mayor o menor destreza y eso influye en que cuelen más que su propia credibilidad.
Y durante esta campaña la máquina de hacer mentiras del PSOE ha funcionado mucho peor de lo habitual, no sé si porque la materia prima era todavía más floja de lo acostumbrado, porque a la cocinera Pajín le ha venido grande el proyecto o por una mezcla de ambos factores.
En resumen señor Sevilla, que no se asombre: es normal que alguna no cuele.
07 junio, 2009
¿El peor de los resultados posibles?
La primera reflexión que se me ocurre al ver los resultados casi definitivos de estas elecciones europeas es que han sido, justo, lo peor que podía pasar: el billete para que todo siga igual, es decir, igual de mal.
Por un lado, la diferencia no es lo suficientemente amplia como para que el PSOE perciba que su posición está en riesgo y, por tanto, se vea forzado a un cambio (como mucho, como bien dice Jiménez Losantos en LDTV, se radicalizará para seguir sumando votos a la izquierda); por la otra un Partido Popular que gana por lo suficiente para que, en esa casa de valientes, nadie se atreva a intentar mover la poltrona de Rajoy.
Pero la realidad es que si leemos este resultado en detalle, tenemos en cuenta la abstención que se ha producido ahora y no se producirá en unas elecciones al Congreso y si pensamos que cuando llegue la próxima cita electoral la crisis ya no estará tan mal o, al menos, será una costumbre… podemos concluir que el PSOE volverá a ganar las generales.
¿Aval a Bulgaria?
Me ha parecido muy significativo el final del discurso de Rajoy, que ha dado la típica excusa que nadie había pedido: "Los españoles han avalado la estrategia del PP surgida en el Congreso de Valencia". ¿Pero no decíamos que esto tenía nada que ver con el señor Rajoy? ¿En qué quedamos entonces? Aun aceptando que sea así: ¿para este viaje hacía falta todo lo que ha pasado? ¿Nos hemos apiolado tanto y a tantos para sacar un punto más que en 2004?
Pues parece que sí, cosas veredes.
Eso sí, algo bueno hay que rescatar de esta noche y es el resultado de UPyD: cerca del 3% y unos 450.000 votos con una campaña en la que casi todos los medios de comunicación les han ninguneado miserablemente, que han hecho sin dinero y con un candidato más bien soso (y no es un juego de palabras). En Madrid arrasan a IU y llegan casi al 7%.
Y para terminar, otro dato malo: II no obtiene escaño, pero saca 175.000 votos, no está nada mal para ser lo que son (y que unos cuantos siguen siendo).
05 junio, 2009
7J: Por qué voy a votar a UPyD
Las primeras elecciones en las que tuve derecho al voto fueron, casualmente, unas europeas. Como diría César Vidal, corría el año 1994 y voté al Partido Popular, que a la postre propinó una soberana paliza al PSOE. Se puede decir que empecé con buen pie
Desde entonces, cada vez que ha llegado la hora de votar me he preguntado qué opción era la mejor, o en no pocas ocasiones la menos mala. He de reconocer que durante todos estos años he sufrido una singular animadversión por el PSOE, pero creo que he sido honesto (que no objetivo, palabra que en este tipo de cosas no viene al caso) cuando en todas las ocasiones desde entonces he decidido votar al PP porque me parecía lo mejor para el país.
Pero en estas europeas y por primera vez en mi vida no voy a votar a los populares.
Y lo hago por lo mismo que he venido votándolos desde hace ya tres lustros, porque creo que lo mejor para España es que el PP no gane estas elecciones, aunque también me parece que finalmente sí las ganará.
Pero paradójicamente, el principal problema de una victoria popular este domingo es que, dado el margen pírrico por el que es probable que se produzca, confirmará la incapacidad del actual PP para ganar unas generales. Es obvio, o al menos a mí me lo parece, que si Rajoy sólo se impone por la mínima en la actual situación y en unas elecciones tradicionalmente usadas para castigar al gobierno, en un enfrentamiento “de verdad” con Zapatero y pese a la que está cayendo, se repetiría un resultado similar al de 2008.
