30 junio, 2005

¿Una Fox a la española?

Con todo este follón sobre las televisiones y las licencias para emitir en analógico y digital nadie, que yo sepa, está comentando algo que me parece interesante poner sobre el tapete, no para que quien debería darse cuenta se la de, que sé yo que no tiene esta modesta página tan largos tentáculos, sino para sacar el tema a la discusión en nuestro reducido círculo y que veamos entre todos qué nos parece y, sobre todo, porque me da la gana.

El caso es que estudiando el panorama televisivo que se nos viene encima podemos ver que, ciñéndonos al medio plazo analógico, vamos a tener unas 6 cadenas de cobertura nacional: las dos de TVE, las actuales Tele5 y Antena3, la inminente Polanco TV y la que se concederá en un futuro concurso que tiene toda la pinta de que será entregada con lazo y todo al Grupo Z, actuales editores entre otras lindezas de esa joya cárnica que es El Periódico.

Si nos tomamos la molestia de analizar un poco la orientación ideológica o la línea editorial de todas estas televisiones o de los grupos que respaldan las futuras cadenas podremos ver que nada más y nada menos que cinco de seis están claramente escoradas a la izquierda. Aun asumiendo que la mayoría de la sociedad española se considere de izquierdas (algo que habría que discutir unas 500 horas como mínimo) está claro que el porcentaje no puede ser tan abrumador, ni en la peor de mis pesadillas puedo admitir que más del 80 % de mis conciudadanos son de izquierdas.

Además, ni siquiera “la otra” cadena en liza, Antena3, puede considerarse orientada ideológicamente para satisfacer las necesidades de información o entretenimiento de esa parte de la sociedad española, mayor o menor pero importante en cualquier caso, que no puede sentirse representada por las restantes emisoras. Hay como mínimo diez millones de españoles, votantes del PP y aledaños, que no encuentran en ningún informativo un referente ideológico con el que se puedan sentir identificados, que siempre tienen que andar soportando las “progradas” de Tele5 y el sectarismo descarado de TVE (por no mencionar lo que se nos viene encima…).

Este es el panorama actual pero, ¿se ha dado cuenta Antena3 de la oportunidad que se le presenta? Hoy por hoy parece el único grupo en posición de satisfacer a ese público que, estoy seguro, de encontrar un espacio en el que se sintiesen cómodos le serían tremendamente fieles.

EEUU nos ofrece un ejemplo al respecto: en un panorama infinitamente más variado pero igualmente escorado a la izquierda la única cadena de televisión que trata de trabajarse a ese público “de derechas”, la Fox, ha logrado un éxito arrollador en los últimos años y es hoy en día una de las referencias ineludibles en el mundo de la opinión y, sobre todo, un pingüe negocio.

Y antes de que lo digan ustedes: sí, el que no se consuela es porque no quiere.

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Tardes y sobremesas de verano, que recuerdos (I)

Cuando era un chaval el verano y sus inmensas vacaciones (momento güere jav al de fluaers gon) tenían diversos "daños colaterales" entre los que cabe destacar el hecho de poder dedicar las horas de la siesta a ver la tele en lugar de tener que volver al cole a las clases de las marías, que eran las que asignaturas a las que se solían dedicar las tardes.

Ello nos permitía, amén de echar alguna que otra cabezada, disfrutar de las series infantiloides que nos proponían los por entonces únicos canales televisivos del Ente Público Fantasmagórico, Televisión Española. Luego vinieron el Tour con Delgado y, sobre todo, Induráin (nunca le pagaremos a ese hombre lo que nos hizo disfrutar), pero en la infancia remota lo que primaba era la primera y sus series diarias, mayormente americanas si exceptuamos la recurrente Verano Azul, que tampoco es de lo que quiero hablar.

A mí las que me gustaron y las que recuerdo con más cariño fueron las series de héroes variados que recorrían los polvorientos caminos de América ayudando a los débiles y los oprimidos, y en este género hay dos joyas que destacan y, como suele decirse, brillan con luz propia: “El coche fantástico” y, por supuesto, “El Equipo A”.

La primera narraba las aventuras de David Hasselhoff posterior vigilante de la paja, digo de la playa, en la piel de Michael Knight, un ex policía contratado por la Fundación Para la Ley y el Orden (algo así como la FAES pero en serio) para, a los mandos del fastuoso coche KITT, ir por ahí a darles badana a esos malos de opereta que tenían completamente acogotado a un pueblo del medio oeste.

Pese a que lucía un peinado y un estilo tan imposibles como su apellido, Hasselhoff no logró evitar que el protagonismo le fuese totalmente arrebatado por el vinículo, que al fin y al cabo daba título a la serie: el famosísimo KITT que era algo así como juntar a R2D2 y a C3PO, quitarles el toque gay de éste último y ponerles cuatro ruedas y más gadgets que al Inspector Ídem. Además de saltar y acelerar KITT hablaba y tenía una guasilla notable, con un humor inglés y un acentillo cuidado y metálico que nos deleitaba al pronunciar la palabra mágica “Maiquel” cuando llamaba a su dueño, amigo y conductor.

La serie contaba, además, con algunos secundarios de lujo, mi preferido era Devon Miles, el jefe de la Fundación Para la Ley y el Orden (por cierto, ojo al nombre que es totalmente genial) y que era algo así como el Superintendente de la TIA pero en versión British y con un cierto aire a Michael Caine. Devon se comunicaba con Maikel a través de unas videoconferencias que eran de los momentos más entrañables de la serie y en las que, pese a hacer él la llamada, siempre le pillaban como de sorpresa.

Otro personaje destacado era la mecánica jamona que trataba a KITT más como si aquello fuese una casa de masajes que un taller, algo que el coche con su peculiar personalidad no dejaba de agradecer de una forma que si hubiésemos sido algo más mayores no habríamos dejado de hacer chistes sobre el tubo de escape. La mecánica en cuestión, cuyo nombre no recuerdo, tenía unos muslos que se adivinaban marmóreos bajo un mono jai-tech y totalmente impoluto, pero destacaba sobre todo por sus muy apropiadas y kilométricas uñas (lo típico en un mecánico) y por como asía las herramientas con idéntica sutileza y grado de presión con el que habría asido un pene, por poner el primer ejemplo que se me ocurre.

Pero los reyes indiscutibles de las tardes de verano fueron y serán por siempre los chicos de Hannibal Smith (por cierto, es curiosa la nómina de grandes estrategas de la humanidad que han compartido ese nombre, el propio Smith, Aníbal Barca, Hannibal Lecter…). Pero es tanta la genialidad que acumulaban los capítulos de esa inolvidable serie que merecen un post aparte, que llegará mañana a sus pantallas…

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29 junio, 2005

No me gustan los perros, ¿¿¿PASA ALGO???

Hoy en día, con este gobierno del buen rollo que nos invade y en la cruzada zapateril por la igualación de los derechos creo que hay un sector de la población que es, que somos, injustamente marginados y, en ocasiones, tratados como verdaderos apestados. Así que pido una rápida acción gubernamental al respecto. No, no me estoy refiriendo a los gays o las lesbianas, ni siquiera a la gente de Teruel, que también existe, o a los calvos; estoy hablando de aquellos a los que no nos gustan los perros.

Sí, ya sé que son muy cariñosos, muy fieles, que dan mucha alegría en la casa y que se les coge cariño y tal, pero a mí un bicho lleno de pelos, muchas veces baboso, que se orina en las esquinas y que generalmente te demuestra su cariño a base de lametazos… pues qué quieren que les diga, lo que me da es asquito. Todo esto sin entrar a comentar otros aspectos como el coñazo que dan con los ladridos, el hecho de que son portadores de enfermedades (y esto no depende de que estén o no bien cuidados) o las mierdas que pisa uno por la calle de vez en cuando (justo es decir que cada día menos, se ve que nos vamos civilizando).

Aclaro para quien pueda estar preguntándoselo que nunca he tenido un trauma perruno, que de niño no fui atacado por ninguna fiera corrupia y salvado de la muerte por un milagroso pastor, en plan caperucita. No, mi asco es puramente personal y reflexivo y nace de las características de lo perros que ya he reseñado y de mi gusto personal.

He de admitir, eso sí, que esta escasa querencia por el amor canino se ha venido incrementando al contemplar diversos comportamientos que se repiten casi en el cien por cien de las ocasiones. Pongamos por ejemplo: se encuentra uno a una pareja de amigos que están sacando a pasear a su inmenso gran danés, el perro al ver que te tratas con sus dueños se te acerca para estudiarte primero y, llegado el caso, hacerte gracias; después de varios lametazos ante los que uno tiene que aguantarse las arcadas la inmensa mole danesa se levanta y trata de apoyarse en mi pecho, como me aparto con visible desagrado mis amigos me tranquilizan:

- No te preocupes que no hace nada.
- Joder, pues a mi me parece que ya me está haciendo algo.


Sin embargo el dueño de un perro es como el fumador: no se da cuenta de que su humo (su bicho en este caso) molesta.

Pero lo peor de todo es la marginación, los prejuicios, si uno admite que no le gustan los perros no se piensa que es que no quieres determinado tipo de compromisos o, simplemente, que no te van los animales, no: es que eres un ser sin sentimientos y básicamente malvado, so facha, cabrón!!!

Pues no, no me gustan los perros pero a pesar de ello soy buena persona (que no perfecto), estoy a favor de los animalitos (preferentemente a una distancia prudencial) e incluso disfruto con el contacto con la naturaleza, el aire de la sierra y el arrullo del riachuelo y de la brisa meciendo las hojas de los árboles. Soy tan sensible, en suma, que puedo llegar a la cursilería con facilidad como habrán podido comprobar en la frase anterior. Simplemente me desagradan los perros, ¿PASA ALGO?

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Gallardón sobre Fraga

En éste blog los elogios al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz – Gallardón suelen ser tan escasos como para poderse contar con los dedos de una oreja, así que no quiero dejar pasar la oportunidad para alabar la excelente “tercera” que hoy ha publicado en ABC alrededor de la figura de Manuel Fraga.

