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02 marzo, 2010

La verdadera voz de la crisis

He estado esta tarde en la tertulia de En casa del Herrero, muy bien acompañado por Agapito Maestre, Jorge Alcalde, Nerea Alzola y, por supuesto, Nuria Richart y el propio Luis Herrero. Un auténtico placer, en definitiva.

Creo que la conversación ha estado interesante y animada, hemos tocado algunos temas de la actualidad como el tratamiento "científico" que algunos medios han dado al terremoto de Chile (sobre el que casualmente escribí ayer en LD) y la campaña publicitaria pro-gubernamental del estosololoarreglamosentretodos.

En relación con este tema hemos tenido una llamada que me ha resultado impactante: Mari Carmen, una oyente de Madrid (podéis oirla alrededor del minuto 38,30 del audio) nos ha descrito su dramática situación económica y familiar y la indignación que le produce que una serie de famosos millonarios venga a decirle nada de la crisis que ellos sólo conocen de oídas y ella vive en primerísima persona.

Mari Carmen hablaba con un voz sincera prácticamente rota por la emoción y por la indignación, una voz que nos ha puesto los pelos de punta y tras la que me ha parecido escuchar a todos los que de verdad lo están pasando muy mal y a los que, por mucho que hablemos de número de parados y de crisis, creo sinceramente que estamos olvidando.

Escuchen o descarguen la tertulia completa
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22 febrero, 2010

¿Y a usted cuánto pacto le pongo? Pues cuarto y mitad

Hace ya varios días que la cosa política va sobre el pacto, que si el Rey quiere que los partidos pacten para sacarnos de esta, que si se lo ha pedido el PSOE, que si unos están a favor, que si otros en contra, que si todos en contra, que si según el día…

Este mismo domingo, sin ir más lejos, el presidente del Gobierno ha entrado en la fase dospuntocero del asunto del pacto: después de echarle la culpa de todo al PP ha pedido por favor que pacte, polamódeDios o por el bien de España, elija usted lo que prefiera pero percátese del tono apremiente-suplicante.

A mí, la verdad, no deja de sorprenderme que nos haya salido ahora la necesidad del pacto, como a quién le sale uno de esos granos molestos y purulentos que de repente te encuentras en un lugar cuya existencia casi ignorabas pero en el que todo el mundo parece rozar: el país lleva años si no lustros yéndose al garete y parece que hasta hace dos semanas no nos habíamos dado ni cuenta y ahora hay que pactar a todo meter.

Menudos cracks.

Además, volvemos a ver cómo el virus del consenso se ha instalado en esta sociedad porque, si bien es cierto que no es plan de que andemos a la gresca por todo, tampoco por pactar que lo blanco es negro y lo negro es blanco las cosas van a cambiar por arte de birli birloque. Es decir, que el consenso puede estar bien, o no, pero no es un fin en sí mismo ni una solución mágica y funcionará si se crea alrededor de puntos razonables y, en este caso, económicamente efectivos.

Vamos, que hasta los sacrosantos Pactos de la Moncloa fueron, en lo económico, más bien una gigantesca cagada (vía Barcepundit) así que el posible Pacto de la Zarzuela no tiene pinta de ser el Bálsamo de Fierabrás.

Ahora bien, la magnitud de la cirugía necesaria y la incapacidad, no ya de la clase política, sino de la propia sociedad española para ver la profundidad del hoyo en el que nos encontramos, hacen que sea prácticamente imposible que un partido corte y suture por sí mismo, sin el apoyo de, al menos, el otro gran bloque político.

Pero si ese apoyo no es una forma de lograr hacer lo que hay que hacer y sólo sirve para tapar las vergüenzas de unos y otros una temporadita en lugar de sacarnos de la crisis hará que el viaje hacia el peronismo en el que nos encontramos sea, simplemente, más rápido.

Eso sí, nos convertiremos en la versión europea de Argentina con una alegría y un consenso sin par. Vamos, que no sé que es peor, al menos como dice Bernaldo de Quirós si no hay grossen coalition uno siempre tiene la esperanza (poca, todo hay que decirlo) de que venga otro y lo arregle.

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30 agosto, 2009

¿Crisis en L o escalera descendente?

Zapatero nos anunciaba este viernes con una edulcorada comparecencia que nos va a subir los impuestos, así que a partir del año próximo no sólo las familias que están sufriendo el paro sino también aquellas, cada vez menos, en las que todos los miembros trabajan van a ver empeorar sus condiciones de vida.

Quizá sea esto lo que nos haga despertar, si es que no hemos despertado ya, del sueño de prosperidad que hemos vivido en los últimos años. Quizá sea lo que nos haga darnos cuenta de que no sólo ya no podemos soñar sino que, y esto es más importante, no lo podremos hacer en algunos años, probablemente muchos.

Porque, tal y cómo empiezo a ver las cosas, tal y cómo me las cuentan las personas a mi alrededor cuya opinión sobre el tema me parece digna de crédito, tal y cómo pueden leerse en los periódicos que vienen ofreciendo una información veraz y razonada acerca de todo lo que está pasando, no es que nos encontremos ante una crisis larga pero pasajera, no es que vayamos a pasar un paréntesis del que nos recuperaremos más pronto o más tarde, no estamos atravesado un bache, ni siquiera uno muy pronunciado.