Además, esa victoria por la mínima no va servir para que el Gobierno vea seriamente amenazada su posición, como la tremenda derrota de González en aquellas primeras elecciones en las que participaré no fue lo que acabó con él sino que hicieron falta crímenes de estado, Roldán y una variedad de escándalos para que perdiese las generales por 350.000 míseros votos.
Así que lo que verdaderamente serviría al PP y a España es una derrota que hiciese impostergable el recambio de Rajoy por algún líder que, con más energía, más acierto o más lo que sea sí pudiese derrotar a Zapatero.
Todo esto, sin entrar a valorar la deriva ideológica de un Rajoy embarcado en una renovación basada en extender la mediocridad (mientras sea de centro) y en la que ha pulverizado (o intentado pulverizar) todo aquello, que tampoco era tanto, con lo que ideológicamente me podría sentir identificado.
¿Y por qué a UPyD?
Hasta ahora les he explicado las razones para cambiar el sentido de mi voto en los últimos años, ahora toca explicar por qué voy a votar a un partido de izquierdas, es decir, en principio lejos de aquellos planteamientos que podrían convencerme.
La razón básica es que creo que el crecimiento y asentamiento de UPyD como un partido importante en España puede ser una buena noticia para el país. Un partido que cree en algunas cosas básicas (la nación, la libertad...) y que puede ser un apoyo para el PP, forzar al PSOE a cambiar ciertas derivas y, sobre todo, quitar mucho poder en el parlamento a los nacionalistas.
Un escaño de UPyD en Bruselas va a poder hacer poco, pero que el partido siga creciendo y reforzándose sí que puede servir para que los ciudadanos lo vean como lo que es o, al menos, puede llegar a ser: un voto muy útil.
Y además, como bien dice Daniel en muchas situaciones (y más en esta) no hay que mirar los programas "con minuciosidad de numismático". Amén de que, según Juan Ramón Rallo que algo sabe de esto, resulta que el de UPyD es en economía… ¡¡tan liberal o más que el del PP!!
Obama Akbar
A pesar de que el de su periódico pone por las nubes a Barak Hussein Obama, Gallego y Rey hacen con su viñeta de hoy el El Mundo un verdadero editorial sobre el discurso del presidente de los EE.UU. ayer en El Cairo:

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03 junio, 2009
¿Qué pasará el lunes? Escenarios post 7J
Creo que todos estamos de acuerdo en que el mundo seguirá rodando tanto si el PP obtiene 23 eurodiputados como si saca 20,19 o 27; y en que otro tanto se puede decir del PSOE.
Vamos, que si somos sinceros nos dan completamente igual los resultados europeos de estas elecciones (con un parlamento demasiado lejano que no entendemos bien y del que sólo somos una pequeña parte), pero no tanto los españoles, es decir, la influencia que la votación del próximo domingo pueda tener en nuestra política nacional en un momento de grave crisis política y en el que ni Gobierno ni oposición están para tirar cohetes.
Así las cosas preveo cuatro posibles resultados que en principio nos llevarían a otros tantos escenarios y que marcarían el futuro político a corto y medio plazo.
El primero de ellos, no necesariamente por orden de probabilidad, es una victoria del PSOE, que sería muy ajustada pero que se sentiría y se vendería como un refrendo a la política de Zapatero, al Plan E, los brotes verdes, el nuevo modelo productivo y todo lo que nos quisiesen meter por el embudo a partir de aquí.
Esto podría servir al presidente para reforzar también su posición parlamentaria, ya que algunos que actualmente huyen de PSOE como de la peste empezarían a sentir ganas de amancebarse de cara a los PGE. Con los presupuestos aprobados Zapatero disfrutaría de un semestre de gloria presidiendo la UE y convocaría elecciones en otoño del 2010, con un cierto rebote económico en marcha o, al menos, cómodamente instalados en el fondo.