En el extenso artículo hace Don Alberto un repaso a diversos aspectos de la figura de Fraga señalando no sólo la importancia que su gestión ha tenido para “conectar” a Galicia con España, Europa y el siglo XXI, pero además destaca algo de lo que se está hablando menos y que es, en efecto, particularmente importante:

Manuel Fraga ha introducido así en la España autonómica dos valiosos elementos que hoy es preciso reconocerle. Por una parte, el desarrollo material de una sociedad que se ha deshecho de cualquier posible complejo para incorporarse al progreso nacional con afán de liderazgo. Por otra, la apertura de una senda transitable por la que puede discurrir civilizadamente la pluralidad española en sus múltiples variantes. El modelo promovido por Fraga ha demostrado que la coincidencia de sentimientos de pertenencia simultáneos no sólo es posible sino además beneficiosa en términos económicos, sociales y culturales (…)

Pues sí, pues sí, muy bien visto señor alcalde. Además de eso reflexiona Gallardón (entre otras cosas) sobre el ambiente de crispación que nos invade y sobre cómo hombres como el propio Fraga y otros (¿velada alusión a Guerra?) que fueron los que de verdad trajeron a España la democracia:

No hay en la España actual mayor urgencia que la de restaurar el espíritu de consenso y de lealtad mutua que hombres como Fraga hicieron posible en la transición. Resulta muy significativo que estén siendo ellos, en distintos partidos, los que estén llamando a la cordura y advirtiendo del riesgo que supone olvidar aquel espíritu. Por eso, es imprescindible que su voz se siga escuchando y permanezca en la vida nacional. Su actualidad y su necesidad son hoy mayores que nunca”.

Un buen artículo y bastante oportuno, aunque quizá lo habría sido todavía más un poco antes de las elecciones gallegas…

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28 junio, 2005

¿Dónde es la fiesta?

La chica justo detrás de mí en la cola de la caja del hipermercado es rubia de bote y no va demasiado elegante, pero no sólo no es fea sino que, además, en su altura cabe un cuerpo notablemente hermoso. Sus piernas son largas a pesar de las poco favorecedoras chanclas de dedo, compensadas quizá por la escasísima minifalda negra bajo la que, Oh Dios mío, la ropa interior parece brillar por su ausencia; es lo que tienen estas prendas de talle tan extremadamente bajo cuando se visten descuidadamente: dan más información de la necesaria.

En su cesta de la compra sólo tres productos: una botella de Coca Cola Light de dos litros, otra de tequila y una caja de preservativos Durex de 12 unidades. ¿Dónde es la fiesta, chatina?

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De amargas victorias y dulces derrotas

En la noche electoral de las generales del 96 un muy ufano Felipe González calificó los resultados electorales como “la más dulce de las derrotas”. Hay que reconocer que en ese momento los votantes del Partido Popular teníamos un sabor de victoria tan amargo que no podíamos sentirlo sino como una derrota: con todo lo que había caído y la evidente descomposición de los gobiernos de González ganar de penalti y en el descuento nos pareció tan poca cosa, algo tan pírrico que recuerdo aquella noche como la de un inmenso cabreo.

Pero luego nos fuimos dando cuenta (y el propio Pte. Glez. más pronto que nadie) que la derrota podía ser dulce como el arrope, pero no dejaba de significar que se perdía el envite, que había que salir del ministerio, que la llave de paso del dinero público la iba a controlar otro y que, en resumidas cuentas, se acababan los grandes chollos.

Ahora la historia se repite en cierta forma, pero al revés, y es el PSOE el que se está especializando en ganar por la mínima o, mejor dicho, en perder pero al final acabar ocupando las poltronas a base de pactos: estuvieron a punto de hacerlo en Madrid, lo hicieron en Cataluña, querían hacerlo en las vascongadas (con resultados patéticos) y probablemente lo harán en Galicia. Al PSOE no le importa pactar con éste, aquel, el de más allá o el mismísimo Satanás con tal de ocupar despachos y hasta lo han hecho en una cosa tan seria como el Gobierno de la nación, al que se han aupado apoyándose en los votos de comunistas y separatistas y porque no había nada peor a mano.

Así nos encontramos con paradojas democráticas como que un partido sea el más votado con un 45 % de los votos y con notabilísima diferencia de más de doce puntos respecto al segundo, es decir, un resultado notable, pero que al final se quede fuera del gobierno: eso sí que es una amarga victoria.

Yo tengo la esperanza, si bien cada día más lejana, de que esta política de pactos-con-quien-sea acabará pasando factura a los socialistas, de que antes o después los votantes se darán cuenta de que la mera toma del poder no puede justificar determinadas alianzas, algunas políticas, ciertas actitudes. Eso sí, mientras la maquinaria propagandística siga funcionando como hasta ahora cualquier Batalla de Kadesh empatada o incluso perdida por doce puntos se puede convertir en una gran victoria, y es que ya hace mucho que está todo inventado.

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27 junio, 2005

Así era (y es) el comunismo real: “El Imperio” de R. Kapuscinski

Acabo de leer un excelente libro, otro más, del periodista polaco Ryszard Kapuscinski que no quiero dejar de recomendarles, se titula “El Imperio” y es una crónica de diversos viajes del autor por el territorio de la antigua URSS y, en cierto sentido, de la relación de Kapuscinski con lo que él llama El Imperio, término por el que se refiere al enorme territorio que vivía bajo la bota bolchevique y en el que, muy acertadamente, él no veía sino una prolongación del estado zarista.

El principal de los viajes de Kapuscinski se produjo entre los años 89 y 91, es decir, en pleno desmorone del sistema comunista y cuando la URSS se estaba colapsando como país. El periodista polaco visitó alguno de los lugares más conflictivos del momento como Nagorny Karabaj, el pequeño pedazo de tierra azerbaijana habitado por armenios que se disputaban las repúblicas de Armenia y Azerbaiyán en el que pasa toda una aventura; y también ciudades y zonas tristemente famosas en la historia soviética por ser los emplazamientos de los grandes campos de concentración siberianos: Kolymá, Vorkutá, lugares a los que la millones de personas eran enviados a morir por las razones más ilógicas, variadas e incomprensibles que imaginarse pueda.

Dentro de su estilo habitual Kapucinski se acerca al pueblo (en el buen sentido de la palabra) habla con artistas, con políticos (pocos) y, sobre todo, con gente de la calle, con antiguos presos, con amas de casa y trabajadores que no pueden comprar nada en las vacías tiendas.

El libro es una excelente fotografía de lo que era la URSS y, supongo que al menos en parte, sigue siendo Rusia, políticamente y, sobre todo, desde el punto de vista de la desesperada vida diaria de los ciudadanos en un país que no funciona, en el que todo pasa por la burocracia y la corrupción y en el que la asfixiante maquinaria del estado estaba (¿está?) permanentemente enfocada a machacar al individuo, a destrozar su personalidad y su individualidad, a convertirlo en un muñeco parte de la masa.

Por otra parte, también resulta escalofriante el dibujo, por momentos extraordinariamente detallado, del inmenso mecanismo de represión creado ya en tiempos de Lenin y llevado a su paroxismo en los años de Stalin. Escrito desde los propios gulags, apropiándose de la voz de las víctimas y contándonos al mismo tiempo la vida de los verdugos nos hace sentir por momentos el inmenso frío, climatológico y moral, que debieron sufrir las decenas de millones de personas que fueron a morir a lugares como Kolymá.

Se trata, en definitiva, de un certero análisis de lo que es un sistema comunista, de lo que supone en las vidas de aquellos, los pobres, los ciudadanos anónimos, los desfavorecidos, para los que se supone que se ha creado tamaño horror. El que después de leer estas páginas siga defendiendo el sistema socialista será, inequívocamente, o un ciego o un inmoral o, quizá, ambas cosas.

Y todo escrito en el brillante estilo de Kapuscinski, con su impecable y aparentemente sencilla prosa que nos mantiene permanente pegados a sus páginas

Imprescindible.

Ryszard Kapuscinski, El Imperio, Editorial Anagrama. ISBN: 84-339-2535-6

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26 junio, 2005

A vueltas con las televisiones, menudo mareo

Aunque ya es un poco tarde, no quiero dejar de comentar el lío que se ha montado alrededor del tema de las televisiones. Como ustedes sabrán el tema se resume en varios puntos: por un lado la decodificación total de Canal +, que pasará a llamarse algo así como La 4 y emitir en abierto las 24 horas del días; por el otro la apertura de un concurso para la concesión de una nueva licencia de televisión analógica, que según todos los indicios ya está concedida al Grupo Z; además, se reordena el mercado de la futura televisión digital perjudicando gravemente a los nuevos actores que entrarán en él; y, por último, se reforma RTVE en un claro movimiento de, como decía el Príncipe de Salina.

Para mí, lo más llamativo de todo esto es el descaro con el que actúa el gobierno, su falta de disimulo y su carta blanca para llevar a cabo cosas que en manos de “la derecha” habrían sido motivo de manifestación “espontánea” a las puertas de todas las sedes del PP, pásalo.

En primer lugar se cambian arbitrariamente las condiciones de una concesión para beneficiar a un grupo mediático cuyas buenas relaciones con el gobierno son groseramente notorias, por no decir algo peor; además se retrasa el llamado “apagón digital” (el paso de todas las cadenas a la tecnología digital) para dar tiempo a esta empresa a que rentabilice su inversión; si esto no es poco se convoca un concurso cuyo resultado ya todos conocemos en lugar de permitir que emitan dos cadenas que ya tienen una concesión; y encima se dibuja un panorama de la televisión digital que machaca concienzudamente a éstas cadenas en beneficio de los actores ya establecidos.

El indignadísimo editorial de ayer de El Mundo, uno de los grandes perjudicados de todo este sarao, llamaba la atención tanto por su comprensible carga de ira como por la extraña inocencia que demuestra el periódico. ¿Qué se esperaban de estos sectarios del talante? Bueno, supongo que un poco menos de descaro.

Hay una conclusión positiva de todo esto y es que ya no cabe llamarse a engaños, ya sabemos a lo que nos enfrentamos: a uno de los gobiernos más sectarios y corruptos (si señores, esto también es corrupción) de la historia de nuestra democracia y, desde luego, al más desvergonzado.

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25 junio, 2005

Cambio de diseño

Un poco forzado por las circunstancias (el error del que les daba cuenta ayer no he conseguido arreglarlo) y otro poco forzado por el hecho de que ya iba siendo hora me he animado a cambiar el diseño. Quedan unos pocos toques que dar pero como lo otro estaba todavía peor me ha parecido que era mejor subirlo así, a un 80 % de desarrollo. Al fin y al cabo así lanza las cosas Microsoft y no les va tan mal...

Agradeceré inmensamente sus opiniones, ideas y si me encuentran uno de los 712 gazapos que debe haber, bien a través del sistema de comentarios bien a mi correo.

Una vez más, disculpen las molestias que esto les haya causado.