No, la realidad es que estamos bajando por una escalera que nos lleva, indefectiblemente, a un piso inferior, estamos cambiando de categoría y, de no empezar a ponerse soluciones en breve, vamos a quedarnos en las plantas bajas durante mucho tiempo, quién sabe si durante el resto de nuestras vidas.

La gente cree que la prosperidad, mayor o menor, es una situación permanente, pero la historia nos enseña que no es así. Ahí está el paradigmático caso de Argentina, uno de los países más ricos del mundo hasta que un populista llamado Perón (no tan distinto de nuestro propio populista) lo despeñó por un barranco del que décadas más tarde no tiene pinta de poder salir.

Ya hombre, pero España no es Argentina, me dicen cuando pongo sobre la mesa este ejemplo. Puede que no lo sea, pero, ¿cuál es la diferencia esencial? ¿Somos los españoles tan diferentes de los argentinos?

“No sé, pero estamos en Europa, en el Euro” suele decirme mi escéptico interlocutor. De acuerdo, esa es una diferencia, pero ya empieza a haber voces que alertan públicamente (privadamente tiempo hace que me lo dicen) que el Euro tampoco es una situación necesariamente permanente y que, tal y como se puede entrar, es posible salir (quizá algo más difícil pero no imposible) o, mejor dicho, que te echen.

Y lo peor es que no sólo en la clase política (a uno y otro lado), es que tampoco en la sociedad se ve el pulso suficiente, la energía y la determinación necesarias para dar la vuelta al proceso. Suele decirse que tenemos lo que nos merecemos y en este caso es cierto: nuestros políticos nos llevan al abismo, pero a nosotros no nos importa mientras nos digan que el viaje son unas vacaciones.

Al fin y al cabo, cuando bajas te pesan menos las piernas.

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22 junio, 2009

Un par de ideas sobre futbolistas, dinero y contratos

Como cada verano, es llegar el calor y empezar el circo del fichaje futbolero, para gozo de la prensa deportiva, solaz del aficionado que se ve huérfano de partidos y escándalo de los puritanos del dinero, una grey cada vez más numerosa y que en ocasiones se nos destapa desde portadas de insospechados diarios.

Este año a la ración habitual de ofertas y contraofertas y millonadas de aquí y de allá hay que sumarle el “efecto Florentino”, ese presidente que presume de ser el que mejor ficha cuando sólo es el que más paga (lo que quizá también sea un mérito, no lo niego, aunque lo dudo), que ya nos ha dejado un par de perlas por el camino y, sobre todo, que ha vuelto a batir récords con la contratación de ese chico portugués tan fashion por la módica suma de 94 millones de euros.

La cifra es tan alta que hasta un presidente del Gobierno acostumbrado a despilfarrar miles de millones del erario público (es decir, de nuestro dinero) se ha mostrado hipócritamente escandalizado por que una institución privada invierta lo que estime oportuno en un activo que probablemente será relativamente sencillo rentabilizar.

Porque lo que muy pocos han visto o han querido ver es que la contratación del dichoso Cristiano no es un gasto, como el famoso Plan E del Gobierno que en unos meses habrá dilapidado miles de millones en cosas absolutamente innecesarias, sino una inversión que probablemente de muy buenos dividendos.

Un periódico tenía, por ejemplo, uno de los titulares más estúpidos que he leído en mi vida: con un tono crítico se decía que CR9 (o CR7 o como le llamen) costaba lo mismo que un Boeing 747. Lo curioso es que el responsable de tan desafortunado titular no se dio cuenta de que, precisamente, daba en el clavo: Cristiano Ronaldo o un avión con 350 plazas son dos inversiones que se van a rentabilizar de formas distintas, pero que al cabo se parecen bastante: cada uno de ellos hará un trabajo que le supondrá a su empresa unos ingresos.

Es cierto que si la pelotita no entra será más complicado sacar beneficios del fichaje del futbolista, pero también lo será en el caso del avión si sube el precio del petróleo o se desploma el mercado turístico (cosas ambas que, por cierto, están ocurriendo justo ahora). Además, el periodo de amortización del futbolista es significativamente más corto, lo que si no me equivoco también es un punto a su favor a la hora de juzgarlo como inversión.

Por último, lo más importante de todo es que el Real Madrid es, nos guste más o menos y nos caiga peor o mejor, una institución privada que puede hacer con su dinero lo que le plazca. Eso sí, si por una de estas se va al garete que no venga a pedir dinero público.

Villa y los contratos

La segunda serpiente futbolera del verano está siendo la contratación de Villa, el excelente delantero del Valencia, por el Real Madrid o por otro equipo que todavía no sabemos. En este caso y en un peculiar movimiento pendular, el futbolista juega con todo a favor: como él quiere cambiarse de equipo si no le dejan hacerlo los directivos del Valencia son unos esto y unos aquello y tienen al jugador poco menos que secuestrado (creo que he llegado a leer la palabra secuestro en alguna portada).