En el PP esto provocaría una hecatombe para la que me dicen que muchos, por si acaso, ya se están preparando y que llevaría a un cambio bastante radical en la cumbre del partido. Se abriría el melón sucesorio en un proceso que Rajoy no podría controlar y que llevaría a comandar los destinos de Génova13 o al alcalde de Madrid (y las consecuencias de esto serían imprevisibles) o bien a un líder de prestigio que ahora no está en primera fila pero que podría concitar el suficiente consenso. El único nombre que se me ocurre y he oído es el de Rodrigo Rato.
Opción B: el PP por los pelos
La segunda posibilidad es que el Partido Popular se imponga pero con un resultado muy ajustado, inferior a un dos por ciento de diferencia y por sólo uno o dos europarlamentarios.
En este caso el Gobierno sufriría un pequeño temporal, pero con el verano de cara y las cifras del paro algo más calmadas no debería tener muchos problemas en superarlo. La negociación de los PGE le resultaría algo más cara pero no imposible y, a trancas y barrancas podría llegar a 2010 y la presidencia de la UE. De nuevo, elecciones en otoño.
Mientras en Génova13 la situación sería también explosiva, algunos intentarían abrir el melón sucesorio y otros cerrarlo mientras los puñales irían de un lado a otro que ríanse ustedes de la casa de las dagas voladoras. La batalla interna y la resistencia de la actual dirección, parapetada en su victoria pírrica, llevarían a retrasar el proceso y a que, por fas o por nefas, el partido no estuviese preparado para el previsible enfrentamiento electoral en año que viene.
Opción C: el PP, no tan por los pelos
Este escenario vendría definido por una victoria del PP entre los dos y los cuatro puntos, que sería suficientemente fuerte como para que Rajoy y sus acólitos aguantaran en el partido pero no lo bastante como para poder tumbar al Gobierno en lo que queda de año.
Al PSOE le resultaría muy complicado aprobar los PGE, pero no imposible, y el PP tendría todavía más difícil articular una oposición lo suficientemente fuerte como para forzar la convocatoria de elecciones, y tampoco creo que lograse los apoyos suficientes para presentar con éxito una moción de censura.
Así las cosas, se abriría una etapa de inestabilidad en la que, dependiendo de la evolución de la economía y de otros asuntos colaterales (véase escándalo Chaves, por poner un ejemplo), Zapatero podría llegar o no a la ansiada presidencia de la UE y tirar hasta el otoño del 2010.
En el segundo caso, si hay unas elecciones antes, lo más probable es que en unas generales el PSOE volviese a movilizar a su electorado y que un PP “dirigido” por Rajoy volviese a quedarse cerca pero sin ganar o, no sé si peor, llegase al poder sobre una base parlamentaria muy precaria que le impidiese abordar las reformas que el país necesita (y por las que tampoco se les ve muy entusiasmados, todo hay que decirlo).
Opción D: el PP por goleada
Nos encontraríamos con este último escenario en el caso de que el PP ganase este domingo por cinco puntos o más. Con ese resultado y esta crisis el Gobierno tendría muy difícil aguantar y, probablemente, podría haber elecciones antes de final de año o incluso se podría plantear una moción de censura.
Rajoy iniciaría una campaña de largo recorrido y con mucha presión e intentaría llegar a la Moncloa e iniciar su mandato presidiendo la UE (que no sería mala manera) y logrando así unos meses de tregua en los que, pese a que probablemente no tendría una mayoría parlamentaria muy amplia, se podrían ir pactando algunas reformas con los grupos minoritarios y esperar a que el PSOE atravesase su propia crisis.
Si me preguntan por qué escenario prefiero casi les diría que el A, que me parece que a la larga sería el mejor para el país (si Zapatero no lo hunde definitivamente en año y medio). Si lo que quieren saber es cuál creo que es el más probable, me temo que el C, aunque también creo que, con casi una semana de brotes verdes por delante, podríamos llegar al B. El D es el que me parece más improbable.
Y por supuesto, todo esto es política-ficción, así que no se crean nada ☺.