PD.: Gracias a los que me han ayudado en este aprieto y muy especialmente a David.

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24 junio, 2005

Esto está descabalgado

Por razones que en mi ignorancia hacheteemeelera soy incapaz de discernir esto se ha descabalgado y en este momento no soy capaz de solucionarlo. Pido disculpas a mis lectores y les prometo que mañana me pondré a arreglarlo lo antes posible.

El precio de la ignorancia...

ACTUALIZACIÓN: Después de más de media mañana hurgando en las tripas del html como si de una piñata se tratase no he logrado solucionar el problema. Seguimos en ello pero a saber cuando lo arreglo. Mis más sinceras y avergonzadas disculpas a quien se encuentre esta bazofia de página en su estado actual.

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Pues como luego no nos den las olimpiadas...

Siempre he sido de los que piensan que es lógico que una ciudad como Madrid tenga permanente un cierto nivel de obras y una más o menos notable población de zanjas, quizá en los últimos tiempos ese nivel ha venido siendo un poco más alto de lo razonable, impactando demasiado en el nivel de vida de mis conciudadanos, pero por otro lado no dejaba de ser cierto que durante bastantes años la ciudad ha estado un tanto adormecida (esos genios socialistas que auguraron que Madrid ya no iba a crecer) y nos tocaba ponernos al día en muchos aspectos y en muchas zonas.

Todo eso es tan verdad como que lo de ahora no tiene nombre ni perdón de Dios.

Yo no sé si con la excusa de las olimpiadas o porque le sale al señor alcalde de sus muy intervencionistas cojones, con perdón, pero la ciudad está muy cerca de ser absolutamente intransitable: no se puede hacer ningún trayecto de más de 10 minutos (el madrileño “está ahí al lado”) sin encontrarse con cuatro calles cortadas, dos a las que se le ha cambiado la dirección y tres en las que se ha pasado de un carril a 5 porque se está ampliando o construyendo el túnel.

Pero no se preocupe, ciudadano, para evitar todos esos follones lo único que debe hacer es utilizar el primer cinturón de circunvalación, la famosa M30, entonces ya directamente entrará en una pesadilla que ríase usted de “La línea de sombra” de Joseph Conrad: la inmovilidad absoluta versión S XXI.

Hoy he hecho un trayecto de una parte a otra de la ciudad que no debería haberme costado más de veinte minutos y para el que he empleado algo más de una hora, en un momento que no puede ser calificado de hora punta. He tenido que abrirme paso entre una maraña de obras y atascos y empiezo a preguntarme hasta que punto se puede apretar la soga que poco a poco va ahogando el tráfico de la ciudad.

Como después de todo esto sigamos teniendo atascos, que los tendremos, y encima no nos den las olimpiadas le va a votar a usted la madre del topo, estimado Sr. Gallardón.

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23 junio, 2005

Patxi y Zapatero, esos grandes estrategas

Ya decíamos poco después de las elecciones que la estrategia que Patxi y Zapatero han diseñado para su partido en el País Vasco tenía pinta de que les iba a dejar colgando de la brocha; hoy se ha consumado el ridículo: Ibarretxe ha sido elegido mandamás de la cosa euskaldún… con los votos de ETA.

El cálculo de estos napoleones de la política estaba relativamente claro: en primer lugar se prescindía de Nicolás Redondo Terreros, que es un tío con convicciones democráticas y con eso no se va a ningún lado; en segundo lugar se ponía al mando de la nave a Patxi, un político transparente no porque no mienta sino porque no se le ve. Con Patxi al mando el tercer movimiento fue separarse del PP y acercarse al PNV en plan gato retozón.

Ya para terminar y poco antes de las elecciones se permitió que se presentase el brazo político de ETA con la idea de que le arrebatase votos a Ibarretxe por el extremo radical mientras que Patxi hacía lo propio por el extremo “centrista”, de forma que dicha maniobra de pinzamiento dejase a los socialistas vascos como amos del cotarro y dominando la cámara de Vitoria.

Pues señores, la han cagado pero bien. Mientras el PSOE se alejaba del PP como de la peste tratando de seducir a Ibarretxe éste les ha hecho el mismo caso que a la fea del baile: el desprecio más absoluto.

Y es que ser cínico y jugar con temas como las vidas humanas y el terrorismo en base a base a fríos cálculos electorales es algo moralmente despreciable, pero que encima te salgan mal las cuentas, eso ya no tiene precio. Pues a Patxi y a Zapatero les ha salido el tiro por la culata, o eso o lo que querían es que, una vez más, los de las pistolas mandasen en el parlamento.

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22 junio, 2005

No a la palabra guerra

Supongamos que alguien, un ciudadano cualquiera, nos dice que la palabra guerra es “inapropiada” para aparecer en la Constitución de un país civilizado, como es lógico y normal nos parecería que el individuo en cuestión es un simpático utópico de lo más ignorante, amén de que probablemente nos llamaría la atención la cantidad de tiempo del que parecería disponer nuestro anónimo contertulio para pensar gilipolleces.

Pues bien, ahora quien sea capaz (que no es fácil) que imagine similar situación pero, en lugar de en la barra de un bar y bajo la influencia de bebidas espirituosas, en el Congreso de los Diputados y protagonizada no por un compatriota cualquiera sino por el Ministro de Defensa. Claro, que la cosa resulta un poco más creíble si recordamos que dicho minijtro no es otro que aquel que afirmaba, muy coherente con el cristianismo que se supone que profesa, que prefería dejarse asesinar a matar él a alguien. Lástima que esa coherencia no se la plantee a la hora de mentir.

El argumento de Bono es, a grandes rasgos, que como somos parte de la ONU no podemos declarar guerras, así que sobran las referencias a ello en la Constitución. Al Ministro de No-Defensa se le escapa la posibilidad, por ejemplo, de que nos la declaren o de que, sin llegar a declararla formalmente, una parte de nuestro territorio sea invadida o agredida.

En los mundos imaginarios que día a día se construyen Zetapé y Moratinos ese escenario es imposible, pero en el mundo real del Islote Perejil quizá no deberíamos despreciarla tanto. Por otra parte, si la guerra es un imposible metafísico… ¿para qué queremos un Ministro de Defensa? Sí, ya sé que el tema del Yak 42 sigue ahí, pero antes o después se acabará y mantener todo un ministerio para ello me parece un gasto excesivo.

Las personas inmaduras piensan que no hablar de algo lo borra de la realidad, es como los niños muy pequeños que cuando juegan al escondite cierran los ojos y ya creen que nadie les ve. Si es por eso que el señor minijtro no se pare en la constitución, todo es hablar con la RAE y que la palabra guerra desaparezca también del diccionario. De paso que quiten también terrorismo y que zetapé sea sinónimo de “magnánimo líder e inmenso pacificador”.

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Confianza ciega

Hace algunos años de las más profundas cloacas televisivas surgió uno de esos programas en los que se encierra a la gente en una casa, granja o similar, pero en este caso con una dinámica un tanto más idiota, si cabe: se trataba de separar a parejas y colocarlas en casas distintas, los chicos allí las chicas allá, en las que además se metía a personajes del sexo opuesto con, por así decirlo, una visión amplia (y promiscua) de las relaciones sexuales. Luego, se les mostraba a unos y a otras los momentos más o menos delicados por los que pasaba su media naranja.

El producto era tan estúpido y tan nauseabundo que no llegó ni al lamentable nivel medio de nuestra televisión y fue un fracaso, hasta en el reino de la basura el hedor de “Confianza ciega”, que tal era su nombre, resultaba excesivo.

Ahora el gobierno nos pide confianza ciega y también fe en su política antiterrorista, dicho sea lo de anti sin ironía. Creo que ambos términos son bastante ajustados a la actual situación, el primero como remembranza a la citada bazofia televisiva, de parecida calidad a todo lo que estamos viendo; el segundo porque fe es, como decía el catecismo, “creer en lo que no vemos” y por ahora no vemos más que unos señores que siguen poniendo bombas y a otros que dicen que hay una oportunidad para la paz, pero a los que se les ve claramente que no se dan cuenta de la diferencia entre ésta y la derrota.

Y el ministro Alonso, mientras tanto, nos cuenta que si nos contase sería la leche.

Muy ciega tendrá que ser.

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21 junio, 2005

Hay mil y una formas de meter la pata, el PP se las sabe casi todas

Ya hemos comentado aquí muchas veces que el principal problema del Partido Popular es la comunicación, lo malo del asunto no es que el PP se comunique mal, sino que tan siquiera se dan cuenta del alcance de este problema y de que prácticamente cualquier acto público que se pueda relacionar con el partido tiene que ser parte de una “política de comunicación” que transmita una imagen de lo que el partido es, lo que quiere ser y lo que desea para toda la ciudadanía.

Así, cuando invitas a un “experto” a algo tan importante como hablar en el Senado sobre un tema de máxima actualidad y extremadamente polémico tienes que saber que lo que diga te va a caer encima, ya que lo has llevado tú. Es algo así como si llevamos a un amigo a una fiesta en casa de otro que no lo conoce y tu “invitado” vomita sobre la alfombra persa. Por mucho que te excuses has quedado como Cagancho, como suele decirse.

Pues más o menos así ha quedado el Partido Popular al invitar al Senado al señor Aquiñino Polaino, que o bien no sabe lo que dice o bien no lo sabe decir, pero que ha hecho más él solito en contra de la manifestación del pasado sábado que todas las asociaciones de gays y lesbianas de Europa.

Hoy ha habido carreras entre los cuadros del PP por desmarcarse de las opiniones del Polaino, supongo que estas alturas esto en más o menos indispensable, pero yo creo que habría sido más inteligente preguntarle antes de llegar qué pensaba él de ese tema tan polémico. Al mismo tiempo, supongo que se estará buscando al “listo” que a la hora de buscar a un experto dijo algo así como “yo conozco a uno” y también se podría buscar a quien dijo “de acuerdo”. No digo que se les fusile ni que, como decía Marsellus Wallace, su culo conozca la tortura medieval, pero al menos espero que les caiga una buena bronca y que vuelvan a tomar decisiones de ese tipo allá por el año 2047.

La comunicación señores, es la comunicación.

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19 junio, 2005

Ni sí ni no ni todo lo contrario

Las elecciones gallegas nos han salido muy… gallegas y a esta hora no tenemos nada claro quien gobernará Galicia los próximos años y eso que el escrutinio ya está por encima del 96 %. Pero es que a estas horas y con ese 4 % de votos todavía en las urnas y, sobre todo, con el voto de los inmigrantes esperando en las sacas de correo, el PP de Fraga se queda a sólo un escaño de la mayoría absoluta.