En este caso la gente se olvida de que Villa, jugador al que admiro y persona que me merece cierto respeto (no responde al modelo de futbolista absolutamente descerebrado que suele triunfar) no sólo cobra un dineral de su actual club (si alguien quiere secuestrarme por varios millones de euros al año que se sepa que estoy dispuesto) sino que además ha firmado un contrato con su el Valencia en el que se especifican muy claramente los requisitos para abandonarlo: o que el club esté de acuerdo o que el jugador (es decir, el equipo que lo fiche) abone la llamada “cláusula de rescisión”.

¿Qué esa cláusula es muy cara y está fuera del precio de mercado? Pues lo siento oiga, haberlo pensado cuando firmó ese contrato que le permite ingresar una millonada al año.

En resumen, que no veo por qué los contratos que firma un futbolista deben tener menos validez que los que firmamos los demás pero, eso sí, me parece estupendo que cobren todo lo que alguien quiera pagarles, al fin y al cabo ellos son el centro de un espectáculo que mueve miles de millones.

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12 junio, 2009

Nos mienten (y nos gusta)

No encuentro palabras para definir el descaro y la falta de ética de un Gobierno que, tras pasarse quince días de campaña avisándonos de lo verdes que eran los brotes, tiene que utilizar el primer Consejo de Ministros para advertir que se ha quedado sin dinero para pagar el subsidio de desempleo, retrasar el menor atisbo de recuperación económica hasta 2011 y subir los impuestos.

De acuerdo, vale que no podíamos pedirle que hiciese algo así la semana de las elecciones, ni tan siquiera diez o quince días antes de ir a votar pero, o bien ya sabían que todo esto sería necesario hace algún tiempo y han callado como verdaderos miserables hasta estar seguros de que no les hacía daño en las urnas, o bien se han dado cuenta esta semana y la situación es de tal gravedad que hay que actuar con una velocidad inusitada.

Aunque las dos posibilidades me resultan particularmente escalofriantes, tiendo a inclinarme por la primera, la mentira soez, el engaño masivo, una inmensa tomadura de pelo que se hace sin ningún pudor, sin ninguna vergüenza y, me temo, con un muy reducido coste político.

Porque lo más triste de todo es comprobar como al Gobierno le sale extremadamente barato mentir, como nuestra sociedad está tan aborregada, nuestros medios tan manipulados y nuestra oposición tan idiotizada que dará lo mismo, ahí seguirán dentro de un tiempo (de bastante tiempo, me temo) mintiéndonos una y otra vez… y los españoles tan felices votándoles también una y otra vez... será que nos gusta.

PD.: Y no dejen de leer el excelente artículo que ha publicado Juan Ramón Rallo en Libertad Digital con el expresivo título La carrera de la rata.

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10 junio, 2009

Perplejo ante la perplejidad socialista

De todos los sesudos análisis postelectorales que nos estamos merendando tras estas europeas el más divertido era el que publicaba en su blog el mismo lunes el socialista Jordi Sevilla, en su tiempo una de las figuras del nuevo PSOE y ahora en el limbo de los justos (aceptemos lo de justo por no entrar en polémicas) que en ocasiones son los escaños altos del Congreso.

Sevilla, que era aquel que le aseguró al por entonces candidato Zapatero que “en dos tardes” tenía cogido eso de la economía (¿habrá sido aquella indiscreción la que lo habrá apartado para siempre de la diestra del “uan”?) nos decía que no entendía que, si la culpa de todo la tiene el neoliberalismo salvaje y cavernícola, como es que la gente no ha votado a los sociatas en casi ningún país de Europa.

Lean sus propias palabras y regocíjense en ellas (las negritas son mías):

(…) si algo está claro, creo, sobre la naturaleza de esta crisis económica es que en su origen se detecta el fracaso del modelo neoliberal de gestión de la economía: desregulación, sector privado, mercado, estado como problema han sido los axiomas cuyo seguimiento gubernamental durante las últimas décadas ha conducido al desarreglo financiero internacional que ha acabado en la actual crisis. Por tanto, uno podría esperar que aquellos partidos más identificados ideológicamente con estos principios, vieran que los electores les dan la espalda como ocurrió en USA con los republicanos. En Europa, sin embargo, ha ganado la derecha neoliberal y ha perdido la socialdemocracia que se reclama de Obama.
Ante este párrafo uno se pregunta si el señor Sevilla se cree sus propias trolas, si simplemente aun después de comprobar que no funcionan pretende que nos las creamos nosotros o si, pese a que parecía un poco por encima de la media de su partido, es tan estúpido en temas económicos como corresponde a su filiación socialista.

Uno de los problemas de los partidos políticos tal y como se conciben en España es la falta de rigor intelectual a todos sus niveles: tanto sus dirigentes como sus cuadros o sus militantes están dispuestos a tragarse cualquier consigna que parta de la dirección, sin examinarla, sin criticarla y, por supuesto, sin confrontarla con la realidad.