01 junio, 2009
El peor “merchandaisin” obamita o estos romanos yankees están locos
Bueno, yo me lo tomo a risa, pero... ¿quién nos dice que en cuanto se enteren los amigos del PSOE, tan obamitas ellos (¿o será obameros?) no corren a eBay a comprarse los gayumbos del querido líder o a hacerse un "jairestail" como el del amigo de la foto (de todas formas, peor peinados que cómo suele ir Leire no van a estar)?
Bueno, a lo que vamos, el caso es que he encontrado en esta página dedicada a las listas extravagantes, el listado de los peores objetos de “merchandaisin” alrededor de la figura del salvador mundial y solucionador de las crisis todas, Barak Hussein Obama.
Se trata de una recopilación en la que el buen gusto y el estilo se mezclan con la variedad en los objetos y los usos: desde un consolador con la forma des su egregia efigie (sí, no estoy de coña) hasta un teléfono móvil pasando por agua embotellada, salsa picante, pinzas para el pelo, los canzoncillos a los que me refería antes…
Y, bueno, he de confesarles que hasta yo he tenido la tentación de comprarme algo:
Lo que nos dicen las encuestas
Mientras estrujo mis meninges para decidir si mi voto será para el POSI (la verdad, ya puestos yo le habría llamado el POZÍ) o para Unificación Comunista de España, este domingo ha habido una catarata de encuestas que, aunque poco me ayudan en mi compleja decisión, resultan interesantes para evaluar por donde van los tiros de cara a la última semana de campaña.
Y la mayor parte de ellos van por una victoria popular que, no obstante, corre riesgo de ser pírrica: ABC, El Mundo y Público apuestan por una diferencia a favor de los populares de algo más de dos puntos. El País se desmarca por arriba (cuatro puntos para el PP) y La Vanguardia por abajo (punto y medio para los socialistas) aunque el periódico barcelonés casi se excusa por llevarle la contraria a sus colegas y advierte que todo puede cambiar.
La coincidencia de varios sondeos con resultados muy similares parece señalar de forma muy clara que la cosa va por ahí. El furor popular del diario de Prisa también podría explicarse como un intento de movilizar un poco a sus lectores / electores para invitarles a una remontada épica o a, al menos, minimizar daños.
Además de esas coincidencia, he de decir (y tengo testigos que pueden avalar que no me estoy tirando un farol) que esas cifras son bastante similares al escenario que intuitivamente me parecía más probable: que el PP gane sin grandes estridencias. Una idea que había tomado fuerza tras una semana en la que todo parece haberle salido mal al PSOE.
Eso sí, teniendo en cuenta que habitualmente la última semana de campaña suele ser muy favorable a los socialistas (la única excepción que recuerdo son las gallegas de hace unos meses), podríamos encontrarnos el domingo por la noche con un resultado todavía más ajustado que ni sirviese para dar un respaldo a las políticas del Gobierno ni fuese la palanca desde la que Rajoy pudiese intentar el asalto final a Zapatero.
Y es que quedan siete días que prometen ser de infarto, ayer domingo ya oíamos en ca’ de uno de los “gurús” de la izquierda que hay por ahí “unas grabaciones que afectan a una persona importante del equipo de Rajoy”; igual es una “exclusiva” tan rutilante como la que sacó el viernes la SER sobre los vuelos de Rajoy, pero incluso en ese caso es posible que pueda hacer daño. Asimismo, tampoco hay que descartar que de uno u otro lado alguien sacuda un “gürtelazo” aprovechando que las urnas pasan por aquí y por allí y, a veces, por los tribunales.
En definitiva, que hoy por hoy me parece que ló único que podemos sacar en claro es que esa victoria rotunda que se prometía el PP hace unos cuantos días sigue sin acabar de presentarse e igual, al final, nos quedamos sin verla.
PD.: Y prometo escribir esta semana sobre qué sería una victoria rotunda, qué una dulce derrota y demás escenarios postelectorales.