Con esas dudas y aun existiendo un importante riesgo de que el PP pierda la Xunta, los resultados me parecen bastante buenos para Fraga, que luchando contra el hecho de llevar ya cuatro legislaturas gobernando con mayoría absoluta y contra su avanzadísima edad (está claro de que Fraga con 82 años sigue siendo mucho Fraga, pero no es menos cierto que son muchos años para un puesto de tal responsabilidad) ha sido de largo el candidato más votado y está muy muy cerca de poder formar gobierno.

Pero en cualquier caso no hay que perder de vista otros aspectos importantes de estas elecciones entre los que creo que hay que destacar que el partido menos votado de los que tienen representación y el que pierde un mayor porcentaje de voto podría decidir quien será el presidente d la Xunta, lo que resulta cuanto menos extraño.

También hay que analizar estos resultados en virtud de su impacto en la política española y en este momento sólo hay una cosa que podemos asegurar, sea cual sea el resultado final tras el recuento de los votos de los inmigrantes: los que auguraban que estas elecciones podrían debilitar a Rajoy se han equivocado porque el resultado obtenido y su muy intensa participación en la campaña (que ha tenido mucho que ver con él) no hacen sino reforzarle como un líder que puede hacer grandes campañas y obtener muchos votos. Está claro: su Galicia no será el sitio donde Rajoy empiece a caer.

No quiero dejar de comentar lo que podría significar un cambio en el gobierno gallego que no es en absoluto improbable y que seguramente tendría un impacto notable en todo lo que está ocurriendo alrededor de la Constitución y los diferentes procesos de redacción de nuevos estatutos de autonomía, teniendo en cuenta además que Galicia es una de las comunidades “históricas”. Es obvio que la presencia de un “bipartito” en la Xunta con un miembro tan radical como el BNG podría llevar el proceso mucho más allá, más rápido o más extremo…

Y por último, no puedo resistirme a reseñar el cachondeo que, una vez más, han sido las encuestas, que a pie de urna pronosticaban al PP entre 33 y 35 escaños.

La solución a todo el 27 de junio.

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La tregua - según

Hablábamos hace bien poco de un comunicado de la banda asesina ETA y nos vemos obligados, en tan sólo dos días, a comentar la siguiente fanfarronada de esos mafiosos con txapela. Ahora anuncian que no van a volver atentar (mientras a ellos les de la gana, claro) contra políticos electos.

Esta nueva “tregua”, que no merece tal nombre, revela un montón de cosas, tanto del pensamiento interno de la banda como de la actual situación política. Por lo que se refiere a lo primero, los “ideólogos” de la goma2 nos muestran una vez más su desprecio por la vida humana y por todo lo que se acerque a la decencia, las personas sólo existen en cuanto que miembros de un colectivo (cargos electos, gente que vive en Cataluña, policías y militares, el “pueblo vasco”, los enemigos del “pueblo vasco”…) y es según esa pertenencia que merecen o no la vida. Sin embargo, también podemos ver como en su locura despliegan no poca habilidad política, cosas tan sólo aparentemente contradictorias.

En cuanto a la situación política me parece particularmente preocupante lo que esta decisión pueda querer decir de las relaciones o contactos entre el gobierno y la banda. ABC, un periódico que suele estar muy bien informado en este campo, dice cosas interesantes respecto:

Fuentes consultados por ABC sospechan que la decisión de ETA de excluir entre sus objetivos a los cargos políticos puede ser fruto de los contactos preliminares celebrados hasta el momento entre emisarios del Gobierno y representantes de la banda. Al menos, los etarras parecen interpretar que la ruptura de hecho del Pacto Antiterrorista o la presencia de EHAK en la Cámara de Vitoria son cesiones del Ejecutivo de Zapatero a las que ahora los terroristas responden con otro “gesto”.

En resumen, después de la tregua-trampa de hace unos años, la tregua-colegueo que Carod se trajo de Perpiñán y la tregua-tácita con la que el gobierno pretende hacernos comulgar con ruedas de molino mientras los de la capucha le ponen bombas al molino, nos llega ahora la tregua – según, es decir, le matamos según sea usted esto o lo otro y según nos convenga más o menos desde nuestro particular punto de vista político. Eso sí, no se crea usted que le vamos a dejar tranquilo, a lo mejor no le matamos, pero le haremos la vida imposible.

Y lo peor de todo es esta sensación de que cada vez son más fuertes…

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17 junio, 2005

¿Tregua? Pues no me viene nada…

Ya decíamos ayer, hablando de un tema completamente distinto eso sí, que la realidad es tozuda y casi siempre la muy cabrona (con perdón) se empeña en ser como es y no en ser como nos gustaría que fuese, mire usted por donde. Eso nos lleva en muchas ocasiones a pegarnos de boca contra muros que estamos convencidos de que no existen o a caernos, con todo el equipo, en zanjas que no hemos visto porque pensamos que el camino bajo nuestros pies es liso y fácil.

Ambas cosas le han pasado a nuestro querido gobierno, que estaba convencido de que la realidad del terrorismo etarra era de color de rosa (y esto no es una alusión al matrimonio gay, ojo) y resulta que es más bien rojo, rojo sangre, por supuesto.

Pues eso, mientras a los capitostes de Moncloa y de Ferraz se les ha llenado la boca de treguas tácitas y meses sin asesinatos (falta de muertos que se debe en unos casos a la excelente labor policial, en otros a la impericia de los terroristas y en los últimos a la puritita suerte, como dirían en México) a los capitostes que aparecen encapuchados en el Gara lo único con lo que se les llena la boca es de palabras como “conflicto”, “autodeteminación” y “lucha armada”.

Los asesinos etarras se han asomado a su repugnante balcón periodístico, le han puesto los puntos sobre las íes al gobierno y han asegurado que “mientras continúen cerradas las puertas al reconocimiento de los derechos de Euskal Herria (ETA) seguirá luchando sin cesar…”. No sé a ustedes, lo que es a mí no me suena a tregua, pero por si nos quedan algunas dudas los propios etarras se preocupan de solucionarlas, así, denuncian “el incremento de rumores y filtraciones sin fundamento” sobre el cese de la violencia y las peticiones “unilaterales” de tregua.

Todo esto sería de risa si no fuera tan serio, pero la inocencia (o la indecencia) del gobierno no nos ha salido gratis: ahora ETA está mucho más fuerte y así lo sienten ellos (“Es mucho lo que hemos avanzado”) y lo que es peor, el Pacto Antiterrorista se ha ido al garete gracias, como los mismos etarras reconocen, a las iniciativas parlamentarias del PSOE: “En el Congreso de los Diputados se tocaron campanas de muerte para el Pacto Antiterrorista [...] detrás del fracaso del Pacto está la capacidad de resistir y avanzar demostrada por la izquierda abertzale”.

En resumen, se han lucido ustedes.

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16 junio, 2005

De cómo arruinar un país

Una de las cosas que no puede dejar de sorprenderme de cierta izquierda (si bien es cierto que no toda es tan recalcitrante) es el hecho de que por mucho que la realidad les enseñe algo una y otra vez ellos repiten los mismos errores, así que tienen la capacidad de aplicar la misma política en distintos países y en diferentes momentos históricos obteniendo siempre el mismo resultado: el desastre. Eso sí, luego la culpa la tienen el neoliberalismo y el capitalismo y, si cuela, los EE.UU.

Uno de estos errores, quizá el más contumaz, es creer que la pobreza se soluciona transfiriendo renta desde los más ricos a los más pobres y encima vía impuestos que se reparten en programas asistenciales. Esto no ha funcionado nunca y, con la experiencia acumulada, podemos afirmar que nunca funcionará.

No obstante, los socios del gobierno hacen gala de su ignorancia y han planteado en el congreso una ley para establecer una renta básica para todos los ciudadanos, es decir, generalizar el PER pero sin que ni tan siquiera sea necesario ser jornalero. Esto es, lisa y llanamente, un disparate como un piano de cola.

Alrededor de este tema y por si les queda alguna duda les recomiendo encarecidamente la lectura de este artículo publicado en la muy interesante página del Instituto Juan de Mariana. El excelente texto es obra del director del Instituto, Gabriel Calzada, y es además un buen ejemplo de las muy interesantes cosas que allí pueden encontrar.

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Una manifestación a la que el PP no debería acudir

El próximo sábado se celebra en Madrid una manifestación convocada por el Foro de la Familia y a la que se han sumado de forma más o menos entusiástica, entre otros, el Partido Popular y la Conferencia Episcopal. El lema de la movilización es “La familia sí importa” y su propósito último es protestar contra el llamado “matrimonio gay”.

Esta manifestación me provoca distintas reflexiones en diferentes planos que quiero compartir con ustedes. En primer lugar creo que para ustedes tengan todos los elementos de juicio es necesario definirme respecto al tema que le da origen y he de decir que me parece que el tema del llamado “matrimonio gay” se ha llevado, como tantos otros, con los pies. Este lamentable gobierno que nos ha caído en suerte tiene una rara habilidad para meterle el dedo en el ojo a buena parte de su pueblo, así cuando había un evidente consenso social para dotar a las parejas de homosexuales de derechos y de un respaldo legal los legisladores deciden ir mucho más allá de ese consenso y marcarse una ley que responde a los requerimientos de sólo una de las partes implicadas, sin prestar atención a las opciones, tan legítimas como las elegidas sino más, con las que una inmensa mayoría de la sociedad se podría sentir mucho más cómoda.

Por supuesto, cuando esa parte importante de la sociedad a la que le han metido gratuitamente el dedo en el ojo protesta, el agresor, en lugar de quitar el dedo, les acusa de crear crispación y de crear división y crispación. Muy democrático eso de que el que protesta es peligroso, personalmente me recuerda a regímenes entrañables que, parece, le son muy caros a este gobierno.

Dicho esto, yo no acudiré a la manifestación y no lo haré porque no creo que el tema sea tan importante como para tener que salir a la calle. En otras palabras, creo que la familia como institución tiene problemas más serios que el matrimonio gay y que hay que salir a la calle en contadas ocasiones y por temas verdaderamente graves.

Esto no quita que pienso que el Foro de la Familia tiene todo el derecho a realizar la convocatoria, exactamente el mismo que la Conferencia Episcopal o de cualquier otra asociación u organización a apoyarla. Esto vale también para el PP, pero en el caso de un partido político cabe preguntarse la oportunidad política de su adhesión a cualquier acto de este tipo. En este caso creo que los populares han perdido una excelente ocasión para ser un poco más discretos.