En el caso del PSOE este mecanismo de embaucamiento es tan poderoso que se la suelen meter doblada a la sociedad entera de tal forma que las trolas esparcidas por los estrategas de Ferraz pasan, en poco tiempo, a darse por sentadas como dogma de fe. Es normal, por tanto, que cuando las sociedad les sale respondona, por poco que sea, los socialistas se queden boquiabiertos, perplejos y ojipláticos, porque a esas alturas igual hasta ya se han olvidado que la mentira la empezaron a esparcir ellos mismos.

Por otra parte, creo que Sevilla tendría que darse cuenta que las mentiras no sólo son más o menos creíbles sino que, además, son de mejor o peor calidad, están elaboradas y mantenidas con mayor o menor destreza y eso influye en que cuelen más que su propia credibilidad.

Y durante esta campaña la máquina de hacer mentiras del PSOE ha funcionado mucho peor de lo habitual, no sé si porque la materia prima era todavía más floja de lo acostumbrado, porque a la cocinera Pajín le ha venido grande el proyecto o por una mezcla de ambos factores.

En resumen señor Sevilla, que no se asombre: es normal que alguna no cuele.

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18 mayo, 2009

El cambio del botijo productivo

A veces, un chiste vale más que mil palabras:


















Genial Martimorales en el ABC de hoy.

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02 mayo, 2009

Sindiparásitos (y cuatro millones de parados esperando a Thatcher)

Los discursos de ayer de los sindicalistas me provocaban una cierta indignación, pero sobre todo me causaron una perplejidad como si estuviese viendo a un espíritu soltando la soflama, rodeado de otro grupo de fantasmas y frente a un público que ve la sobrenatural aparición con la misma flema y ausencia de sorpresa que exhibía Bill Murray en Los Cazafantasmas.

Las preguntas se agolpaban en mi mente: ¿De qué coño está hablando este tío, en qué país vive, donde ha estudiado economía, es que no sale a la calle, no lee los periódicos, no mira los datos de la EPA o del INEM? Y mientras tanto ahí seguía gritando Méndez, con la cadena y la bola colgando colgando y hablando de una realidad paralela en la que no existe el paro, la crisis se soluciona por el arte de birli birloque del gasto público, el gobierno es bueno buenísimo de La Comarca y la patronal es algo así como una recua de orcos de Mordor entregados al mal y sedientos de sangre trabajadora.

El asunto seria para tomárselo a guasa si no fuese porque los sindicatos, supuestamente pensados para defender a los trabajadores de ciertos abusos, se han convertido en una fuerza política de primera capaz
de tener, a base de amenazas como las de ayer, una influencia tan clara como atroz en la política económica.

Y esa es la primera de sus grandes carencias de legitimidad: mientras hacen aquello que no es su labor (política) olvidan lo que de verdad debería centrar sus esfuerzos, a los trabajadores.

Todavía es peor su segundo problema respecto a la legitimidad: los centenares de millones de euros que reciben de las arcas públicas. Subvenciones por esto, deudas supuestamente históricas, subvenciones por aquello, dinero estatal, autonómico y municipal con el que se han creado megaestructuras semifuncionariales que sobreviven y se expanden más allá de que el grado de representatividad de las organizaciones sindicales sea paupérrimo, tanto por lo que se refiere a su número de afiliados como por lo que respecta a los resultados de unas elecciones sindicales que cada vez importan menos y a menos gente.

¿Quieren un ejemplo para comprobar que ni mentimos ni exageramos cuando decimos que los sindicatos están comprados? Aquí lo tienen: 256 millones de euros en subvenciones en sólo cinco años y sólo en Andalucía. Y esa cifra no es una filtración vaya usted a saber de donde, se sumó pacientemente de datos aparecidos en el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía).

Y estas organizaciones, compradas por el poder público y olvidadas por los trabajadores se permiten negar cualquier posibilidad de hacer una reforma laboral que este país necesita como el comer. ¿Hasta cuando van a defender su indefendible posición? ¿Cuántos millones de parados van a ser necesarios para que den su brazo a torcer? Si no les han bastado cuarto ¿será suficiente cuando lleguemos a cinco o tendremos que esperar a ponernos en seis?

¿Les bastará destrozar nuestra economía por un lustro o nos hundirán para décadas en el mejor estilo argentino?

El lunes se cumplen 30 años desde que Margaret Thatcher llegó al poder en el Reino Unido, una auténtica lastima que no tengamos nuestra propia Dama de Hierro, o de latón o de lo que sea, simplemente alguien que tenga la valentía de hacer lo que hay que hacer, sin preocuparse de lo que digan los parásitos que nos chupan el presupuesto.

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30 marzo, 2009

CCM, una muestra más de que la culpa de todo la tiene el capitalismo

Yo cada día lo veo más claro: la crisis que estamos sufriendo tiene un culpable principal que es el capitalismo salvaje, economicista y depredador, y unos colaboradores necesarios: los banqueros, empresarios y otras gentes de mal vivir.

Los políticos, por supuesto, nada que ver, palabrita del niño Jesús.