Y es que por mucho que la manifestación no sea en contra del colectivo homosexual, que no lo es, resulta munición muy fácil de usar en manos de la izquierda demagógica que nos invade y, además, hay que saber administrar un recurso como la presencia en manifestaciones que no es tan fácil de manejar y que, en el último mes, le está saliendo muy bien al PP. En esta ocasión yo creo que sería más sencillo y provechoso emitir un comunidado en el que se "comprenda" a los convocantes y dejar a los afiliados la libertad para ir o no.

Eso sí, cuando veo que se compara lo del sábado con las manifestaciones “espontáneas” del 13 M la verdad es que me entra tal arcada que casi me hace cambiar de idea.

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15 junio, 2005

Una noticia de alcance

En pocas ocasiones pasa por nuestro lado una noticia cuyo impacto potencial en nuestras vidas sea tan tremendo, una información de esas que sirven para darle la vuelta a una de esas esquinas de la historia tras las cuales nuestra percepción de la realidad y la perspectiva con la que la afrontamos cambiarán radicalmente.

Hoy es una de esas ocasiones.

Supongo que ustedes se preguntarán si me refiero a que se detenga a la gente por pertenecer a un partido y vociferar (o vociferar perteneciendo a determinado partido político, que es casi lo mismo pero no tiene nada que ver); o al cacao en el que se está convirtiendo la Unión Uropea; o incluso al hecho de que tengamos por nuestro suelo patrio (quiero decir, por “éste país”) a células islamistas que están enviando locos a Irak.

Pues no, todo eso son minucias frente a la noticia del año, del lustro, del siglo y, quizá, del milenio: los yanquis nos van a dejar sin jamón.

Si, ya sé que puede parecerles un poco exagerado, pero para mí es una obviedad que hasta ahora el jamón serrano y/o de bellota se había librado de la predación capitalista por la prohibición de las autoridades yanquis de que les enviásemos productos curados del cerdo. Ahora se levanta esa prohibición y todo un país de más de 250 millones de habitantes, con un alto poder adquisitivo y a los que todo lo que sea carne de marrano los vuelve locos caerán con sus garras capitalistas sobre nuestra cabaña porcina y a buen seguro que la esquilmarán y nos dejarán sin poder tocar el violín con el cuchillo jamonero, que es elemento central de nuestra especifidad cultural.

¿Qué hacer? Es obvio que tenemos que declarar el jamón bien cultural, protegerlo y, como no, subvencionarlo profusamente para que esté a la altura de nuestro poder adquisitivo, netamente inferior al de esos consumistas yanquis. No podemos dejar en las manos capitalistas del mercado el tema del jamón.

Ya es hora de que este gobierno, tan amigo de los nuevos derechos humanos él, se de cuenta de que como españoles (quiero decir, como ciudadanos europeístas de “éste país”) tenemos el inalienable derecho a comer Jabugo o, al menos, Guijuelo.

Ministra de Inclultú, ¿a qué espera para actuar?

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14 junio, 2005

Petróleo por caviar

El programa de la ONU en Irak ha sido, como mínimo, un cúmulo de irregularidades francamente sospechoso para la organización y, sin duda, una herramienta del régimen de Sadam Hussein para corromper a políticos y periodistas de aquí y de allá.

Esto ya es bastante grave para una organización como la ONU, cuya principal fuerza debería estar en una impecable trayectoria ética y democrática (esto último materialmente imposible dadas las características intrínsecas del chiringo), pero peor todavía quedaría el asunto, si es que puede estar peor, si se descubriera que el Secretario General se viera de alguna forma mezclado con los hechos.

Hasta ahora, y por encima de que en una de las empresas implicadas trabajaba su hijo, un hecho cuanto menos susceptible de levantar no pocas suspicacias, la figura del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, había quedado exonerada, pero hoy aparece una nueva información según la cual el Sr. Annan podría haber estado al tanto de que la empresa en la que trabajaba su hijo luchaba por conseguir un contrato con la ONU, cosa que él había negado hasta ahora, e incluso les había prometido su ayuda.

La historia se va volviendo turbia, veremos por donde van los próximos pasos.

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13 junio, 2005

Adiós a un grande

Esta madrugada ha muerto Jaime Campmany, sin duda uno de los mejores escritores que han pasado por la prensa española. Desde su columna en página derecha de la sección de opinión del ABC llevaba una cantidad de años increíble escribiendo prácticamente todos los días y, aunque parece un imposible, siendo prácticamente genial un día tras otro.

Desde que soy capaz de recordar que leo periódicos he venido leyendo a Campmany en cuanto un ABC caía en mis manos, hoy es el último día en el que lo he hecho y, como siempre, su columna era absolutamente brillante. Cuando empecé a escribir este pequeño blog una de mis referencias era él, pues pensaba en ejercitar esa habilidad, esa dificultad, de escribir todos los días, algo tan difícil y que él hacía tan fácil.

Tras pasar horas dando vueltas a cómo rendirle un pequeño homenaje desde este pequeño rincón de Internet lo único que se me ha ocurrido es reproducir aquí su último artículo, que entregó ayer pocas horas antes de empezar a sentirse mal. Mi intención no es tanto que lo lean ustedes (para ello vayan al menos hoy a su página en ABC) sino que este último comentario sea para siempre parte de este pequeño blog cuyo autor, un servidor, tanto ha aprendido y disfrutado con muchos de los que le precedieron en esa columna de Campmany que, por costumbre y gusto, creíamos eterna.

Adiós maestro, ha sido un placer leerle.

El país, en la calle

Por Jaime CAMPMANY
El Gobierno de Zapatero lo ha conseguido. Tiene al gentío en la calle, y mayormente al gentío de la derecha. Lo tradicional, lo acostumbrado, lo de siempre es que sea la izquierda la que salga a la calle con gritos, con pancartas, con insultos también y con los Bardem. En cuanto la izquierda quiere ganar en la calle lo que no ha ganado en las urnas, se juntan todos los Bardem y salen a la calle ejerciendo con entusiasmo admirable el derecho de manifestación.

La derecha, en cambio, no sé si más comedida o más perezosa, difícilmente se echa a la calle para protestar. En todo caso, se manifiesta para celebrar, que es más bonito y de mejores maneras. Pero este Zapatero hace unas cosas tan desmesuradas, tan insensatas y tan sin gracia que logra el milagro de que hablen los mudos, se encalabrinen los mansos y salga a la calle el gentío de derechas. Se ha empeñado en negociar con los etarras, y cada vez que los invita a una conversación, los etarras sacuden un bombazo.

Y él, erre que erre, los invita otra vez, porque otra cosa no será, pero empecinado sí que lo es, este Zapatero de las ocho ministras. Los terroristas ya llevan este año dieciséis bombazos, y continúan las invitaciones. Tanta cortesía con los terroristas terminó por soliviantar a las Víctimas, que organizaron una manifestación gigantesca de casi un millón de personas, a pesar de que faltaron los Bardem. Si llegan a ir los Bardem, la manifestación se sale de Madrid.

Otra terquedad de Zapatero ha provocado esa manifestación de Salamanca que hacía rebosar de gentío la inigualable Plaza Mayor. (Hombre, si se trata de repartir Salamanca entre las demás Comunidades, a Murcia que le den esa Plaza). Yo creo que el único salmantino que no estaba allí es Jesús Caldera, que quizá estuviese entretenido velando su propio cadáver, ese que puso tendido junto al Tormes para detener a los que quieren trocear el Archivo de la Guerra Civil y darle un pedazo al Carod-Rovira o como se llame ese catalán de pacotilla. Lo ratifica constantemente la ministra fraila. Yo lo he puesto en versos de cabo roto. «Dará doña Carmen Cál- la ministra de Incultú-, el Archivo a Catalú-, quiera o no quiera el alcál-. Lo dará, además, de bál-, pues así Carod-Roví- podrá tener un Archí- con recuerdos de la gué- que hubo en un país pequé- cuajado de españolí-».

Y todavía queda por salir la manifestación del «matrimonio gay», que eso es algo así como llamar arroyo a la cordillera, bosque al desierto o alcornoques a los rosales. Esa será una bendición que además de contar con la protesta de las familias productivas, estará bendecida por la Iglesia, y con la Iglesia hemos dado, Sancho. Llamarle matrimonio a la unión legal de las sáficas o los monfloritas, legalización conveniente y hasta en algunos casos necesaria, es como llamarle Penélope Cruz a Rodríguez Ibarra o Mike Tysson a María Teresa Fernández de la Vega. O sea, un contradiós. Ahí, para ser un matrimonio como mandan Dios y la Naturaleza, o falta una matriz o sobran espermatozoides, dos materias precisas para perpetuar el gentío.

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12 junio, 2005

¡¡Fora feixistes!!

No podía ser de otra forma: en cuanto que alguien ha salido a la calle sin pañuelo palestino y sin insultar a los Estados Unidos ha resultado ser un fascista que merece una respuesta legal por parte de los demócratas amantes de la libertad. Así, Carod-Rovira presentará mañana mismo una querella (una vergüenza que no hubiese un juzgado de guardia a mano y tengamos que esperar tanto tiempo) para “para hacer callar a los franquistas, y porque ¡basta ya! de impunidad y de odio permanente, de esta hostilidad, racismo y xenofobia contra Cataluña que llevan a cabo ciertos políticos y ciertos diarios, radios y televisiones españoles”. (Ojo a la demócrata mención a los medios de comunicación).

El problema ha sido que, al parecer, unos tipos muy peligrosos, con pinta de asesinos de estos que no tiemblan a la hora de apretar el gatillo (vamos, más o menos cómo los colegas con los que se reunió el propio Carod en Perpiñán) llevaban unas pancartas amenazantes. El propio héroe de la democracia en su inmensa valentía les quita importancia: “no son más que una banda de "pinxos" (matones) de barrio, de fascistas sin escrúpulos” pero no hay que bajar la guardia ante la extrema y evidente peligrosidad de estos individuos, y para muestra un botón, vean la foto vean.

En el fondo de toda esta cuestión está el hecho de que en los últimos días estamos descubriendo a base de manifestaciones que hay gente que no sólo tiene el increíble mal gusto e indecencia de ser de derechas, sino que se atreven a proclamarlo en la calle. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

Por supuesto, la denuncia será en contra del PP, que para eso organizó la manifestación y tiene la culpa de estas turbias pero perfectamente bien organizadas masas de facinerosos, nada que ver con los espontáneos jóvenes, un poco exaltadillos pero en el fondo demócratas de toda la vida, que le pegaban fuego a las sedes del PP cuando era el PSOE el que organizaba manifestaciones contra sólo una guerra.

Fíjense hasta que punto llega el descaro de estos fascistas que algunos hasta gritaron la palabra… España. ¿No es intolerable?

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Vargas Llosa da en el clavo una vez más (y van…)

Como a él mismo le dije un día en la Feria del Libro, temblando de emoción y casi sin que me saliesen las palabras del cuerpo, Mario Vargas Llosa tiene “la culpa” de dos profundos cambios en mi vida: el primero recuperar mi afición a la lectura tras unos años de abandono juvenil, fue con su novela “El hablador”, que no es una de sus mejores obras pero que me enganchó de nuevo a esos raros y apasionantes objetos que son los libros. Luego vinieron otras y, sobre todo, “Conversación en la Catedral”, quizá la mejor novela en español del S XX.

Segundo, gracias a sus memorias “El pez en el agua” conocí eso que se conoce como liberalismo, de una forma superficial si ustedes quieren, pero con una claridad y una lógica que me resultaron apabullantes. Al fin y al cabo, a un lector que siempre lo ha sido de novelas era mucho más fácil pillarle por ahí que por los gruesos volúmenes de los pensadores que todavía forman una laguna en mi bagaje cultural que espero ir desecando poco a poco.

Así las cosas, si hoy me puedo declarar más o menos liberal no se lo debo a la lectura de sesudos autores austriacos (a los que espero no hacer esperar mucho más) sino gracias al andamiaje intelectual que me proporcionó el escritor peruano, endeble si ustedes quieren en lo teórico, pero creo que firmemente anclado a la realidad de las necesidades de los individuos y las sociedades.

Todo esto viene a cuento de que me he enterado vía Hispalibertas de que mi héroe ha recibido un premio en Estados Unidos, el Irving Bristol, que se concede “a las personas que contribuyen a defender la democracia en el mundo”. En la entrega de dicho premio Vargas Llosa volvió a poner los puntos sobre las íes, las jotas y hasta las uves dobles, rescatando en unos pocos párrafos lo fundamental de esa forma de pensar, de ser casi, que por estas latitudes se ha dado en llamar liberalismo.

Es un poco largo para la pantalla del ordenador, pero les aseguro que el pequeño esfuerzo vale la pena. Lectura 100 % indispensable que suscribo al 200 %.

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11 junio, 2005

Manhattan se queda sin estadio… afortunadamente

Durante estos meses que he pasado en Nueva York había tres proyectos urbanísticos que tenían a la ciudad bastante soliviantada; yo diría que por orden de indignación y presencia en las portadas eran: la reconstrucción del WTC; el estadio olímpico en el West Side; y la reurbanización del barrio de Williamsburg.

En el primer caso la polémica viene por varios flancos, en primer lugar el proyecto que se ha elegido para ocupar el espacio dejado por las Torres Gemelas en el sur de Manhattan no es del gusto de la mayoría de los neoyorquinos; además, muchos se preguntan si un gigantesco complejo de oficinas es lo más adecuado para la zona, pues al parecer no hay en la isla una demanda suficiente mientras que los precios de alquiler para la vivienda están completamente disparados. Para más INRI es el típico tema sobre el que todo el mundo opina, con lo que la polémica se aviva constantemente: hace unas semanas el archirico y muy mediático Donald Trump presentaba su propio proyecto: reconstruir las Torres Gemelas un piso más altas.

Por si esto fuera poco la tarea de la reconstrucción se está llevando a cabo sin demasiada eficacia y, cuando ya estaban a punto de iniciarse los trabajos, se fue casi todo al garete: la torre no cumplía los requisitos de seguridad de la policía y los bomberos, por lo que tenía que someterse a un serio rediseño. Así las cosas parece que por todavía bastante tiempo si ustedes van a Nueva York podrán ver esa extraña atracción turística que es el inmenso vacío de la zona cero.

El segundo gran proyecto ha caído ahora: se trataba del Estadio Olímpico, que el alcalde Bloomberg y el gobernador Pataki (que creo que no tiene nada que ver con Elsa, al menos en su aspecto) querían situar sobre las vías de tren que ocupan un inmenso solar en el West Side de Manhattan, cerca de donde ya está el Madison Square Garden. Hasta a los ojos de un foráneo parecía una tontería sobrecargar más una zona y una isla en la que los edificios prácticamente se salen por los bordes y ocupan de una forma masiva y abrumadora todo espacio posible, excepto el maravilloso recuadro verde de Central Park.

Ahora, sin la financiación necesaria el proyecto pasa a mejor vida y la candidatura olímpica de la ciudad tampoco parece tener un brillante futuro por delante. Para ello no han sido necesarias multitudinarias manifestaciones de protesta: ha bastado con una sociedad civil bastante organizada y activa que ha hecho ver a sus gobernantes el precio político que iba a tener llevar adelante su plan.

Del tercer proyecto no he tenido noticias últimamente, pero apuesto a que van a sudar sangre (y votos) para llevarlo adelante, si es que lo consiguen.

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10 junio, 2005

Efectivamente, Star Wars habla de política

Ayer por la noche fui, por fin, a ver el tercer y último episodio (a pesar de que hay cuarto, quinto y sexto) de la saga espacial de George Lucas, “La venganza de los Siths”, ansioso por conocer el final de una historia que lleva desarrollándose prácticamente toda mi vida y, después de la decepción que supuso el Episodio II, un poco más animado por las buenas críticas que ha recibido ésta su continuación.

Efectivamente, “La venganza de los Siths” no es ni de lejos tan mediocre como “La guerra de los clones” y, sin alcanzar las cotas de excelencia de las tres primeras (¿últimas?) partes de la saga sí resulta una buena película de aventuras, con algunos detalles (¡ay, Natalie!) francamente buenos. A la mejora general contribuye bastante, en mi opinión, que Hayden Christensen ha aprendido a actuar un poquito (no es que sea Lawrence Olivier, ojo) con lo que su papel de Anakin / Darth Wader resulta algo más consistente que el Anakin / niñato del Episodio II, que me pasé toda la película deseando que lo matasen.

Ahora, una vez terminada la segunda trilogía cabe hacer también un análisis completo del ciclo, que ha quedado un poco dignificado por esta tercera parte pero que en conjunto creo que supone una aventura artísticamente innecesaria (lo que es perfecto no debe arreglarse) y de resultado más bien mediocre. Obviamente, respecto del apartado financiero no podemos decir lo mismo, así que enhorabuena a ese hombre de negocios que es el señor Lucas.

Pero éste es un blog eminentemente político, así que vamos a hablar de política. El mismo George Lucas nos adelantó que la película era una alegoría de la situación de los Estados Unidos; personalmente y pese a determinadas frases del guión que se nota que han sido puestas en su sitio con calzador para vender esa moto, creo que los personajes y la historia han superado a su propio creador (suele suceder, en cierta forma estoy seguro que el Quijote se le fue de las manos a Cide Hamete) así que por estas casualidades de la vida ayer me di cuenta de que Star Wars no habla tanto de la política americana como, miren ustedes por donde, de la española.

Obviamente, la historia se presta a varias interpretaciones, la primera es a mi juicio sumamente evidente: un poder oscuro trata de apoderarse de la república (no la han llamado estado español para que no cante) y lo consigue a base de mentirijillas y tal. Hay un Lord Sith (¿Rubalcaba? ¿Polanco? ¿ZP?) que contrata a un aprendiz (¿ZP? ¿Pepino Blanco?) con mucho poder pero que es bastante tolai y que le va haciendo el trabajo sucio. Mientras tanto, hay unos separatistas por allí que se creen que les está haciendo el juego pero a los que al final se cargan, pero eso creo que tampoco es lo más importante.

También puede ser que haya una serie de iluminados militaristas (los “jedais”, el PP) a los que el pueblo, representado de forma simbólica por Anakin, les da lo que se merecen, aunque sea a costa de dejar la república / estado español en manos de un personaje que es, como mínimo, un poco sospechosito y sin hacerle demasiado caso a eso de la democracia. A mí me recuerda a algo…

En una clave más localista y teniendo en cuenta el estelar papel de Yoda / Pujol, creo que puede ser una alegoría sobre lo que está pasando en Cataluña, con un par de “jedais” (Maragall, Carod) que han sido seducidos por el lado oscuro del nacionalismo, pero esta teoría no se sostiene demasiado bien porque el lado oscuro es fácilmente localizable, pero a ver quien es el guapo encuentra el lado luminoso del nacionalismo.

En fin, señor Lucas, que puestos a decir tonterías prefiero las mías. Dedíquese al cine, por favor.

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Extraordinario análisis político

Pero resulta que en esta ocasión no lo hemos encontrado en las páginas del Wall Street Journal, el New York Times o Le Monde, ni siquiera en las de Libertad Digital o en el blog de un compañero de Red Liberal. Esta vez ha sido… El Jueves que ha realizado un fino y acertadísimo análisis de política nacional alrededor de las posibles o previsibles o deseadas conversaciones entre el gobierno y ETA. Vean, vean la portada de esta semana.

Sucede a veces y es una larga tradición: los bufones, de los pocos que le dicen la verdad al rey.

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09 junio, 2005

El pecado… de no saberse callar a tiempo

Nuestra presidenta de asociación preferida, Pilar Manjón, lleva una temporada en la cuesta abajo, sin frenos, y tropezando con todas las zarzas y ortigas de la pendiente, que cuando las buscas con tanto ahínco son muchas y de gran tamaño.

La última joyita de este personaje (pues ella misma ha decidido voluntariamente que la persona pase a un segundo plano) ha llegado después de una catarata de sabiduría en la que nos ha iluminado sobre temas de tanto interés como qué terrorismo debe importarle a quién o una hermosa disertación sobre las víctimas mediáticas, tan brillante que días después de haber metido la pata nos aseguró, tan sincera ella, que jamás había dicho lo que las grabadoras tenían convenientemente registrado (ya decía mi abuela que todos esos aparatos modernos no podían traer nada bueno).

Bueno, pues resulta que ahora Pilarica está amenazada de muerte, o al menos eso dice (no es que yo dude de su sinceridad, a estas alturas es que directamente no me creo nada de lo que sale por esa boquita), y ella asegura que su pecado es “que a mi hijo no le asesinó quien ellos querían y punto”.