Si analizamos la cosa verán ustedes que está meridianamente clara: casi todo el mundo está de acuerdo en que en el origen de la crisis está la marea de dinero barato que lleno los mercados financieros de todo el mundo. ¿Quién es el responsable de esto? Pues digo yo que las entidades que deciden el precio del dinero, es decir los bancos centrales cuyos directivos están elegidos por los asquerosos capitalistas…

Ah, ¿que no?, ¿que los eligen los políticos? ¡¡Menuda sorpresa!!

Bueno, sigamos: el problema empeoró por las operaciones especulativas que muchos emprendieron y en las que se aprovecharon de los fallos de regulación de los mercados financieros o la escasez de regulación, según dirán otros. Y no me negarán que los que tienen el poder de emitir y hacer cumplir esas regulaciones son los repugnantes especuladores…

¿Cómo? ¿Me están diciendo ustedes que esas normas las marcan y las hacen cumplir los políticos? ¡¡No me lo puedo creer!!

En fin, vida de sorpresas esta. Pero entrando ya en terreno nacional, hemos visto como en nuestro país lo peor de la crisis ha estado en el sector inmobiliario, el famoso ladrillo, donde personajes sin mucho escrúpulo y que solo pensaban en ganar dinero (que soeces) se han puesto las botas gracias a las edificaciones masivas y las recalificaciones brutales que decidían sucios directivos de empresas corrutas, como diría Pepiño.

¿En serio? ¿De verdad? ¿Pretenden ustedes que me crea que los que deciden las recalificaciones de terreno y los planes de urbanismo son los alcaldes y los concejales del área supervisados, en su caso, por las comunidades autónomas? Bueno, es que no salgo de mi asombro.

Pero no me voy a dejar derrumbar el artículo por esos pequeños detalles, hoy hemos visto como las cajas de ahorros son el lado más débil del sector financiero, cajas que están gestionadas por deleznables banqueros, verdaderos tiburones de las finanzas únicamente preocupados por la obtención del máximo beneficio, pese a quién pese y cueste lo que cueste.

¿Tampoco? Pues eso, que la culpa no es de los políticos sino del capitalismo.

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15 marzo, 2009

Otra explicación en vídeo de la crisis

Hace ya bastante les ofrecimos la divertida explicación que dos cómicos ingleses hacían de las razones y motivaciones de la crisis financiera. Hoy traemos aquí otra explicación en vídeo, algo menos divertida pero bastante más detallada y también con un cierto sentido humor.


The Crisis of Credit Visualized from Jonathan Jarvis on Vimeo.

Lo mejor es recordar una vez más como en el inicio de todo está una institución política (los bancos centrales) comandada por un señor al que han elegido los políticos (Alan Greenspan en este caso). Sí, sí, esos mismos políticos que ahora parece que no sólo no han tenido nada que ver sino que van a ser ellos los que van a solucionar todo el embrollo.

También llama la atención que la solución al incendio sea el mismo material inflamable que lo ha creado: el exceso de crédito.

Se trata de un trabajo de Jonathan Jarvis que he encontrado vía Perogrullo, el excelente blog de Pepe Cervera.

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10 febrero, 2009

¡Casi se nos olvida!

Con la que está cayendo por Génova 13 en los últimos días casi se nos olvida (y a muchos se les habrá olvidado por completo, no crean) que seguimos en manos de un gobierno absolutamente incompetente y que las oficinas del INEM reciben cada día la visita de una auténtica riada de ciudadanos que tienen la desgracia de entrar a formar parte de esa triste lista.

Afortunadamente, Zapatero ha comparecido hoy en el Parlamento y nos ha recordado que no tiene otra idea que echar más y más dinero público en proyectos que no funcionan, ideas disparatadas y sin ningún plan de fondo más que ir sobreviviendo, a golpe de presentaciones y titulares de prensa, a las colecciones de malas noticias que nos depara cada semana.

También hemos podido ver hoy a una oposición que por fin hacía algo de lo que se le supone y espera, con un Rajoy vuelto de las tinieblas y que, al menos en su primer discurso (escribo antes de que lleguen los turnos de réplica), ha hecho una crítica muy severa al gobierno y ha reclamado sin ambigüedades algunas de las reformas que son más que necesarias, entre ellas, la espinosa y políticamente incorrecta reforma laboral, la no menos urgente energética y la de la educación, que tampoco es moco de pavo.

Todo en un marco en el que la administraciones ahorren dinero en lugar de derrocharlo y reduciendo el gasto público (buen momento, por cierto, cuando Rajoy ha recordado a Zapatero que su "novedosa" idea de reducir el gasto corriente en 1.500 millones la había aportado el PP en el debate presupuestario).

Desgraciadamente, los telediarios extractarán cortes de 15 o 30 segundos que no dirán nada, los periódicos harán resúmenes plúmbeos cuando no completamente parciales y pasado mañana o el jueves a más tardar Garzón el justiciero volverá a las portadas y se seguirá haciendo la labor de despiste y mareo que permite que un gobierno que se encuentra con la peor crisis en 40 ó 50 años y demuestra día a día que no sabe que hacer siga cómodamente instalado en el poder y sin demasiada preocupación por perderlo.

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03 febrero, 2009

¿Los bancos? No hombre... ¡los ayuntamientos!