La frase, además de constatar que ya no quedan comunistas ateos como los de antes (¿a qué utilizar un concepto tan judeocristiano como el pecado?) nos revela una vez más y en toda su intensidad la podredumbre moral que corroe a esta mujer y que, con más frecuencia de la que sería deseable, se le sale a borbotones por la boca.

Yo no sé si esta señora es tan mala persona como parece o es que está comprensiblemente trastornada por la desgracia que le ha caído encima y cuya magnitud incluso los que hemos perdido a alguien muy querido sólo podemos imaginar. Sin embargo, creo que ya va siendo hora de que alguien cercano le diga con mucho cariño que está perdiendo los papeles y que cuando todo lo que se tiene que decir son cosas como esa lo mejor es estarse callado, no para esta o aquella asociación, ni tan siquiera para uno u otro partido político, sino sobre todo, para ella y los suyos.

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08 junio, 2005

En defensa de “lo público”

Hoy he tenido una bonita experiencia en una oficina pública de atención al ciudadano, no voy a decir dependiente de qué administración porque ni viene al caso ni aporta más información de relevancia: en todas las que he estado la experiencia ha sido similar, se tratara de un tema del estado, autonómico o local.

He llegado a la oficina en cuestión a eso de las 11 de la mañana, momento clave en el discurrir profesional de los allí presentes y que podríamos denominar como “la hora de desayunar”. De las tres mesas para informar al público que había allí sólo una estaba ocupada por el correspondiente funcionario. He cogido mi número en el turn-o-matic cual si de la charcutería se tratase y me he dispuesto a esperar pacientemente (para algo me tenía que servir el curso CCC de budismo práctico).

Mientras esperaba con la siempre placentera compañía del señor Kapuscinski un intenso tráfico humano me impedía concentrarme a fondo en la lectura: funcionarias y funcionarios volvían del desayuno mañanero con la evidente expresión en la cara del que se acaba de tomar un cafetito y cruasán sentado relajadamente en un bar. Las bolsas repletas de un conocido supermercado certificaban que se había aprovechado bien el tiempo…

Cuando por fin ha llegado mi turno tras un cuarto de hora de espera (ya sé que puedo considerarme afortunado por que sólo hayan sido quince minutos) le explicado mi problema al amable funcionario que me atendía. Para poder aclarar mi consulta el hombre ha intentado contactar a través del teléfono con alguien de un departamento situado en la parte de arriba de la oficina, lejos del molesto populach… digo del público.

Marca un primer número y no hay respuesta; otro y tampoco; otro más, ni flores; vuelve a empezar por el primero y recorre de nuevo la lista con el mismo éxito. En ese momento se gira hacia mí y, con una cara mezcla de cierta preocupación y algo de vergüenza me dice:

- Parece que no hay nadie en el departamento.
- ¿No hay nadie hoy o no hay nadie ahora? – pregunto yo no sin cierta mala intención.
- No, no, estar están pero no ahora.

El buen hombre, haciendo gala de lo que en ese momento parece un rasgo de gran profesionalidad continúa con sus esforzadas llamadas hasta que logra localizar a alguien y, por fin, poner el tema en marcha. Entonces me explica el porqué de sus denodados esfuerzos:

- Es que tengo que salir a desayunar ya, que mi compañero me está haciendo la sustitución.

Hay que aclarar que el “inhumano” horario de la oficina es de 9 a 14 horas, lo que explica tanto la imperiosa necesidad de hacer algunas compras, que luego por la tarde casi no tienen tiempo. Además, con esos madrugones es imposible desayunar antes de llegar al trabajo y… ¿qué sería de los bares si los funcionarios no fuesen a tomarse su cafetito mañanero?

Bueno, finalmente otro molesto ciudadano se ha interpuesto entre el funcionario y el camino de la cafetería, así que cuando la respuesta a mi pregunta ha llegado a través del teléfono ha podido ser él mismo el que me comunicase, con otras palabras claro, que la solución a mi problema “está a punto de estar a punto”.

Con esa maravilla de servicios públicos, ¿quién necesita que nada se privatice?

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07 junio, 2005

¿Empezando a despertar?

Una serie de intelectuales (pero estos de los de verdad, de los utilizan el intelecto para algo más que llevárselo crudo) han firmado un manifiesto reivindicando un nuevo partido para Cataluña que esté cerca de los ciudadanos y de sus preocupaciones, en lugar de por lo que siempre se ha denominado “hacer país”, que es la principal y casi única preocupación de las fuerzas políticas catalanas, es decir, el nacionalismo obligatorio del que solamente escapa el PPC y no siempre.

Algunos de los nombres más significativos del grupo de firmantes (Albert Boadella, por ejemplo) son personajes situados en la órbita de la izquierda, lo que da todavía más valor a su iniciativa, en la que critican que el nacionalismo izquierdista del tripartito haya sustituido al nacionalismo conservador de CiU para que nada cambie.

Por supuesto, aun antes de presentar el texto que se pone de largo hoy, que ya se conoce en su integridad desde hace unos días y que pueden encontrar aquí, les ha caído encima una buena manta de palos desde las instancias oficiales de la catalanor, es decir, de esas élites políticas en las que se reparten los carnés de catalán a aquellos que cumplan todos los mandamientos de la secta, el primero de los cuales es el nacionalismo obligatorio.

No sé si esto finalmente servirá para algo a largo plazo, por lo pronto (aunque todavía refugiados en el anonimato) parece ser que hay personas en el PSC que están por frenar la deriva nacionalista del Maragall y desde el propio partido se ha corrido a negar que haya una corriente interna, lo que nos hace pensar que lo más probable es que efectivamente exista.

¿Despertará la sociedad civil catalana? Motivos tiene.

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06 junio, 2005

¿Pero cómo me haces esto a mi Mojamé?

- ¿Mojamé?
- ¿Tsi?
- Soy yo, José Luis.
- Mi no conoser ningún José Luí.
- Estooo Zetapé, tu amigo de la Espagne.
- Ah si, mi recordar ahora, que el profeta derrame sobre ti sus bendiciones como se derraman la leche y la miel en el eterno paraíso.
- Gracias hombre, gracias (seguro que eso tan bonito no se lo decía a Aznar…). Oye Mojamé, que te llamaba por lo de los políticos y los periodistas.
- ¡Ah, ratas del desierto, hienas, escorpiones! ¡Alá los confunda!
- No creas que lo que es confundidos ya están, tienes toda la razón Mojamé, pero…
- ¡Venir a mi propia finca, digo país, a insultarme, a mí, al Comendador de los Creyentes!
- Hombre Mojamé, no es eso, ellos sólo querían echar un vistazo a lo de los derechos humanos.
- ¡Qué derecho humano ni que niño saharaui torturado! Aquí no hay más derecho humano que los mahometanos que reparto yo que para eso ser el Comendador de los Creyentes!
- Si Mojamé, si yo entiendo vuestra especial idiosincrasia (¡que palabros uso desde que estoy en la Moncloa!) y sois una civilización con la que estoy encantado de aliarme, pero tenéis que disimular un poco que si no aquí a mi me ponen a parir.
- Por mi pueden poner a ti como a Mahoma, que Alá lo tenga a su lado, le salga de chilaba.
- Hombre, Mojamé, no me trates así, con lo que yo he hecho por ti y lo aliadas que están nuestras civilizaciones.
- Haser haser he hecho mucho más yo por ti, José Carlos.
- José Luis.
- Joséloqueyodiga, ¿entendido?
- Entendido.
- Y en cuento a esas hienas del desierto. ¿Cómo quieres que mis eunucos pongan fin a sus miserables existencias?
- Hombre Mojamé, no me seas bruto. Por lo menos que no sufran…
- ¡Era bromaaaaaa! ¡JAJAJA! ¡Qué bien yo paso contigo José Andrés!
- Pues anda que yo…

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05 junio, 2005

En nuestro nombre ¡NO!

Después de cualquier manifestación se suele producir un baile de cifras que resulta bastante patético, como el que se da tras una huelga general. Así las cosas yo, que ya voy teniendo añitos y con ellos algunas experiencias de este tipo, empiezo a fiarme más de mi propio instinto que de las sumas y restas de los distintos sumadores y restadores que lanzan números, normalmente demasiado interesados en constatar éxitos o fracasos.

Respecto a la multitudinaria manifestación de ayer la horquilla va desde el cuarto hasta el millón completo de personas, desde mi experiencia quizá no soy capaz de dar una cifra exacta, pero sí que puedo decir que tras ver y estar en muchas protestas similares ésta es de las más numerosas que recuerdo y sólo se puede comparar con la que se celebró tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco (quizá algo mayor pero no demasiado) y, por supuesto, con la del 12 M, esta sí, considerablemente más grande.

Es decir, que estamos ante una gran demostración, enorme, contundente, masiva, que habría dado, entendámonos, para un mes de portadas y aperturas de informativos si se hubiese celebrado contra el Prestige o la Guerra de Irak. A partir de ahí me parece ridículo pelearse por un quítame allá esos miles y no voy a ser yo quien lo haga.

La manifestación fue tremendamente pacífica: no hubo ningún incidente de mención (y no perdamos de vista lo llamativo que es eso ante una concentración humana de tal calibre) e incluso las consignas coreadas o las pancartas eran, en su inmensa mayoría, dignas de un baile de escolapios. Hubo gritos contra ETA, contra Peces Barba y, por supuesto, contra Zapatero (significativamente no contra el PSOE), pero excepto algunos casos aislados no eran insultantes y la agresión verbal no fue el tono habitual de la protesta. También y sobre todo hubo gritos a favor: de apoyo a las víctimas y a los vascos o vivas a España y a la Guardia Civil…

El público era variado, de todas las edades y de muy distintas apariencias; sí, había gente a la que es fácil asociar con el PP por su aspecto y su vestimenta (¡y que luego nos vendan que la izquierda no tiene prejuicios!) pero también personas de fuera de Madrid o gente de “barrio obrero”, y es que no hay en esta ciudad tantos miles de “pijos” de NNGG como ahora querrán hacernos creer; había personas mayores, hasta ancianos, y jóvenes, familias completas y otros solitarios o grupos de amigos; vimos banderas de España (ni una con un símbolo anticonstitucional, es decir, con el aguilucho franquista, repito: ni una sola) y banderas de todas y cada una de las comunidades autónomas, incluyendo la ikurriña.

Para mí el momento que resume la manifestación se produjo unos metros más allá de la Plaza de Cataluña, donde nace la calle Pradillo en la que asienta su periódico Pedro J. En la repleta acera de la izquierda había dos mujeres bastante mayores que sujetaban una bandera española en la que habían escrito con letras negras dos sencillas palabras: SOY VASCA. Sistemáticamente la gente que pasaba por su lado según avanzaba la manifestación se giraba y empezaba a aplaudir de forma espontánea y tremendamente sincera: las mujeres, emocionadas, retenían con dificultad las lágrimas y casi no podían con su bandera.

Desde ayer el gobierno sabe que, pese a la propaganda y la invención de una realidad paralela en la que los verdugos son víctimas y las víctimas verdugos, no va a poder rendir al estado de derecho a cambio de unas monedas de plata parlamentarias o electorales, al menos, no sin que buena parte de las sociedad española salga a la calle y le saque los colores.

Desde ayer las víctimas saben, si es que había alguna duda, que no están solas.

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04 junio, 2005

Razones para acudir a una manifestación

Dentro de unas pocas horas ciudadanos de Madrid y de toda España nos reuniremos en las calles de la capital, espero que en número considerable, en la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Como supongo que muchos de ustedes se podrían imaginar allí estaré, pero quiero además explicarles con un poco más de detalle las razones por las que iré y por las que pienso que todo ciudadano con cierta conciencia debería ser parte de este acto.

En primer lugar creo que la sociedad entera debe estar inequívocamente del lado de las víctimas del terrorismo, es un imperativo moral que apoyemos, ayudemos y consolemos a aquellos que han sufrido por el simple hecho de ser españoles o vascos o demócratas o, en tantos casos, las tres cosas a la vez, o por algo tan honorable como haber decidido dedicar su vida a una profesión tan digna (al menos como cualquier otra) como guardia civil, militar o policía.

En segundo lugar, en este momento creo que es especialmente importante transmitir un mensaje de carácter político y con una lectura inequívoca: la sociedad no está dispuesta a claudicar frente los pistoleros, sean de ETA, Al Quaeda, el GRAPO o del Batallón Vasco-Español. Llevamos unos 40 años luchando contra ellos y nunca hemos estado tan cerca de ganar la batalla como ahora o, mejor dicho, como hace unos meses. Plantear ahora otro escenario que la rendición incondicional de los que no creen en la democracia, la libertad y el estado de derecho supone, de facto, dinamitar las bases sobre las que se asientan esos tres pilares y, con ellas, nuestra prosperidad y las de las próximas generaciones.

En tercer lugar, dejar claro que toda operación política relacionada con el terrorismo y en la que se evalúen medidas como cierto nivel de amnistía o el acercamiento de presos debe hacerse de la mano de las víctimas y no en su contra, porque ellos son los únicos que tiene el derecho (que no el deber) de perdonar. Y por supuesto, única y exclusivamente cuando los que matan y ponen bombas (y extorsionan y persiguen y roban y atacan y atemorizan…) hayan dejado definitivamente de hacerlo y expresen su arrepentimiento.

Por último, pero no menos importante, que la dignidad, la justicia y la libertad son valores por los que merece la pena luchar y por los que muchos murieron, que todos deseamos vivir en paz, pero la rendición y la derrota son un insulto a los que han caído y, además, ni siquiera garantizan la tan ansiada paz.

Por eso, esta tarde gritaré junto a cientos de miles de ciudadanos: Negociación en mi nombre ¡NO!

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03 junio, 2005

Ratas

En Nueva York, las ratas tienen tomado el metro, como hay muchas líneas en desuso por debajo de las que actualmente recorren los trenes fumigar resulta una tarea prácticamente imposible: kilómetros de túneles sin tráfico son ocupados por los roedores que, una vez pasado el peligro, vuelven a la superficie a pasearse con descaro por las vías, especialmente durante la noche cuando el trajín de personas y convoyes es menos intenso.

En España, por el contrario, los sistemas de transporte suburbano están notablemente limpios (sobre todo una vez que he conocido el neoyorquino) y ver una rata en los túneles de Madrid, Barcelona o Valencia sería algo inaudito, insólito, algo que no me ha ocurrido en toda mi vida.

¿Dónde están, entoces, las ratas?

Pues aquí los roedores prefieren las elevaciones, así que se colocan en Alto en cuanto pueden pero, desde la altura, ejercen de lo que son: ratas. Y ya se sabe que se trata de un animal no sin cierto ingenio para la supervivencia, capaz de abandonar la nave mucho antes de que se hunda e incluso, en las más modernas versiones actuales, son tan avispadas que ni siquiera se suben a los barcos que según su moral y sus valores de rata no son de su conveniencia o no les van a ayudar a mantenerse a flote.

Por lo demás, la rata española no se diferencia demasiado de sus congéneres en otros países: gusta de juntarse con roedores de similar calaña moral y con ellos se asocia de las más variadas maneras, pero siempre tratando de obtener un beneficio muy personal y un tanto inconfesable: la rata nunca busca otra cosa que su propia medra y a la larga todo lo que hace está enfocado a ella.

Eso sí, a veces un flautista/cuentista es capaz de llevarlas al desastre. Esperemos tener suerte y que en esta ocasión ocurra algo parecido, tal parece ya que el que va delante les está contando una historia de esas que cuesta creer, pese a lo cual las ratas, serviciales hasta la servidumbre, le siguen como lo que son: asquerosas ratas.

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02 junio, 2005

Es tiempo de pagos

Entre las muchas críticas que se le pueden hacer al gobierno hay un par que serían, bajo mi punto de vista, totalmente injustas e inmerecidas: no se les puede acusar de ser desagradecidos ni de ser poco amigos de sus amigos.

Así, pongamos por ejemplo, en los primeros presupuestos que elaboraron vimos que efectivamente “había motivo”, y ese motivo no era otro que el dinero en muchos casos (un crecimiento absolutamente espectacular de las subvenciones al cine) y un empleo razonable en otros (el pequeño güayomin y su grandioso éxito en TVE).

Ahora, hay que trabajar antes del verano para que todo el mundo se vaya contento de vacaciones: estamos viendo como, con la calidad de grandes estadistas y las altas miras políticas que les caracterizan, les están agradeciendo a sus socios de ERC sus apoyos de muy diversas y generosas maneras: supresión del Plan Hidrológico Nacional, cambios legales para que las comunidades autónomas se endeuden todo lo que quieran…

Todas son medidas que no hacen ningún bien al país, pero lo importante no es eso, lo importante es que José Luis, ese tío tan campechano y nieto de republicano, cumpla sus promesas y, aunque esto solo lo dicen algunos malintencionados, pague sus cuantiosas y onerosas deudas, no sea cosa que le empeñen la poltrona.

Otro de los plazos del pago, en este caso de cierta deuda contraída un 13 de marzo del año 2004 con determinado poder fáctico fácilmente reconocible que todos menos la élite del PP conocemos por PRISA o, personalizando un poco (que es gerundio), como Sr. Polanco. El caso es que a Don Jesús el Canal + no le da todo lo que le tiene que dar y que, además, en un acto vergonzoso no le dejaban disponer de más de un 50 % de las licitaciones de radio, con lo poco que es un 50 %.

Así son las cosas en la nueva era de la democracia que nos prometió Zapatero: cuando a los que mandan de verdad no les gusta la ley allí esta él para cambiarla. Un gobierno y un presidente muy serviciales… ¿o quizá la palabra es serviles?

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01 junio, 2005

¿Las navajas como cultura?

Se han producido últimamente una serie de episodios de violencia juvenil cuyo último episodio ha sido una pelea en la que tres alumnos han apuñalado a otros con sus navajas. Obviamente es una noticia, o una sucesión de hechos, bastante preocupante, especialmente porque en muchos casos esa violencia está relacionada con los conflictos que causa la presencia masiva de jóvenes inmigrantes, en muchos casos y como es lógico con ciertos problemas de adaptación, tanto para los que llegan como para los que los reciben.

Está claro que la inmigración es un fenómeno nuevo y como tal provocará problemas del mismo modo que solucionará otros, pero si hay algo estúpido en relación con esta cosas es relativizarlas y, todavía peor, justificarlas. En la idea de evitar los posibles brotes de racismo lo que se hace es azuzarlos, porque no hay nada que estimule tanto la violencia y el racismo como la sensación de impunidad del criminal y de desprotección de las víctimas.

Precisamente eso es lo que yo diría que hace el Jefe de Estudios del Instituto Margarita Xirgù, donde ocurrieron los apuñalamientos, y que responde al nombre de Joan Sales. Lo primero que me llama la atención de las declaraciones de este buen hombre es que ha puesto el dedo de señalar encima de las víctimas, acusándoles de ser unos “alumnos desclasados y conflictivos, que en el tercer trimestre están aburridos y buscan camorra allí donde la encuentran”. No, si al final, todavía tendrán que dar las gracias por seguir vivos…

Por si esto fuera poco, el señor Sales piensa que apuñalar a un compañero de instituto es, simplemente, un hecho cultural más: “Les han buscado las cosquillas y ellos han reaccionado, creemos nosotros, de la única manera que en su cultura saben reaccionar, que es si la pelea va a más, sacar las navajas”. Bien, muy bien, me pregunto si también considera el canibalismo como otra forma más de la gastronomía.

Eso sí, como se trata de un hecho aislado (faltaría más) no hay que tomar medidas de seguridad, que ya se sabe que la seguridad es algo fascista: “Si en el instituto tuviéramos vallas electrificadas y arcos metálicos seguramente esto no hubiera pasado, pero este no es el modelo de escuela por el que apostamos”, ha indicado Sales que se ve que apuesta por una escuela modelo “West Side Story” pero sin canciones, y es que “cuando se educa en libertad se corre el riesgo de repetir dentro del centro lo que pasa en la calle”; pues oiga señor, en mi calle esas cosas no suelen ocurrir, a ver si va a ser que está usted confundiendo la libertad con la ley de la selva.

Lo curioso es que el señor jefe de estudios no quiere el modelo de los arcos de seguridad, pero no dice nada sobre lo que parece un hermoso fracaso de su propio modelo, pues el instituto en cuestión contaba desde hace años con algo llamado “programa de mediación escolar”, que supongo que será algo así como unos cursos de talante. Por supuesto, nadie se pregunta de qué ha servido ese programa, sino que ya se habla de que le van a dar más dinero.

No, si por dinero (público) no va a ser.

PD.: Según estoy terminando este artículo escucho a César Vidal, completamente indignado, que ha tratado hoy esta noticia y ha puesto al ínclito Joan Sales de chupa de dómine, como se solía decir.

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El terrorismo internacional

Que no islámico.

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