Hablamos mucho (y con razón) del desastre de gasto público, cachondeo y robo más o menos confeso que están suponiendo las comunidades autónomas, pero creo que con la preocupación por lo autonómico estamos olvidando injustamente a los ayuntamientos, muy de moda ahora por sus fantásticos planes de obra pública y que son, desde mi modesto punto de vista, un saco sin fondo absolutamente demencial de dinero y, tal y como están las cosas, unos generadores de paro de primera división.

Y es que aquí todo es mirar a los bancos, pérfidos capitalistas despreciables (seguro que incluso hay algún neocon camuflado entre sus directivos), mientras que los que de verdad van dejando pufos por ahí, hundiendo empresas y tirando trabajadores al paro son los ayuntamientos, verbigracia, el triste caso del empresario de Loeches. Me dirán que este caso es una anécdota, pero no es la primera vez ni la segunda que oigo hablar de deudas con las administraciones locales, de hecho, es tema recurrente en muchos foros en los que se abre espacio a la opinión y, como suele decirse, es cosa sabida por todos: cualquier empresario les dirá que trabajar con las administraciones públicas es poco menos que un calvario.

Antes de fin de año los alcaldes clamaban por una reforma de la financiación local porque no tenían dinero suficiente "para todos los servicios que prestan a los ciudadanos". Como ciudadano, les confieso que veo poco de estos servicios y sí una estructura gigantesca creada al calor de las recalificaciones de suelo y de una burbuja que se ha alimentado para poder hacer polideportivos, centros culturales, carriles bici y demás zarandajas similares a costa de que todos pagásemos por el suelo de nuestros pisos auténticas barbaridades.

Llegado el estallido de la burbuja y en lugar de redimensionar los servicios, las administraciones y los gastos a la verdadera estructura de ingresos reales de sus ciudades o pueblos los alcaldes han decidido ponerse a llorar y exigir que alguien les paguen los lujos que no debían haberse dado. Por supuesto, un político español no reconocerá jamás que ha gastado más de lo que debía... o sí, Gallardón (cuyo ayuntamiento es el más endeudado de España de largo, por cierto) admitió con orgullo gastarse 30 millones de euros en luchar contra las drogas, algo que por muy loable que sea (o no, aquí puede haber distintas opiniones) no es competencia municipal.

En fin, donde Gallardón pone lucha contra la droga pongan ustedes coches de lujo, televisiones, obras innecesarias, festejos y conciertos varios, teatros... en resumen, una inmensa cantidad de dinero que nos roban a los ciudadanos vía impuestos abusivos (o vía encarecimiento del suelo, que no sé que es peor) y que se va en gastos superficiales para los que no nos han pedido permiso y de los que se podría prescindir tranquilamente.

Pero las prioridades están claras: seguro que ni en Loeches ni en ningún pueblo de España se han suspendido las fiestas patronales mientras algún pequeño empresario lo perdía todo porque no podía cobrar una factura. De hecho veo que las últimas de este pueblo estaban de lo más surtidas: espectáculo de toros, festival tecno, concurso de bandas de rock y concierto de los Chichos... seguro que el presupuesto era bastante más de los 450.000 euros que le debían a José María Solís.

Eso sí, cuando se dice que tenemos lo que nos merecemos me temo que es cierto, vean si no este foro que he encontrado por casualidad y en el que los ciudadanos de Loeches se quejan... de la baja calidad de las fiestas.

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13 enero, 2009

En LD Libros hablando de economía y de la "argentinización" de España

Ayer por la noche se emitió mi primera participación en el excelente programa de LDTV, LD Libros, al que fui amablemente invitado por su director, Mario Noya, para hablar de La economía no miente, de Guy Sorman, que ya había reseñado en nuestro periódico.



La parte en la que aparece un servidor empieza en el minuto 31, más o menos, aunque ya puestos les recomiendo ver todo el programa


Lo más curioso del tema es que en el programa, grabado hace unos días, hablamos de la "argentinización " de España, término que usamos a partir del relato que hace Sorman de los muchos y muy prolongados errores en política económica que se han cometido (y se comenten todavía) en Argentina.

Pues bien, hoy mismo Juan Ramón Rallo ha publicado (también en Libertad Digital, por supuesto) un excelente artículo titulado, precisamente, La argentinización de España, obviamente sin haber visto el programa y sin que tenga nada que ver.

Sea como sea, no dejen de leerlo.

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05 diciembre, 2008

La economía no miente, según Guy Sorman


El último libro de Guy Sorman tiene no pocos aciertos importantes, algunos errores de bulto y una virtud que me parece bastante reseñable: seguramente enfadará a muchos, a uno y otro lado del espectro ideológico, si bien los más vapuleados son, como era de esperar, los que todavía creen en los sistemas económicos planificados y en la intervención gubernamental masiva.

Así empieza la crítica de "La economía no miente" que he escrito para el suplemento de Libros de Libertad Digital de esta semana. La obra de Guy Sorman publicada por Gota a Gota es una lectura bastante interesante que les recomiendo, a pesar de algunos errores que comento en mi recensión y ciertos puntos de vista que personalmente comparto en buena parte pero que pueden provocar una importante polémica entre la grey liberal española.

No les cuento más, lean la crítica y, mejor aún, el libro.

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11 noviembre, 2008

Tres huevos: 100 billones de dólares

¿Se lo imaginan? Pues no es una fantasía sino el día a día de los sufridos ciudadanos de Zimbabwe, que sufrieron el año pasado una inflación del 115.000%.

Como se trata de cifras que por su propia magnitud son difíciles de comprender creo que es especialmente útil ver esta galería de fotos, que nos da una idea de lo que que la hiperinflación puede llegar a suponer.

Para que luego se metan con nosotros cuando criticamos que pongan a tope la maquinita de hacer dinero.

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04 noviembre, 2008

El paro y la protección del Gobierno

Se han hecho públicos hoy los terroríficos datos del paro del mes de octubre (y los de la afiliación a la Seguridad Social, que tampoco son mancos. Como bien contamos en Libertad Digital (y perdonen la cuasi autocita) el ritmo de la destrucción del empleo está alcanzado los peores registros que se recuerdan, duplicando los datos más duros de los 90, casi haciendo lo mismo con los de los 80 y sólo es comparable a crisis de los años 70 y 60.

Sí, sí, ustedes han leído bien y yo tampoco me he equivocado al teclear: hay que retroceder 40 años en el tiempo para encontrarnos una situación así.

Frente a este desolador panorama, nuestro presidente (que ya fue preparando el terreno ayer con una comparecencia inesperada anunciando medidas paliativas que no solucionan el problema de fondo) se ha decidido hoy por mentir y por hacer demagogia barata.

Sí, por mentir con todas las letras cuando dice que la tasa es la más baja de la democracia y olvida que en el último año hay 800.000 parados más, o cuando dice que en España trabajan 20 millones de personas el mismo día que la afiliación a la Seguridad Social se ha quedado muy cerca de los 19 millones.

Y en cuanto a la demagogia, me parece alucinante que el presidente hable de que el Gobierno protege a los parados. ¿El Gobierno? Será más bien el Estado, señor Zapatero, es decir, todos los contribuyentes que pagamos religiosamente nuestros impuestos. Además, ¿a qué llamamos protección? ¿A la prestación de menos de 800 € con la que los parados tienen que buscarse la vida? ¿A las políticas absolutamente faltas de eficacia que está poniendo en marcha para solucionar el tremendo problema del paro? ¿A pasarse más de un año mano sobre mano mirando como llegaba la crisis sin reformar el mercado de trabajo?

Lo peor de todo es que ni el Gobierno ni el Estado pueden proteger a los parados, nadie puede hacer que se sientan útiles por la mañana, nadie puede eliminar su preocupación y su angustia, nadie puede devolverles a sus compañeros de trabajo, sus pausas para el café, la sensación de ganar un sueldo y no un subsidio...

No intente proteger a los parados, señor Zapatero, mejor procure poner los medios para para que dejen de serlo, si es que sabe.

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24 octubre, 2008

Sarkopierre

La avalancha de socialismo que nos invade (esto sí que va a ser una horda roja y si no al tiempo) tiene entre sus primeras filas un protagonista que me sorprende y me decepciona, seguramente porque pese a mi fachada de hombre duro y pesimista antropológico en el fondo soy un romántico que espera algo bueno de algunos políticos... ¡Hay que ver que ideas tienes, Carmelo!

Pues bien, como les decía ando patidifuso y ojiplático con Sarkozy, que venía a rescatar la cultura del esfuerzo y enterrar el espíritu haragán y rojete de mayo del 68 y ahora lo que está es liderando el sepelio del señor Mercado, el gran culpable desde la covachuela en la que debe estar escondido, como un Bin Laden cualquiera.

Y es que el Mercado tiene la culpa de todo, más que nada porque así los políticos no tendrán culpa de nada y porque, que demonios, el capitalismo - salvaje - desregulado es una excelente cabeza de turco. Por supuesto, que el mercado seamos todos los consumidores tomando decisiones individualmente es lo de menos, es más, no lo vamos a decir mucho no sea cosa de que la gente se de cuenta de que le están echando el muerto encima.

Pero el caso es que los políticos han visto claras varias cosas: la primera que es mucho más fácil clamar contra el capitalismo - salvaje - desregulado que admitir que precisamente ellos (qué casualidad) lo habían regulado fatal y lo vigilaban peor; la segunda que aprovechando que el Potomac pasa por Washington (¡toma ya frase hecha en versión cosmopolita!) la ocasión les viene que ni pintada para meter los tentáculos en todas las parcelas de la sociedad que por ahora estuviesen más o menos libres de su control, pues sólo en su sabiduría infinita garantizará la futura felicidad de sus súbditos, que ciudadanos no va a quedar ni uno.

Y la tercera es que la situación es tan óptima para ampliar su ya inmenso poder que no se van a parar en barras para salirse con la suya: ahí tenemos a Sarkozy, que a partir de ahora yo creo que deberíamos llamarle Sarkopierre en homenaje a su incorruptible y guillotinero predecesor, convertido en poco menos que un peligroso agente revolucionario y avisando de la rebelión de las masas si los políticos fracasan, que no fracasarán, en su intento de robarnos la poca libertad que va quedando como ya nos están robado las carteras para dárselas a los bancos.

Malos tiempos para la lírica, terribles para la prosperidad y peores aún, si cabe, para la libertad.

PD.: No se pierdan el interesante análisis de Ferhergón al respecto.

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23 octubre, 2008

Ayúdame, hijo de Satán; invítame, asqueroso capitalista

Curiosa la forma que tiene el Gobierno (o su representante en la tierra, que es Pepi... digo Don José Blanco) de granjearse apoyos e invitaciones: por un lado exiges y por el otro ofendes. No parece muy inteligente y ni tan siquiera tiene el glamour mafiosillo de la amenaza, ya que se queda en el simple y mero insulto, siempre con el tono, entre clerical y barriobajero, que tiene Pepi... digo Don José, de decir las cosas.

Hoy hemos visto esta llamativa estrategia en todo su esplendor en la entrevista que Susana Griso (también en todo su esplendor, todo hay que decirlo) le ha hecho al político socialista: para empezar le pedía al PP una ayuda que el "Partido Payudar" ya le había ofrecido, e instantes después se pone a rajar de Rajoy, "que a estas horas está en otra cadena y seguro que está metiendo el dedo en el ojo de Zapatero" y de los malos que son esos del PP que no hace más que criticar.

Pero por si eso no fuera suficiente, el siguiente objeto de sus iras ha sido aquel que se supone que tiene que invitarnos a la famosa cumbre de Washington: al mismo tiempo que se exige esa invitación se culpa al anfitrión de todos los males ("Estados Unidos es el epicentro de la crisis") y se asegura que sin nosotros y nuestra proverbial sabiduría económica aquellos gañanes no tendrán nada que hacer.

Aparte de esto, toda la que está montando el gobierno alrededor de la cumbre de marras es un espectáculo diplomático - patético como hemos visto pocas veces y que parece más propio de un adolescente lleno de granos al que la chica de sus sueños no le hace ni caso que de las más altas esferas de la política internacional. Hay dos posibilidades, o ya tienen apalabrada con cierta seguridad esa presencia y, por tanto, este suplicante arrastrarse por el fango no tiene otro sentido que ridiculizar al país; o, efectivamente, no hay nada más que negativas y estamos corriendo el riesgo de quedarnos fuera después de haber suplicado entrar, en lo que sería uno de los momentos más esperpénticos que se recuerdan desde las capitulaciones de Bayona.

Por otra parte, me sabe mal por la parte del "exitazo" que me toca como español, pero a larga lo mejor que podría pasarnos es que Zapatero se quedase en casa rumiando su derrota, tampoco creo que le fuesen a hacer mucho caso, pero ya habrá allí demasiadas voces defendiendo el socialismo en nombre de los excesos de un "capitalismo desregulado" que ya regulaban en exceso los mismos que ahora quieren aprovecharse de todo esto para mandar en lo poquísimo en lo que todavía no mandaban.

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21 octubre, 2008

¿Pero de qué coño se ríe este tío?

Estoy siguiendo la intervención de Rajoy en el debate de los Presupuestos (que, por cierto, me está pareciendo realmente brillante desde el punto de vista parlamentario) y me llama profundamente la atención la actitud tanto del presidente del Gobierno, con una sonrisa de oreja a oreja cuando la intervención del líder de la oposición era más dura; como de su vicepresidente, que en alguna imagen televisiva parecía dormir, con esa pose que pone él cuando hablan los demás como si todos fueran lo más aburrido del mundo... cuando lo más aburrido del mundo es él.

¡Y encima el tío empieza su intervención afirmando que ha seguido a Rajoy con mucho detalle!

En cuanto a las risitas de ZP, me ha recordado mucho a la actitud de ciertos invitados cuando mantenía debates en Periodista Digital, aquellos que en mitad de la intervención de su oponente dialéctico miraban al moderador (es decir, a un servidor) sonriendo con suficiencia y un inequívoco aire de superioridad y diciendo sin palabras: ¿has visto las gilipolleces que está soltando este? La cosa me parecía de bastante mala educación y no demasiado inteligente, ya que para tener esa complicidad con el moderador hay que saber mejor lo que éste piensa.

Curiosamente, todos los que hacían ese tipo de gestos eran aquellos que disponían de unos argumentos más endebles y que, bien por esa razón o por su propia torpeza, peor los defendían. Vamos, exactamente igual que un presidente del PSOE durante el debate de los Presupuestos.

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17 octubre, 2008

La explicación definitiva de las subprime esas

Para los que no somos expertos en economía, aunque Manuel Llamas se está empeñando en que alcance ese "estatus" a manchas forzadas (y a base de disgustos, habría que decir), está jodido entender el asunto este de las crisis financieras, las subprimes y, en definitiva, las razones de todo este caos que se nos viene encima.

O mejor dicho, estaba jodido hasta la llegada de este vídeo que me ha pasado hoy un amigo:




Sé que no es muy nuevo y seguro que muchos lo habrán visto ya, pero me ha parecido tan esclarecedor que no he podido dejar de colgarlo.

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